domingo, 18 de octubre de 2020

COMO PONE EL PP LA DEMOCRACIA EN PELIGRO

 


En este país sabemos mucho de golpes de Estado y olemos a los golpistas a kilómetros. Algunos golpistas pueden pasar largas temporadas hibernando en la democracia hasta que algún acontecimiento, o los resultados electorales, les hacen salir de la hibernación y entonces, como los osos al finalizar el invierno, salen con mucha hambre de la cueva. Si alguien pensaba que este país, tras el 23F, estaba vacunado contra los golpes de Estado es que no está bien informado, porque, después de aquella, hubo varias intentonas más. La última, a la que increíblemente no se dio ninguna publicidad, ni se denunció, fue la protagonizada por Abascal en el Congreso de los Diputados. El líder de Vox propuso allí, sin cortarse un pelo, un Gobierno de “salvación nacional” al margen de las urnas y de la mayoría parlamentaria, no sabemos presidido por qué “elefante blanco”. Veremos qué candidato, qué programa y con qué nueva ocurrencia golpista nos sorprenden los ultraderechistas con su moción de censura, que no está muy clara si va contra Sánchez o, en realidad, contra Casado. Pero, el golpismo tiene a veces otras formas más sutiles de manifestarse: puedes ser un golpista, por ejemplo, si no aceptas los resultados de las elecciones y si condicionas las obligaciones que te impone la Constitución a que el Gobierno sea el que a ti te guste, vetando a formaciones políticas que aborreces. Es exactamente lo que está haciendo, y no está haciendo, el PP con la renovación de Consejo General del Poder Judicial. A pesar de que son los propios jueces los que se han dirigido en varias ocasiones al Ejecutivo y al Legislativo para que sean renovados sus órganos superiores, cuyo mandato caducó hace ya más de dos años, el PP se ha instalado en el bloqueo institucional, no solo eso, como el niño acusica, Casado ha ido a contar a la “profesora” Úrsula von Der Leyen lo malos que son los del Gobierno “socialcomunista” español, que ahora quieren cambiar la ley para que no sea necesaria una mayoría tan amplia para renovar los órganos superiores de la Justicia, aunque Sánchez le ha dicho a Casado que retirará la propuesta de inmediato si el PP se sienta a negociar. En Europa conocen muy bien lo poco serios que son los del PP, porque no casualmente el Grupo Popular Europeo se topó con el escollo de los diputados populares españoles, que impidieron echar del Grupo, precisamente por sus ataques a la Justicia en Hungría, a los de Viktor Orbán. Como la posición del PP en este asunto es insostenible dialécticamente, y lo saben, los populares se han sacado ahora otra de la manga, uniéndose a la de Ciudadanos: que sean los propios jueces los que elijan a los órganos superiores de la Justicia, lo que nunca había querido el PP, el caso es enredar para que todo siga igual y continúe el mismo Consejo General del Poder Judicial que se eligió cuando gobernaba Rajoy. Para nada es más democrático que los órganos superiores de la Justicia sean elegidos por los propios jueces, porque la Justicia, al contrario que el poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, no estaría sujeta al mandato de los ciudadanos, al poder del pueblo, el único legítimo constitucionalmente, y podría cargarse, legítimamente, o no, un Gobierno, como hemos visto en algunos países, al margen del Parlamento. Una cosa es asesinar a Monstesquieu, nadie en sano juicio puede querer eso, todos queremos que la Justicia sea independiente y que sus decisiones no estén políticamente mediatizadas, y otra muy distinta poner en peligro la democracia y el poder popular. Así que la mayoría cualificada de las 3/5 partes del Congreso de los Diputados y del Senado, que es como está la ley actual, me parece lo más democrático del mundo, lo demás son fuegos de artificio y piruetas dialécticas cuya única consecuencia, espero que no conscientemente, es favorecer el golpismo.

lunes, 12 de octubre de 2020

¿EL FIN DE LA DEMOCRACIA?

 


Dejemos ante todo sentado que la democracia liberal y capitalista, la que todavía sobrevive en los países occidentales, no es la regla en el mundo, es más bien la excepción, pues la mayor parte de la Humanidad vive en países con regímenes no democráticos, pero tiene una gran influencia política y cultural. Yo no voy a entrar ahora en si eso es bueno o malo para todos y en todas partes, el debate que planteo hoy es otro, el debate es si la democracia liberal va a sobrevivir en Occidente. Varias veces a lo largo del siglo pasado la democracia liberal estuvo en serio peligro, los fascismos llegaron al poder en países muy importantes y en otros estuvieron muy cerca, pero la democracia liberal sobrevivió, aunque a veces seriamente tocada y después de terribles guerras. Durante la llamada Guerra Fría hubo un miedo no demasiado justificado en Occidente a que la Unión Soviética extendiera el comunismo por todo el mundo, pero la verdad era que los rusos estaban más preocupados de que Occidente no se les metiera en casa, como ahora, que por aventuras ideológicas mundiales. Si el colonialismo no se hubiera cebado en muchos países de América, África y Asia seguramente la falsa lucha ideológica nunca hubiera existido. No luchaban tanto los vietnamitas, por ejemplo, por imponer el comunismo en Vietnam como por echar a los imperialistas de su país; si tiene usted alguna duda visite mañana Vietnam. Y el mismo ejemplo sirve para muchos países. Sin embargo, ahora el peligro para las democracias occidentales no es ideológico, no estamos hablando de una ideología que quiera sustituir a los regímenes establecidos, el peligro son fuerzas, no siempre bien identificadas, que no tienen un claro sesgo político y que apoyan a unos u otros, sean de la ideología que sean, en función de oscuros intereses ¡Ojo! los mismos que apoyan en otras partes a gentes y formaciones políticas ideológicamente en las antípodas de Trump, en los EE UU apoyan a Trump, porque el presidente sirve a sus intereses. Ningún escenario es más diáfano y más clarificador para ilustrar lo que quiero decir que los EE UU. Son ya muchos analistas los que coinciden en afirmar que la democracia está en serio peligro en la primera potencia mundial, como nunca lo había estado a lo largo de su historia, ni siquiera durante el Macartismo. Nunca se había visto a un presidente y a un líder de la oposición hacer llamamientos a soluciones golpistas, al margen de las urnas, de la democracia y de la Ley, pero eso es precisamente lo que están haciendo tanto Donald Trump como Joe Biden, y estamos hablando de un país donde la gente está armada hasta los dientes. Las próximas elecciones presidenciales estadounidenses van a ser la prueba del nueve para ver si estamos planteando debates absurdos y tonterías o, al contrario, hay una nueva y muy seria amenaza a la democracia que podría materializarse primero en los EE UU para luego extenderse por todo Occidente. Los demócratas, de izquierdas y de derechas, que están muy perdidos últimamente y que coquetean con fuerzas y poderes no democráticos, deberían tener mucho cuidado.

domingo, 11 de octubre de 2020

LA ULTRADERECHA Y EL CORONAVIRUS

 


La ultraderecha había medrado en los últimos años en el mundo por varias causas: En Europa los partidos neonazis y neofascistas habían crecido porque habían sabido arrimar el ascua de los problemas generados por la inmigración irregular masiva a su sardina. Lo mismo sucedió en los EE UU, donde solo se explica el ascenso de Trump porque el actual presidente hizo de la lucha contra la inmigración su bandera, con el muro y con el eslogan “América primero”. En Iberoamérica el fenómeno del ascenso de la ultraderecha en algunos países, como en Brasil, por ejemplo, tiene unas connotaciones distintas. En España la aparición de Vox supuso que toda la gente de ultraderecha que votaba al PP se pasara al partido de Abascal, pero no solo gente de ultraderecha, también gente poco politizada, muchos jóvenes, que no estaban de acuerdo con la inmigración, con las leyes de género y con la okupación, que no solo eran cosas que parecían consustanciales con la izquierda, tampoco el PP había hecho nada contra ellas. Pero, la llegada del coronavirus ha servido para que muchos se dieran cuenta de que la lucha de la ultraderecha contra ese tipo de cosas no formaba parte, en verdad, de su plan estratégico, solo eran asuntos instrumentales. El plan estratégico de la ultraderecha es otro muy diferente y cualquiera que tenga perspectiva histórica lo debería saber perfectamente. Por eso los empresarios de El Ejido votan a Vox, pero luego contratan inmigrantes irregulares en negro. Así que la ultraderecha ha tomado ahora como instrumento prioritario de su lucha política la pandemia, porque piensa, muy erróneamente, que eso le puede dar más votos y que con ello puede hacer más daño a la izquierda y fagotizar a la derecha civilizada y democrática (no son demócratas los que pidieron un Gobierno de “salvación nacional” al margen de las urnas y de la mayoría parlamentaria). Mientras, por ejemplo, llegan cientos de inmigrantes subsaharianos a Canarias en decenas de pateras soltadas por buques nodriza, los de Abascal no dicen nada, están ahora centrados en luchar “por la libertad y contra este Gobierno criminal y totalitario”, movilizando a sus huestes con la bandera del negacionismo, la de las conspiraciones delirantes, o la de que el Gobierno actúa o deja de actuar, todo sirve a caballo del coronavirus. Y exactamente lo mismo está haciendo la ultraderecha en toda Europa, en los EE UU o en Brasil, estén en el Gobierno o en la oposición. Craso y estupendo error que pagarán.

sábado, 10 de octubre de 2020

LOS MALOS

 


Ayer, 9 de octubre, tras la declaración por parte del Consejo de Ministros del segundo Estado de Alarma, el líder de la ultraderecha, Abascal, exactamente el mismo que criticó más que nadie que el Gobierno tardara en tomar medidas, el que condenó las manifestaciones del 8M, pero que luego votó sistemáticamente contra todas las prórrogas del primer Estado de Alarma, llamó otra vez a sus huestes a manifestarse y a salir en caravanas de coches por toda España el día 12, como ya hiciera durante la primera ola de la pandemia, cuando las UCIs estaban atestadas y no cabían los muertos en las morgues. Ese individuo es el que va a presentar una moción de censura contra el Gobierno. Casado y los suyos se están equivocando mucho alimentando a un monstruo que les comerá y defendiendo a los que volvieron a salir con su parafernalia y con sus eslóganes fascistas en el Barrio de Salamanca. Mire usted, yo soy un tipo primario, como a esos que llaman “de piñón fijo”, no tengo dobleces, veo las cosas en blanco y negro, no soy de tonos grises, al pan, pan y al vino, vino; no me gusta relativizarlo todo, no creo que usted tenga su verdad y yo la mía, el todo siempre es mayor que la parte, solo hay una verdad. Me gusta ver a la gente como buenos y malos, me siento bien así ¿Quiénes son los malos? pues, los malos son a los que no les importa insultar, zaherir y pisar al prójimo con tal de beneficiarse, son, para decirlo de una vez, los que piden democracia y libertad gritando ¡Viva Hitler! y con la fotografía de Franco en casa ¿Y los buenos? los buenos somos todos los demás, con nuestros fallos y nuestros errores.

viernes, 9 de octubre de 2020

SEGUNDO ESTADO DE ALARMA


 

En Consejo de Ministros extraordinario celebrado el viernes 9 de octubre, el Gobierno de España ha decidido decretar el segundo Estado de Alarma desde que empezó la pandemia del Covid-19. Se llega a esta situación una vez que ha quedado claro que no era cierto lo que decía la derecha, no se pueden aplicar medidas que limiten derechos fundamentales que consagra la Constitución con leyes ordinarias e incluso con leyes orgánicas. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, atendiendo (ojo al dato) una demanda de la Comunidad Autónoma de Madrid, ha dejado las cosas claras. Sin embargo, ya estamos viendo que otros tribunales en otras partes de España hacen lo contrario, no tanto porque jurídicamente el asunto no sea de perugrullo como porque hace tiempo que la Justicia española está tan perdida como nuestros políticos y los jueces lo mismo dan por constitucionales leyes claramente inconstitucionales que inician investigaciones prospectivas contra alguna formación política. Todos recordamos lo que pasó con el primer Estado de Alarma: la ultraderecha, precisamente los que más acusaron al Gobierno de tardar en tomar medidas y los que insultaban groseramente al presidente del Gobierno en las redes sociales, votó sistemáticamente en contra de todas las prórrogas de esa medida excepcional, que era totalmente necesaria para limitar la movilidad y para el confinamiento de la población; los independentistas de Torra hicieron exactamente lo mismo que la ultraderecha; los independentistas de ERC apoyaron las prórrogas hasta que pretendieron cobrarse ese apoyo y entonces, como fue que no, dejaron de hacerlo; y el PP dejó de apoyar más prórrogas porque decían que la economía era lo primero y que era mejor morirse de coronavirus que de hambre. Así es como unos y otros, los responsables, los que lo sabían todo, los acusadores, los insultadores y a los que ahora ha llevado la contraria el FMI (no se puede convivir con el virus) dejaron al Gobierno de España y a Pedro Sánchez solos. Pues bien, a la vista de lo que sucedió, y a pesar de la escalada de contagios, yo entiendo que Pedro Sánchez se resistiera a decretar un segundo Estado de Alarma, lo entiendo porque dentro de quince días va a tener que volver al Congreso de los Diputados a escuchar los insultos de los que no le van a dar una prórroga. Lo entiendo, pero no lo comparto. EL Gobierno de España tendría que haber decretado el segundo Estado de Alarma hace semanas y si, a pesar de lo que ha dicho la Justicia, otras fuerzas políticas no dan sus votos para prorrogarlo y para que se puedan tomar medidas excepcionales con geometría variable, que cada cual aguante su vela y se lo explique a los españoles. Hubo que hacerlo aprisa y corriendo para que cientos de miles de madrileños no salieran de la capital en el puente del 12 de octubre y difundieran el virus por toda España.

viernes, 2 de octubre de 2020

¿OTRO RESCATE A LA BANCA?

 


Como todos estamos viendo, la crisis sanitaria del coronavirus ha ido acompañada de una tremenda crisis económica, la mayor que se recuerda desde la que siguió al Crack del 29. En esta crisis, en la que aún estamos inmersos y sobre la que es muy aventurado hacer previsiones, el protagonismo de los Estados y de las organizaciones supraestatales, como la UE, se ha hecho evidente, todo hubiera sido mucho peor sin la protección de papá Estado o del Banco Central Europeo. Los británicos no contaron en que tras el Brexit llegaría el Covid-19 y fuera de la UE llueve mucho y hace mucho frío. No es lo mismo que el BCE o la Reserva Federal impriman ingentes cantidades de dinero de mentira a que lo haga el Banco de Inglaterra, y para lidiar con las consecuencias económicas del bicho los paraísos fiscales que los ingleses tienen por todas partes no les van a servir de mucho. Eso sí, robar más de 2.000 millones de dólares en oro a Venezuela ayuda. Pues bien, son los Estados los que están poniendo el paraguas para que ciudadanos y empresas no cojan una mojadura y una pulmonía, solo un resfriado, repartiendo dinero fiat como si fueran caramelos. Los ERTEs son solo un poco de agua en la inmensidad de las ayudas, ayudas que se están llevando principalmente las empresas. Por poner solo un ejemplo, la cantidad de euros que se han llevado las aerolíneas europeas es de infarto. Es el nuevo capitalismo marxista del que ya hablamos en otras entregas. Pero, hay alguien que se va a llevar el grueso de la tarta, una tarta que finalmente (espero que nadie tenga la menor duda) acabaremos pagando los ciudadanos, ese alguien son los bancos. El índice STOXX 600 es un índice bursátil compuesto por las 600 principales compañías por capitalización bursátil europea, entre esas compañías están los principales bancos de Europa; recientemente ese índice cayó hasta mínimos de 1988, pero no tanto por la crisis económica que vivimos como por la publicación de una investigación sobre presuntas transacciones sospechosas a cargo de bancos como el HSBC, Deutsche Bank, Standard Chartered o JP Morgan, entre otros. Esas investigaciones sacaron a la luz que esos bancos se habrían enriquecido con oscuras operaciones de financiación de terroristas y con el blanqueo de dinero de creptócratas y grandes narcotraficantes, entre otras fechorías. Apunto este detalle para que usted se vaya poniendo en situación, pero voy a terminar por decírselo de esta manera: si los mafiosos no delataban a nadie cuando estaban en la cárcel subían de rango en la organización. Es decir, los bancos tienen barra libre porque poseen información sobre actividades delictivas de los Gobiernos o permitidas por los Gobiernos. Y no solo tienen barra libre para hacer ese tipo de cosas, también para exigir ingentes cantidades de dinero de los bancos centrales en forma de créditos ultrabaratos, o incluso negativos, para salvar su trasero ¿No hemos visto todos ya esta película? Así que el grueso de la pasta gansa irá a parar, otra vez, no a las empresas en general y a los trabajadores, sino a la banca. Subirán sus acciones. “Robar un banco es delito, pero más delito es fundarlo”. Bertolt Brecht.

jueves, 1 de octubre de 2020

¿DERECHA LIBERTARIA O GOLPISTA?

 


La pandemia del coronavirus ha puesto patas arriba conceptos y creencias que se suponían inmutables, ya nadie discute, digan lo que quieran Bolsonaro y Obrador, que no hay una oración eficaz contra el coronavirus, que no sirven los amuletos, o que lo colectivo prima sobre lo individual. En este contexto ha emergido con fuerza lo que se ha dado en llamar el nuevo capitalismo marxista; no es que los capitalistas vayan a llevar ahora siempre encima una edición de bolsillo de “El Capital”, no pidamos peras al olmo, es que se han dado cuenta que solo el Estado, ese al que tanto aborrecieron y que quisieron minimizar hasta casi la nada, es el único que los puede salvar. Pues bien, junto al pragmatismo del capitalismo marxista ha aparecido otro concepto, el de la derecha libertaria ¿unos nuevos ácratas que quieren acabar con el poder de los Estados, como todos los anarquistas? pues no, llamemos a las cosas por su nombre: son los golpistas de toda la vida. Esta derecha libertaria, o golpista, tiene personajes verdaderamente encantadores, aunque no por eso menos peligrosos, como, por ejemplo, Donald Trump, que lleva ya tiempo amenazando con pasarse los resultados de las próximas elecciones presidenciales por la entrepierna. Aquí, en España, también tenemos nuestra derecha libertaria, o golpista, aunque ni mucho menos el golpismo ibérico es privativo solo de la derecha, me explico: Es verdaderamente patética la rebeldía que está mostrando la Comunidad Autónoma de Madrid con el Gobierno de España. Los que acusaban a Sánchez de tardar en tomar medidas, los que acusaban a los “socialcomunistas” de las manifestaciones del 8M y llamaban, con razón, a los independentistas catalanes golpistas, por desobedecer la Constitución y la Ley, hacen ellos lo mismo. Mientras la pandemia se extiende por la capital de España, Ayuso y compañía se comparan con pueblos y ciudades de 20.000 habitantes, cualquier cosa sirve para desobedecer las recomendaciones científicas y para ningunear al Gobierno del Estado. Tras la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo y que emergieran otros conspicuos del PP, como el alcalde de Madrid, Martínez-Almeida, parecía que los populares habían tomado buena nota de que la voxificación de su partido no había sido una buena idea, pero, ha sido un espejismo, siguen en las mismas, siguen en el cuanto peor, mejor, como los de Abascal, con la esperanza de derrocar al Gobierno y cargarse la legislatura utilizando cualquier argumento o instrumento, desde deslegitimar a una parte del Gobierno, “por comunistas”, hasta simplemente desobedecer. Si eso no es golpismo que venga Dios y lo vea. Es exactamente el mismo golpismo que el de Puigdemont y de Torra. No se me olvida que aliados objetivos de esta derecha libertaria, o golpista, también los hay en el PSOE, son los que montaron un golpe contra su propio secretario general y que, aunque la militancia socialista los ha puesto en su sitio, siguen ahí y no pierden la más mínima oportunidad de criticar a Sánchez y a su Gobierno de llamar Pablo Manuel, con sorna, a Iglesias o de salir a defender a Juan Carlos, por ejemplo ¿Señor X de los GAL, lobista, golpista y defensor de un exmonarca corrupto? menudo currículum. Seguramente habrá quien piense que exagero, que una cosa es discrepar con el Gobierno y ejercer una dura oposición y otra muy distinta ser un golpista, no se imagina usted cómo me gustaría estar equivocado, pero, vamos a ver la moción de censura de Vox, cuáles son sus argumentos y su programa y si el PP se sube, o no, a ese carro. Ciudadanos debería apearse de ese tren cuanto antes, los de Arrimadas se han embarcado con unos compañeros de viaje nada recomendables. Pero, de momento, el Gobierno de España sigue gobernando.