miércoles, 18 de septiembre de 2024

EL REGRESO A LA CENSURA

 


Un gran periodista, ya fallecido, me habló de la censura durante el franquismo. Primero había una censura férrea, sin eufemismos, pero el 19 de marzo de 1966 el Boletín Oficial del Estado publicó la Ley de Prensa e Imprenta, auspiciada por Manuel Fraga y rubricada por el Jefe del Estado, Francisco Franco. Al parecer, se trataba de una mayor apertura y una mayor libertad, pero que, mediante su artículo segundo, permitía secuestrar revistas y cerrar periódicos. Había revistas, como "La Codorniz", que eran secuestradas una semana sí y a la otra también y periódicos, como el diario "Madrid" (que, además, era falangista) que se cerraban para que no incordiaran. Por aquel entonces no había Internet ni redes sociales, así que los "subversivos", especialmente los comunistas, emitían desde Rumanía con su Radio España Independiente (La Pirenaica) y daban a la manivela de las multicopistas (que llamaban "vietnamitas") y arrojaban octavillas de madrugada jugándose su puesto de trabajo, el físico y a veces terminando en prisión. Aquellos héroes no luchaban por el asalto al Palacio de Invierno, lo hacían por la democracia y la libertad. Pues bien, sus herederos políticos, en el Gobierno de Sánchez, se ciscan ahora en su memoria apoyando una nueva ley de "Regeneración Democrática", la llaman, que no se diferencia nada más que en los eufemismos y en los detalles de la ley de Manuel Fraga de 1966. Su intención es la misma: controlar los medios de comunicación y establecer la censura, ahora también en las redes sociales. Multas y sanciones de infarto para extender el miedo, listas negras y blancas de medios de comunicación, control de la financiación y reparto interesado de la publicidad y de las ayudas públicas solo a los medios afines. Si esto no es censura, que venga Dios y lo vea. Estamos a pocos centímetros de una dictadura, así que, por favor, no me hablen ustedes de Venezuela.

Parafraseando a Bertolt Brecht: primero fueron a por los medios rusos, pero, como yo no era ruso, no me importó. Ahora vienen a por mí, pero es demasiado tarde. La censura que se ha empezado a establecer en Europa avanza a pasos agigantados. Por supuesto que no es solo cosa del gobierno de Sánchez, también de la Comisión Europea y del parlamento de Estrasburgo. Esto esgrimirán como cuartada los sátrapas nacionales, exactamente los que dicen que, si no tienen mayoría, gobernarán sin el Parlamento. Pero, digámoslo mientras podamos ¿Tiene la Comisión Europea y el parlamento de Estrasburgo, es decir, los mismos de los contratos con tachones de las vacunas, los que han llevado a Europa a la guerra teledirigidos por la anglosfera de uno y otro lado del Atlántico, los que han hundido nuestra industria (desde las fábricas de automóviles a la siderurgia) los, en fin, comprados por el Catargate y el Marruecosgate, alguna autoridad moral para decirnos lo que son bulos y lo que no, si los que más mienten son esos corruptos?

Todos debemos recordar que fue precisamente tras saltar a los periódicos el escándalo de las andanzas de Begoña Gómez y tras los cinco días de "reflexión", cuando Sánchez nos anunció las medidas de "regeneración democrática", yo creo que entonces la gente no entendió bien lo que el presidente del Gobierno quería decir con aquellas palabras. Era una amenaza. Pues bien, aquí lo tienen, ha vuelto la censura, habrá que desempolvar las "vietnamitas" y preparar los paquetes de folios para las octavillas.

jueves, 12 de septiembre de 2024

AHORA QUE PAGUE CAYETANA

 


Fue encantador escuchar a Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos, marquesa de Casa Fuerte, en el Congreso de los Diputados el miércoles 11 de septiembre. Ese día era el aniversario del 11-S, pero en el parlamento español se discutía otra cosa, si se reconocía, o no, a Edmundo González, como presidente de Venezuela. Con ese maravilloso acento platense (Cayetana, además de la española, tiene nacionalidad argentina y francesa) y con esa dialéctica intimidante para los cobardes (empezando por los de su propio partido) nos deleitó hablando sobre democracia y sobre lo dictador perverso que es Nicolás Maduro. Exactamente la misma señora que se declara admiradora de Milei (que ha enviado el oro de Argentina a Londres y acaba de llamar "héroes" a los legisladores que han apoyado su veto al aumento de las pensiones) la misma mujer que no ha dicho ni mú sobre la dictadura de Arabia Saudí (país con el que España mantiene importantes intercambios comerciales en petróleo y armas) la misma rubia del frasco que no nos ha dicho tampoco nada de la "democracia" de Abu Dabi (donde reside el rey emérito), en fin, la misma aristócrata a la que le gusta enviar armas y dinero a Ucrania, cuyo presidente acabó su mandato en mayo pasado sin convocar elecciones y usurpa el mandato constitucional de la Jefatura del Estado que corresponde ahora al presidente de la Rada Suprema (parlamento), se metió groseramente en los asuntos internos de otro Estado, contraviniendo la carta fundacional de la ONU. Pero, Venezuela no es un Estado del mundo cualquiera, pertenece a la comunidad hispana, esa que los que siguen, no como niños, sino como ratoncillos, al anglosionismo, como si fuera el flautista de Hamelín, tienen tan olvidada. La ultraderecha española, no es fascista, le falta el componente social, es ultraliberal y ultracatólica, como bien sabía Julio Anguita, pero, además, ha perdido completamente el sentido de Estado y la visión que de la Hispanidad, tenía el franquismo. Es necesario recordar ahora que el régimen del general Franco, siempre mantuvo, por ejemplo, excelentes relaciones con Cuba, al margen de los regímenes políticos, hasta el punto de forzar el bloqueo a la isla. El exponente más claro fue el ataque que sufrió el carguero español "Sierra Aránzazu", el 13 de septiembre de 1964 (nadie se va a acordar de este aniversario) de más de 3.000 toneladas, que, en su cuarto viaje a la isla caribeña, fue objeto de un ataque por patrulleras de EE UU, donde fallecieron el capitán, el segundo oficial y el tercer maquinista, y otros miembros de la tripulación resultaron heridos. Pues bien, esa ultraderecha desnortada, que admira a Milei, le encantan los crímenes de Netanyahu y sigue las directrices de EE UU como perrillos falderos (eso sí, no son los únicos) está ya instalada en el PP, y Dña. Cayetana es una de las diáfanas muestras.

Con los votos de PP, Vox, CC y PNV (riámonos ahora de la patraña de la "mayoría progresista") el Congreso de los Diputados ha reconocido como presidente de Venezuela a Edmundo González. Antes el Gobierno de España y la Comisión Europea había reconocido a Guaidó como "presidente encargado", porque España y la mayor parte de los países de la UE y sus instituciones, no tienen política exterior, solo siguen las órdenes de EE UU, aunque sus economías se vean gravemente afectadas, como hemos visto en Alemania. Guaidó acabó en la "gusanera" de Miami, y Edmundo González ha acabado en España, como antes Lilian Tintori y su esposo, que llegaron con las maletas llenas de dólares. Pero, las fechorías de los políticos no importan demasiado si sus consecuencias no afectan a los bolsillos de los ciudadanos y a las cajas de las empresas. No es el caso. El parlamento de Venezuela  ha amenazado ahora con romper relaciones diplomáticas y comerciales con España ¿Sabe usted cuántas empresas españolas operan en Venezuela y tienen importantes intereses en hidrocarburos, banca, telefonía, militar, etc? Si la amenaza de Venezuela se sustancia ¿Quién va a pagar las pérdidas de esas empresas? ¿Las pagará Cayetana?

viernes, 6 de septiembre de 2024

DICEN QUE LA MODA VIENE DE PARÍS


Emmanuel Macron, el actual presidente de Francia, es un judío que fue alto empleado de la Banca Rothschild, también judía, y su padrino político es el barón de Rothschild, también judío. Macron se afilió al Partido Socialista Francés y, no se sabe muy bien como, llegó a asesor del entonces presidente socialista François Hollande, de ahí pasó a ser ministro de Economía en el gabinete socialista. Cuando Hollande cayó en desgracia, entre otros asuntos, por sus correrías sexuales, Macron abandonó el PSF, del que era militante, y fundó primero un partido ¡En Marcha! para posteriormente dimitir como ministro y dejar a Hollande en la estacada. Siempre con el apoyo de Rothschild, se presentó a las presidenciales y ganó a la candidata ultraderechista Marine le Pen, mientras el PSF quedaba reducido a la mínima expresión en Francia. Merced a una pésima gestión de sus gobiernos y de su propia dirección política, Macron logró el hito de pasar de ser el político mejor valorado, cuando era ministro de Economía, al presidente peor valorado en Francia desde la Segunda Guerra Mundial. En el interior, el desastre de la gestión con la inmigración y, en el exterior, todo lo que ha pasado en África, de donde han echado a los franceses a gorrazos, sobresalen entre las múltiples fechorías de Emmanuel. Tras varias remodelaciones, el último primer ministro que nombró Macron antes de las elecciones fue el joven Gabriel Attal, también judío. 

Como era lógico, en las elecciones legislativas francesas el partido Juntos por la República, de Macron y Attal, no ganó, pero tampoco ganó Reagrupación Nacional, el partido de Marine le Pen; para sorpresa de casi todos el triunfador fue el Nuevo Frente Nacional, una amalgama de movimientos y partidos políticos, que se parece mucho, en sus chorradas y en su organización, a Podemos. En Francia, como en otros países de Europa, decían que había que había que hacer frente común contra la ultraderecha y el que más se hartó de repetirlo fue el propio Macron. Marine le Pen también decía que no quería saber nada de Macron, que estaba en contra de sus políticas migratorias, de enviar armas a Ucrania, etc. Pero, hete aquí que el presidente tenía que nombrar un primer ministro, un jefe del Ejecutivo que tiene que contar con mayoría para poder gobernar. Recordemos que Sánchez tampoco ganó las elecciones, pero en las democracias parlamentarias así son las cosas. Si Macron propone a su pupilo, Attal, como primer ministro no lo votaría ni el Nuevo Frente Popular ni Reagrupación Nacional. Proponer a Marine le Pen, después de todo lo que Macron ha dicho de ella, sería demasiado grosero, y el presidente, del que sabemos a quien sirve, tampoco va a proponer a un "comunista", aunque proponer a Mélenchon, que ganó las elecciones, y luego pactar para que Juntos por la República le facilitara la mayoría parlamentaria a cambio de algunas cesiones, sería lo más higiénico y lo más democrático. Pero no. Tras "conversaciones" con Marine le Pen, de cuya formación necesitan los votos, el presidente ha propuesto como primer ministro a Michel Barnier, un tipo de derechas de la formación, Los Republicanos, que han quedado los últimos en las elecciones. Todo era un paripé. Ahora la ultraderechista que decía estar en contra de enviar armar a Ucrania pacta con el judío que se acaba de entrevistar con el otro judío, que no convoca elecciones presidenciales en Ucrania, y ha salido con el encargo de convencer a los demás líderes europeos de autorizar ataques en la profundidad de Rusia. Mi conclusión es que esto es un golpe de Estado institucional y que está claro quien manda en Francia, que no son los electores franceses ¿Y en Europa? Sus conclusiones sáquelas usted mismo, pero recuerde que dicen que la moda viene de París.

miércoles, 28 de agosto de 2024

DOS MESES DE INFARTO

 


Falta poco más de dos meses para las elecciones presidenciales en EE UU, unos comicios donde, dependiendo de los resultados, puede que todo siga igual o puede que no. La perspectiva de un triunfo de Donal Trump ha puesto nerviosa a mucha gente. Esta gente a la que me refiero está dentro de los propios EE UU (ya hemos visto hasta un intento de magnicidio) y también en la UE. Intereses económicos y políticos muy variados constituyen un cóctel explosivo, que van desde el aparato militar-industrial a las consecuencias de la inmigración irregular masiva, que ya se percibe por los ciudadanos más como un problema (de seguridad, de convivencia, de choque cultural) que como una "solución" (mano de obra barata). Un triunfo de Trump tendría consecuencias económicas, estratégicas, políticas y culturales, y lo saben. A mí lo que más me preocupa es que tenemos una guerra en Europa, que no es la primera guerra en Europa después de la Segunda Guerra Mundial; pero en la guerra de Yugoslavia el enfrentamiento no fue entre las grandes potencias, no fue entre EE UU y sus aliados de la OTAN directamente contra Rusia, como lo es en la guerra en Ucrania, una diferencia no baladí. Tanto Trump como el candidato republicano a la vicepresidencia de EE UU, J.D. Vance, ya han dicho que, si ganan, no van a enviar ni un solo dólar más, ni una sola bala más a Zelenski, pues quieren centrarse en defender a Israel, y controlar Oriente Medio, y en el enfrentamiento global contra China, no en salvar el trasero a los políticos europeos y en meter el dedo en el ojo a Putin. La guerra en Ucrania ha venido muy bien a los gobiernos de varios países de la UE, no tanto a otros, como Hungría. Y, digo bien, a los gobiernos, que han podido despistar al personal de otros asuntos, echar la culpa a Putin de la muerte de Manolete, introducir la censura en los medios de comunicación, etc, que no a los países, que han visto como caía su producción industrial y sus exportaciones al tiempo que crecía la factura de sus importaciones de gas natural y de otros hidrocarburos. Sirva Alemania como el ejemplo más significativo. Pues bien, tanto el Partido Demócrata y los lobbies que lo apoyan en EE UU, como los gobiernos europeos, que están en la cuerda floja por las imprudentes políticas que han estado implementando (ver situación política en Alemania, Francia, Reino Unido, España, etc), esos gobiernos que han estado apoyando con ingentes cantidades de dinero y armas al régimen de Kiev, acogiendo a millones de refugiados ucranianos (nada menos que casi ocho millones) y manteniendo una guerra proxi contra Rusia, no se pueden permitir, después de todo eso y después de centenares de miles de muertos, perder la guerra, sería su fin, y lo saben. Así que en estos dos meses que quedan hasta las elecciones en EE UU podemos ver iniciativas bélicas muy peligrosas, que nos podrían llevar, sin ninguna duda, a la Tercera Guerra Mundial. EE UU y sus aliados llevaban años traspasando líneas rojas sin que Rusia hubiera contraatacado. La expansión de la OTAN hacia el Este, en contra de lo que prometieron a Gorbachov, fue un nunca acabar. Pero, el golpe de Estado del Maidán y la intención de meter también a Ucrania en la OTAN y controlar el Mar Negro, el bajo vientre de Rusia, fue demasiado, fue un punto de inflexión, por eso empezó la guerra en Ucrania, cuando un mes antes Rusia solo pedía garantías de seguridad. EE UU no solo cree que debe liderar el mundo, sin preguntar a nadie al respecto, hay senadores americanos que dicen, sin cortarse un pelo que "Rusia tiene  un territorio demasiado grande para que pertenezca a un solo país". Por supuesto, tras la desintegración de la URSS, ya había planes de trocear a Rusia en al menos cinco países. No voy a entrar ahora en más detalles. Esa gente, aventurera y que están a sueldo de grandes corporaciones, no son profesionales de la guerra, como los militares, por eso sus declaraciones y sus iniciativas tienen mucho peligro. En efecto, los militares son los que tienen más miedo ante lo que está pasando.

La última línea roja que ha traspasado la OTAN ha sido la invasión de la provincia rusa de Kursk. No se trata de una invasión ucraniana, como alguien podría alegar que ha echo Rusia en contrario, se trata de una invasión de la OTAN, con sus armas, su planificación, su inteligencia, su apoyo satelital y miles de sus mercenarios, la mayoría polacos, estadounidenses y británicos, reclutados por empresas de seguridad a las órdenes de sus gobiernos, como ya vimos en Afganistán. La OTAN ha invadido Rusia ¿Lo hemos entendido bien? Pero, esa no va a ser la última locura y, se lo aseguro, las líneas rojas a traspasar no son infinitas. Si Putin fuera un desequilibrado, como dicen algunos, ya nos habríamos ido todos al cuerno hace tiempo.

Ante los reveses en la guerra, no solo en el Donbás, también ya en Kursk, y antes de las elecciones norteamericanas de noviembre, habrá una gran ofensiva diplomática, mediática y militar para obligar a Rusia a capitular. El primer episodio será la comparecencia en septiembre de Zelenski ante la Asamblea General de la ONU para calentar el ambiente. Por supuesto, se dirá que se trata de obligar a Rusia a sentarse para firmar la paz. Posiblemente, y este es el peligro, en esa ofensiva militar se intente atacar objetivos civiles y/o muy llamativos en Moscú y San Peterburgo, o alguna central nuclear, con misiles occidentales de largo alcance. Eso no sería posible sin la asistencia técnica y satelital de USA, e incluso sin sus soldados. El ministro de asuntos exteriores ruso, Lavrov, ya ha advertido a EE UU que "si la guerra se extiende a Europa, USA esta vez no se libraría": "Atacaremos los centros de decisión". Es un aviso para navegantes que entienden muy bien los militares, los profesionales, los que conocen muy bien los terribles arsenales que existen, pero del que no son conscientes los que ya están ga, ga, los oportunistas y los que están en la cuerda floja por todas las locuras que han estado haciendo. Serán dos meses de infarto. Que Dios nos coja confesados.    

jueves, 22 de agosto de 2024

LOS BULOS Y EL DELITO DE ODIO

 


Tras la carta lacrimógena de Pedro Sánchez y aquel retiro espiritual de cinco días, el presidente del Gobierno regresó a la arena política con una idea muy clara: implantar la censura. No podía ser que en las redes sociales se cebaran con su esposa y con su hermano. Lo que se decía tendría que ser tildado de bulos. Pero, eso solo era la gota que colmaba el vaso de la paciencia de los que llevaban mucho tiempo queriendo meter mato a Internet, pues la gente ya se informa más en la red que por los periódicos, la radio y la televisión, por algo será. Controlar los medios de comunicación tradicionales estaba hecho, bien a través del dinero de la "información institucional" o con métodos aún más groseros, pero controlar a los twitteros es bastante más difícil. Hacía tiempo que se venía hablando de imponer normas y leyes para impedir la difusión en las redes sociales de los bulos y de los mensajes de odio, no solo en España, también en las instituciones de la UE, pero el asunto se aceleró mucho cuando pasaron dos cosas: Una, la guerra contra Rusia y, otra, que empezaron a aparecer formaciones políticas y personas que estaban en contra de la inmigración irregular masiva y eran comunistas. Inmediatamente, como usted sabe, se prohibieron los medios de información rusos, ahora estamos en la segunda parte, imponer la censura en Internet. Por supuesto que en las redes sociales y en los canales alternativos hay muchas patrañas, muchos bulos y mucho odio, entre muchas verdades que los medios tradicionales no dicen, pero eso no era un problema hasta que sucedieron las dos cosas que hemos apuntado. En la guerra contra Rusia mantener el relato es fundamental, no se vaya a pasar la gente a Putin, y derecha y pseudoizquierda no pueden llamar  fascistas a los comunistas, no colaría. No había ningún problema cuando se podía echar la culpa a Rusia de volar sus propios gasoductos, sus propias presas o de bombardear las centrales nucleares bajo su control, ni tampoco si la ultraderecha exhibía su racismo centrándose en el color de la piel y en el pelo de los inmigrantes. La maldad de Putin y de la ultraderecha serían incontestables y a uno lo podían llamar asesino y a los otros fascistas, nadie lo iba a discutir. Pero, cuando en el océano de la información, entre los bulos y el odio, emerge la verdad, eso sí que da miedo. Y la verdad está emergiendo: Nos quieren llevar a una confrontación mundial para salvaguardar la dominación global de EE UU y de la anglosfera y tras la inmigración irregular masiva hay un plan, es evidente.

Pedro Sánchez nos dijo que la inflación era culpa de Putin y, tras entregar la soberanía del Sáhara a Marruecos, que ese país controlaría que no hubiera presión migratoria hacia España. Claramente mintió, pero no le podemos cerrar el Gobierno por difundir bulos, como él quiere cerrar cuentas en las redes sociales. Sin olvidarnos de la patraña de Aznar de las "armas de destrucción masiva". Son precisamente los más mentirosos los que quieren crear un comité de "expertos" que diga lo que es verdad y lo que es mentira y que persiga lo que ese comité considere cerrando cuentas y amenazando con cárcel y con multas de infarto a los díscolos.

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, los comentarios racistas y los bulos en las redes sociales al respecto del asesino del niño de 11 años apuñalado en un campo de fútbol, los que tenían unas ganas enormes de meter mano a las opiniones distintas han salido en tropel hablando con todo tipo de eufemismos para no llamar a las cosas por su nombre: Censura. No se puede saber lo que los nazis y sus padrinos están haciendo en Rusia y no se puede difundir lo que ya decía Karl Marx, que "El capital necesita un ejército de reserva que presione a peores condiciones sociales, laborales y salariales a los demás trabajadores". "Algunos están diciendo que los barcos de las ONGs son los nuevos buques negreros y que nos queremos cargar los estados-nación, eso no puede ser". Pero, Pedro Sánchez, que lleva meses sin aparecer por el Senado, se ha entrevistado en cinco ocasiones con George Soros y su hijo en La Moncloa, los especuladores financieros que patrocinan sociedades presumiblemente filantrópicas y ONGs "para salvar migrantes", sin que haya trascendido de qué han hablado.   



jueves, 15 de agosto de 2024

AHORA, LA VIRUELA DEL MONO

 


La Organización Mundial de la Salud decretó el miércoles 14 de agosto emergencia sanitaria internacional por la viruela del mono. Se frotan las manos las farmacéuticas, para vender más vacunas, los gobiernos, para volver a controlar a los ciudadanos, y los negacionistas, que dirán que tal enfermedad es un invento para inocularnos un nanoagente con las vacunas y controlarnos a todos con el 5G, como dijeron cuando la pandemia del Covid. Pero, esta vez hay aristas y caras diferentes en el poliedro: el buenismo estúpido, o interesado, se unirá al coro de las mentiras y negará que la inmigración irregular masiva procedente del áfrica subsahariana tiene algo que ver en el asunto, aunque España es el país de Europa con más casos diagnosticados de viruela del mono. Espero con ansiedad escuchar las declaraciones de la ministra de Sanidad, Mónica García, al respecto.

Es una evidencia que la difusión de enfermedades, unas nuevas y otras que eran ya endémicas en algunos países, tiene la causa en el movimiento de personas, no solo entre regiones o estados, sobre todo entre continentes. El fenómeno es bien conocido, porque los conquistadores españoles ya llevaron enfermedades de Europa a América, con consecuencias dramáticas, entre ellas la viruela, que segó millones de vidas con su guadaña, pues los amerindios no tenían anticuerpos contra la enfermedad. Otro ejemplo fue la mal llamada "Gripe Española", que en realidad procedía de un cuartel de EE UU y que mató entre 50 y 100 millones de personas en todo el mundo en la Primera Guerra Mundial. Y lo mismo sucedió con el VIH o con la gripe aviar. En este sentido, en España, además de recibir  más de 80 millones de turistas de todas partes, tenemos la inmigración irregular procedente de áfrica más alta de Europa. Una bomba. Así, enfermedades que aquí estaban erradicadas, como la tuberculosis o la lepra, por apuntar dos de las más graves, han resurgido. 

En el año 1.958, Viktor Zhdánov, Viceministro de Salud de la Unión Soviética, propuso a la Asamblea Mundial de la Salud una iniciativa global contra la viruela, que fue aprobada un año después transformándose en el principal objetivo de la OMS. En el año 1.980 la XXXIII Asamblea de la OMS dio por erradicada la viruela en el mundo y hoy solo se guardan dos muestras del virus, en estado criogénico, en los EE UU y en Rusia. Pero la viruela del mono es una variante que, como su nombre indica, ha mutado de animal a humano (bueno, también somos animales, pero de otra especie) y seguramente tiene alguna peligrosidad añadida, como hemos visto en otros virus que también mutaron entre especies. Es endémica de África Central, donde habitan los monos de donde procede, pero se ha extendido al África Subsahariana y de ahí a Europa y a otras partes del mundo.

Las vacunas no son la panacea, porque, además de que tienen efectos secundarios, debilitan el sistema inmunológico contra otras cepas y otros virus. Encima de todas las que nos han puesto de pequeños, hemos recibido cuatro dosis de la del Covid 19 y algunos tenemos en nuestro cuerpo unas cuantas más contra la guerra bacteriológica. Así que yo ya tengo suficientes. No quiero más ocurrencias. Prevención y control sanitario, que no me hablen de otra cosa.

 

martes, 13 de agosto de 2024

LA SEGUNDA BATALLA DE KURSK

 


Aunque se dice que la Batalla de Stalingrado fue el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial, la verdad es que fue la Batalla de Kursk, que aconteció entre julio y agosto de 1943 en la región soviética (ahora rusa) con ese nombre. La Batalla de Stalingrado fue una batalla de exterminio (murieron en ella más de dos millones de personas) pero la Batalla de Kursk fue una batalla de desgaste, porque fue la mayor batalla de tanques y aviones de la Historia. Mientras en el norte de África Rommel y Montgomery se enfrentaron con cientos de carros de combate y mientras en la Batalla de Inglaterra se enfrentaban cientos de aviones, en la Batalla de Kursk, en mucho menos espacio de tiempo, se enfrentaron 6.000 tanques y 4.000 aviones. Para Hitler, después de la derrota en Stalingrado, era vital destruir al Ejército Rojo y a Kursk enviaron los alemanes sus mejores tropas y su mejor armamento, incluidos cientos de carros de combate Tigre, que, con gran blindaje y su potente cañón de 88 milímetros, pasaba por no tener rival. En Kursk las bajas fueron cientos de miles y las pérdidas de material también fueron tremendas, y fueron más en la parte soviética que en la alemana, pero quien perdió la batalla fue Hitler, porque mientras los alemanes hacían un tanque Tigre los soviéticos construían una docena de T-34 y mientras los alemanes hacían un avión Ju-87 (Stuka) los soviéticos construían seis Il-2 (Muerte Negra). Pues bien, otra vez en Kursk hay una gran batalla, esta vez entre ucranianos y rusos, y otra vez alguien ha pensado que es posible derrotar a los rusos, esta vez para negociar (Rusia ha multiplicado su producción de bombas por 55 y su industria de armamento trabaja a tres turnos). Hasta el que asó la manteca sabe que Ucrania y sus padrinos de la OTAN han perdido la guerra contra Rusia. Han perdido la guerra proxi y han perdido, hasta este momento, el 27 % del territorio de Ucrania, donde se habla ruso y se consideran rusos. El frente en la guerra de Ucrania se extiende por más de 1.000 kms, en un frente tan amplio las ofensivas y las contraofensivas son relativamente habituales, como ya sucedió en tierras soviéticas durante la Segunda Guerra Mundial, y fáciles en principio, pues el enemigo no puede vigilar y cubrir toda la línea del frente. Otra cosa es el resultado final. Los ucranianos han atacado a Rusia en Kursk, por supuesto, con armas y planificación de la OTAN, con todo lo que tienen y, emulando a lo que Hitler dijo a sus generales antes de la "Operación Barbarroja" (que se trababa de una guerra de exterminio) con órdenes de atacar a la población civil "para infundirles terror" y la central nuclear de Kursk, como acaban de hacer, por enésima vez, con la de Zaporiyia, la mayor de Europa ¿No pensará usted que EE UU está preocupado porque pueda haber un desastre radiactivo que afecte a todo nuestro continente? Veremos como acaba la Segunda Batalla de Kursk. Abro apuestas.