jueves, 28 de julio de 2022

ESTANFLACIÓN

 


El 3 de octubre de 2021 (por supuesto, entonces no había ninguna invasión rusa en Ucrania) colgábamos en Internet un artículo con el título de “La amenaza de la estanflación”. En EE UU ya había economistas que decían esto: “Vamos subidos en el avión averiado de la inflación que se dirige, ineludiblemente, a estrellarse contra el mar de la estanflación, pero no sabemos exactamente el tiempo que la aeronave estará todavía en el aire”. Pues bien, ya lo sabemos, el avión se acaba de estrellar. EE UU ha hecho público los datos económicos del segundo trimestre del año y su Producto Interior Bruto (PIB) experimentó una caída del -0,2%. En el primer trimestre del año el PIB USA ya había caído un -0,4%. Como se acepta que un país con dos trimestres seguido de crecimiento negativo está en recesión, quiere eso decir que EE UU ha entrado en estanflación, recesión económica al mismo tiempo que alta inflación. Aún no hemos visto nada, porque la Reserva Federal acaba de subir el precio del dinero otro 0,75% y con tipos de interés más altos habrá más contracción de compra y de actividad y, por ende, más recesión económica. Estamos hablando de un país que se autoabastece de gas, petróleo y cereales, es más, que está exportando lo que antes de la guerra de Ucrania no exportaba, por lo que echar la culpa a Putin no tiene sentido, salvo que se pretenda engañar a la gente.

En aquel escrito de primeros de octubre del año pasado también decíamos cuáles eran las principales causas de la inflación: “Fabricar billones de papel moneda sin respaldo de valor y repartirlos gentilmente a particulares empresas y bancos; operaciones especulativas generalizadas para comprar acciones de empresas petrolíferas y gasísticas, especulando también en el mercado de futuros de la energía; y el gran rebote que se produce también cuando has caído muy bajo, y la economía mundial ha caído muy bajo durante la pandemia”. Perdone el lector por el refrito, pero a veces conviene refrescar la memoria. Queda diáfano, para el que quiera verlo, cuáles son las verdaderas causas de la crisis económica que asola a Occidente, una crisis económica que tiene toda la pinta de empeorar, porque en vez de tomar las medidas cabales necesarias para enderezar la situación se está haciendo todo lo contrario. Se ha seguido imprimiendo y repartiendo dinero fiat, se han añadido las sanciones a Rusia y, además, tenemos la subida de los tipos de interés como bálsamo de Fierabrás . La tormenta perfecta.

A la gente no se le ha dicho la verdad, porque los políticos están aterrorizados ante la eventualidad de que la verdad se sepa. Tras la fechoría de 2008 se fueron de rositas pero esta vez quizá no se fueran impunemente. Así que las mentiras continuarán hasta el final, con todas sus consecuencias, que no van a ser buenas. En España hemos conocido los beneficios récord obscenos de bancos y compañías eléctricas precisamente cuando más azota la crisis a las familias, que ya no pueden llenar el carro de la compra, llenar el depósito del coche o encender el aire acondicionado y a las que amenazan con que se deberán duchar menos para ahorrar el gas que nos va a negar Putin, mientras es la UE, siguiendo órdenes de EE UU, la que, en verdad, cierra el grifo del gas ruso, el más barato. Es tal la obscenidad, y la creciente indignación de los ciudadanos, que el Gobierno ha tenido que tomar alguna medida llamativa para que la gente se crea que hace algo contra las corporaciones que se están lucrando con nuestros sacrificios. Pero, subir los impuestos a bancos y Eléctricas y enterarnos después de que se ha pactado con ellos/llas que se les va a excluir del pacto de rentas que preparan el Gobierno y los poderes supranacionales, que no han elegido los sufridores (del que también habíamos avisado), es aún más indignante y más obsceno.

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