SI NO HACEMOS NADA, HASTA LOS MUERTOS, CONVERTIDOS EN FANTASMAS CON BIRRETE BLANCO, EMERGERAN DE LAS TUMBAS PARA EXIGIR JUSTICIA.
jueves, 29 de octubre de 2020
LAS DELIRANTES CONCLUSIONES DEL JUEZ AGUIRRE
miércoles, 28 de octubre de 2020
¿PUEDE DECIDIR EL VOTO HISPANO LAS ELECCIONES?
Me referiré siempre a los
hispanos que viven en los EE UU y no a los mal llamados latinos, sean personas
o países americanos de habla española. Países latinos son Italia, España, Portugal,
Francia, Moldavia, Rumanía y Andorra, con lenguas de raíces románicas, pero, ninguno
de los “latinos” que viven en los EE UU habla ninguna de esas lenguas, unos
pocos hablan portugués y casi todos hablan español, así que, repito, la
denominación correcta es la de hispanos. La gente tiene una idea muy equivocada
con respecto al voto hispano en los EE UU. El primer requisito para poder votar
en las elecciones presidenciales estadounidenses, como sucede en todas partes,
es que usted tiene que tener la nacionalidad del país. Así que los hispanos que
no tienen la nacionalidad estadounidense no cuentan en las urnas y cuentan muy
poco para mediatizar el voto de los otros. A los hispanos estadounidenses les
importa muy poco el muro de Trump, es más, ahora son los primeros en defenderlo,
aunque ellos hayan sido “espaldas mojadas” en su día. La gran mayoría de los
hispanos de los EE UU son de derechas, cuando no de ultraderecha, aunque hayan
huido de dictaduras ultraderechistas centroamericanas, y consideran, como todos
los que viven en La Florida, estos ya salieron siendo así de Cuba, a Biden un socialista
o incluso un comunista. Esos hispanos que llenan los ejércitos de los EE UU y
que son capaces de matar a cualquiera, incluyendo a personas en sus países de
origen, si se lo ordena el Tío Sam van a votar mayoritariamente a Trump, como
los negros, los musulmanes y otras minorías votarán en su mayoría por Joe
Biden. Los hispanos unirán sus votos muy contentos a la América profunda y a
los que los desprecian y podrían, claro que sí, decidir las elecciones.
martes, 27 de octubre de 2020
¿UNOS PRESUPUESTOS PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDAS?
Responderé a la pregunta sin ambages:
no, para nada. Siendo caritativo diré que solo son algo menos derechistas de
los que haría la derecha. Estamos hablando de unos Presupuestos que no suben los
impuestos a los más ricos, se los suben a los trabajadores muy cualificados que
tienen una nómina (cuadros de empresas, directores, gerentes, etc) pasando su
impuesto por IRPF del 45%, que ya era claramente confiscatorio, a nada menos
que el 47%. Es decir, se castiga a los que más se han esforzado por estudiar y
que más se han sacrificado por ascender en sus empresas, hurtando muchas horas
al ocio personal y a estar con sus familias. También suben los impuestos de
sociedades y de patrimonio, me dirán algunos, pero los ricos tienen sus empresas en sociedades afincadas
en paraísos fiscales, como todos sabemos ¿dónde están abanderados la mayoría de
los buques mercantes, por ejemplo? Se trata de una pantomima para dar
un falso barniz ideológico a unos Presupuestos que tienen de izquierda lo que
yo de obispo. La verdad, la verdad desagradable y nada progresista, es que el
grueso de los ingresos va a salir de los de siempre: un “dieselazo”, de casi
dos céntimos por litro, que perjudicará muy especialmente a los autónomos, a
los transportistas y, por tanto, a toda la cadena productiva y de distribución,
subida de las bolsas de plástico de los supermercados, subidas de las bebidas
azucaradas, etc. Aunque el Banco de España nos acaba de decir en su último
informe que entre el fraude fiscal y la economía sumergida se detraen
anualmente a las arcas públicas la brutal cifra de 80.000 millones de euros, en
los Presupuestos del Estado que se van a presentar al Congreso de los Diputados
no figura una sola medida para atacar, pero en serio, a los que nos roban a todos;
eso sí, ni la derecha ni la ultraderecha van a decir ni pío de este asunto. El
pedigrí de izquierda no se lo gana uno con palabrería y con golpes de pecho
fariseos en favor de los más desfavorecidos, se lo gana uno, o una, con una
política fiscal verdaderamente de izquierda ¿Entendido?
lunes, 26 de octubre de 2020
LOS ISLAMISTAS AMENAZAN A FRANCIA
sábado, 24 de octubre de 2020
¿QUIÉN CONTROLARÁ A LOS MALOS?
La situación de la pandemia es
otra vez muy grave. Como habían adelantado algunos científicos chinos durante
la primera ola, este virus tiene algunos comportamientos similares a los virus de
la gripe, en la forma como se contagia y en la estacionalidad, su capacidad de
infección aumenta cuando disminuye la temperatura. Así que el éxito al
contenerlo durante la primera ola no solo se debió, sin duda alguna, al confinamiento,
seguramente también a la llegada del verano y del calor. Pero ¡atentos! ahora
vamos hacia el frío del invierno. Todas las medidas de precaución son pocas y
estamos volviendo a ver como, tras escuchar las noticias, la gente, con fundamento
y con razón, ha vuelto a sentir miedo, porque los contagios las
hospitalizaciones y los muertos están creciendo exponencialmente. Este miedo
fundado a lo que nos puede pasar también ha llegado a casi todas las fuerzas
políticas y también observamos ya lo que hace unas semanas no era posible: los
mismos que criticaban medidas como el Estado de Alarma, el instrumento legal
que permite limitar libertades y derechos fundamentales, ahora lo piden. Sin
embargo, me temo que un peligro importante añadido podemos tener en esta
segunda ola, un peligro que ya se manifestó durante la primera, pero más tímidamente,
me refiero a los insumisos de la ultraderecha, esa gente que se manifestaba en
sus coches pidiendo, en el colmo del cinismo, “democracia y libertad”, mientras sus líderes votaban sistemáticamente en contra de todas las prórrogas del Estado de Alarma
en el Congreso de los Diputados. Las autoridades, todas ellas,
independientemente de su color político, están ya aplicando medidas radicales,
como no puede ser de otra manera y como lo exigen las circunstancias, en unas
acertarán y en otras se equivocarán, pero, lo que debemos tener muy claro es
que si esas medidas no se cumplen, si hay gente que se las pasa por la
entrepierna, la situación, y no solo la situación sanitaria, puede ser bastante peor, bastante más grave, de lo que ya lo va a ser. Las redes sociales ya se están inundando de comentarios de impresentables que dicen que no piensan cumplir las medidas impuestas por las autoridades y la ultraderecha va a animar a la subversión, como
está haciendo en otros países ¿Quién controlará que las medidas se cumplan?
¿quién controlará a los malos? Veremos.
lunes, 19 de octubre de 2020
EL SIGLO DE CHINA
domingo, 18 de octubre de 2020
COMO PONE EL PP LA DEMOCRACIA EN PELIGRO
En este país sabemos mucho de
golpes de Estado y olemos a los golpistas a kilómetros. Algunos golpistas pueden
pasar largas temporadas hibernando en la democracia hasta que algún
acontecimiento, o los resultados electorales, les hacen salir de la hibernación
y entonces, como los osos al finalizar el invierno, salen con mucha hambre de
la cueva. Si alguien pensaba que este país, tras el 23F, estaba vacunado contra
los golpes de Estado es que no está bien informado, porque, después de aquella,
hubo varias intentonas más. La última, a la que increíblemente no se dio
ninguna publicidad, ni se denunció, fue la protagonizada por Abascal en el
Congreso de los Diputados. El líder de Vox propuso allí, sin cortarse un pelo,
un Gobierno de “salvación nacional” al margen de las urnas y de la mayoría
parlamentaria, no sabemos presidido por qué “elefante blanco”. Veremos qué
candidato, qué programa y con qué nueva ocurrencia golpista nos sorprenden los
ultraderechistas con su moción de censura, que no está muy clara si va contra
Sánchez o, en realidad, contra Casado. Pero, el golpismo tiene a veces otras
formas más sutiles de manifestarse: puedes ser un golpista, por ejemplo, si no aceptas los resultados
de las elecciones y si condicionas las obligaciones que te impone la
Constitución a que el Gobierno sea el que a ti te guste, vetando a formaciones
políticas que aborreces. Es exactamente lo que está haciendo, y no está
haciendo, el PP con la renovación de Consejo General del Poder Judicial. A
pesar de que son los propios jueces los que se han dirigido en varias ocasiones
al Ejecutivo y al Legislativo para que sean renovados sus órganos superiores,
cuyo mandato caducó hace ya más de dos años, el PP se ha instalado en el
bloqueo institucional, no solo eso, como el niño acusica, Casado ha ido a
contar a la “profesora” Úrsula von Der Leyen lo malos que son los del Gobierno “socialcomunista”
español, que ahora quieren cambiar la ley para que no sea necesaria una mayoría
tan amplia para renovar los órganos superiores de la Justicia, aunque Sánchez
le ha dicho a Casado que retirará la propuesta de inmediato si el PP se sienta
a negociar. En Europa conocen muy bien lo poco serios que son los del PP,
porque no casualmente el Grupo Popular Europeo se topó con el escollo de los
diputados populares españoles, que impidieron echar del Grupo, precisamente por
sus ataques a la Justicia en Hungría, a los de Viktor Orbán. Como la posición
del PP en este asunto es insostenible dialécticamente, y lo saben, los
populares se han sacado ahora otra de la manga, uniéndose a la de Ciudadanos:
que sean los propios jueces los que elijan a los órganos superiores de la
Justicia, lo que nunca había querido el PP, el caso es enredar para que todo
siga igual y continúe el mismo Consejo General del Poder Judicial que se eligió
cuando gobernaba Rajoy. Para nada es más democrático que los órganos superiores
de la Justicia sean elegidos por los propios jueces, porque la Justicia, al
contrario que el poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, no estaría sujeta al
mandato de los ciudadanos, al poder del pueblo, el único legítimo
constitucionalmente, y podría cargarse, legítimamente, o no, un Gobierno, como
hemos visto en algunos países, al margen del Parlamento. Una cosa es asesinar a
Monstesquieu, nadie en sano juicio puede querer eso, todos queremos que la
Justicia sea independiente y que sus decisiones no estén políticamente
mediatizadas, y otra muy distinta poner en peligro la democracia y el poder
popular. Así que la mayoría cualificada de las 3/5 partes del Congreso de los
Diputados y del Senado, que es como está la ley actual, me parece lo más democrático
del mundo, lo demás son fuegos de artificio y piruetas dialécticas cuya única consecuencia, espero que no conscientemente, es favorecer el golpismo.






