
Algunos ya alzamos la voz de
alarma en el primer episodio de las galernas, porque nunca habíamos visto nada
igual. Inmediatamente surgió la polémica, a bajo nivel, porque los medios de
comunicación prestaron poca atención al debate entre los que llevamos años
clamando en el desierto denunciando el cambio climático producido por la
actividad humana, sin duda el mayor problema al que se enfrenta la Biosfera, y
los que no le prestan ninguna atención o incluso lo niegan. Algunas cadenas de
televisión rebuscaron entre sus archivos para encontrar imágenes en blanco y
negro de temporales antiguos, diciéndonos, como coartada, que estas cosas no
eran la primera vez que ocurrían. Pero otros advertimos que seguramente estos fenómenos
se volverían a repetir en breve, todavía con mas intensidad, como
desgraciadamente así ha sido.
Lo que ha pasado en el Cantábrico
no es una singularidad, fenómenos climáticos inusuales han sucedido en los
últimos meses en todas partes del mundo. Gigantescas inundaciones en Gran
Bretaña, temperaturas siberianas en la costa Este de EE UU y sequías nunca
vistas en California, altísimas temperaturas en Australia, o un tifón en
Filipinas con vientos sostenidos de mas de 300 Km. por hora. Pero, el
incremento de la violencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos y
algunos signos inequívocos de que algo no habitual estaba sucediendo ya empezó
a manifestarse hace algunos años. En China, por ejemplo, las brigadas de
voluntarios y el ejército se han visto desbordados por los destrozos del monzón,
mucho mas intenso que en el pasado. En el
Círculo Polar Ártico el hielo ha retrocedido de forma alarmante, poniendo en
peligro toda la cadena alimenticia, especialmente los cardúmenes de arenques,
las focas y los osos polares, que han muerto de hambre por millares. Tal era el
estado de alarma por lo que estaba sucediendo que incluso el secretario general
de la ONU, Ban Ki-moon, visitó los países escandinavos para ver con sus propios
ojos el desastre y en la Asamblea General pronunció un discurso, el 25 de
septiembre de 2.012, alarmado por el rumbo de la Humanidad. Pero, si hay un
lugar de la Tierra donde el cambio climático es mas evidente este es la
Antártida. Los científicos de varios países que trabajan allí, entre ellos los
españoles (en la base Juan Carlos I) han podidos constatar los incrementos
medios de temperatura, el desprendimiento de glaciares enormes (algunos tan
grandes como Europa Occidental) y las fisuras producidas en el hielo. Incluso
ya hay flores y abejas en zonas donde solo había hielo.
La gente se preocupa de las
necesidades y peligros inmediatos, pocos son los que sienten zozobra por los
arsenales nucleares o por el calentamiento global, salvo cuando la bomba de
relojería estalla ante sus propias narices.
Los temporales que han arrasado
la costa cantábrica, desgraciadamente, no serán los mas fuertes. Todos hemos
hecho mucho para lograrlo.
Yo también he meditado mucho viendo lo que pasa en muchas partes del mundo y como se va pagando la factura del daño ambiental, cosas malas pueden venir y peor será para los que aún no han ni nacido.
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