lunes, 21 de octubre de 2019

PILLAJE EN BARCELONA


Al calor de las algaradas independentistas y sus actos de vandalismo, se ha producido en Barcelona el asalto a varias tiendas, en concreto a comercios de conocidas marcas de ropa, de productos electrónicos y de telefonía. Las imágenes que todos hemos podido ver en las televisiones de esos pillajes, con gente llevándose televisores bajo el brazo o los bolsillos llenos de móviles, han indignado mucho, pero no son, para mí, más indignantes que el destrozo que los independentistas radicales han hecho en la capital catalana y en otras ciudades importantes de Cataluña. Pero, en el detalle que no ha caído mucha gente es en el perfil étnico de los saqueadores, porque las imágenes no son muy claras y esos actos vandálicos han sido de noche. Si usted captura esos vídeos, los edita, amplia las imágenes y va a ese detalle que comento, verá que la mayoría de los saqueadores son jóvenes magrebíes o subsaharianos. El asunto no es baladí, porque un componente muy importantes en las manifestaciones y en las acciones de los independentistas catalanes son los extranjeros, muchos que hay llegado allí de forma irregular ¿Usted se imagina lo que le pasaría si fuera a Marruecos o a Camerún a liarla parda para que se independizara una parte del territorio de esos países? ¿Usted se imagina lo que le pasaría si fuera a Hong Kong a vender en su tienda banderas independentistas como hacen las tiendas chinas en Cataluña? El amor que sienten estos extranjeros por Cataluña y su apoyo a los independentistas tiene mucho que ver con la patente de corso de que disfrutan sus mafias allí, amparadas por el Gobierno de la Generalitat, y porque una comunidad autónoma que tiene una deuda estratosférica, de 78.000 millones de euros, dedica casi 4.000 millones de euros al año a “asuntos sociales”, desde subvencionar la construcción de mezquitas hasta decenas de miles de salarios sociales para los inmigrantes. Hace muy poco, algunos de esos partidos que se llenan la boca clamando contra Torra y sus secuaces, como PP y Ciudadanos, aprobaron en el Parlament, junto a  los independentistas y la izquierda, que los MENAS cobren un salario social, hasta los 23 años, de 600 euros. Es lógico, por tanto, que Cataluña sea, con mucha diferencia, la que más MENAS tiene, exactamente el mismo perfil de los que saqueaban las tiendas de Barcelona. Así que no se extrañe usted al ver en las manifestaciones de la Diada a miles de pakistaníes, magrebíes y subsaharianos portando esteladas, pero esa gente tiene el mismo amor por Cataluña que los que estos días quemaron cientos de contenedores, decenas de coches, rompieron marquesinas de autobuses, los escaparates  de las tiendas y el pavimento de las calles de sus ciudades, un amor que emociona.

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