viernes, 13 de marzo de 2020

RESPONSABILIDAD


Yo no sé en qué va a acabar todo esto ¿alguien lo sabe? lo que sí sé, porque ya es una evidencia, es que el contagio masivo no se va a poder parar, hemos pasado el punto de no retorno, porque las radicales medidas que tomaron China Y Rusia no se han tomado en Occidente. Así que lo que nos queda es actuar para minimizar daños, asumiendo que va a haber bastantes muertos y muchos ingresos hospitalarios y que las consecuencias económicas van a ser tremendas. En este sentido, no podemos seguir siendo reactivos, actuar a remolque de los acontecimientos o bajo las órdenes de la Comisión Europea y la Sra. Merkel, hay que ser proactivos, tenemos que anticiparnos a los acontecimientos ¿Tenemos las instalaciones hospitalarias suficientes para poder gestionar un contagio masivo? ¿tenemos al suficiente personal médico para una eventualidad así? pues, si no lo tenemos hay que mover el trasero y hay que moverlo rápido. En situaciones como esta que nos ha tocado vivir, en situaciones de crisis graves, es cuando se puede diferenciar entre los politicuchos, los que solo piensan en las próximas elecciones, y entre los hombres de Estado, los que piensan en el país y en las próximas generaciones. Seguramente el Gobierno de Sánchez no ha estado a la altura de las circunstancias pero ¿hubiera dejado Bruselas, por ejemplo, que España cerrara sus fronteras? Yo creo que no es hora de críticas baldías y de pretender arrimar groseramente el ascua a nuestra sardina y sí de arrimar todos el hombro. Lo ha dicho ayer el presidente del Gobierno: “Van a ser necesarios unos Presupuestos extrasociales”. Lo van a ser porque si no hay esos Presupuestos millones de personas y miles de empresas en España se van a ir por las alcantarillas ¿Lo hemos entendido todos?

miércoles, 11 de marzo de 2020

EN MI IGNORANCIA


Yo soy el único español que no soy un experto en el coronavirus, en este asunto, como en muchos otros, soy un perfecto ignorante, lo confieso. Todos los habituales tertulianos de las cadenas de radio y de televisión dan ahora clases de medicina vírica, otros escriben sesudos artículos y editoriales para ilustrarnos sobre los avatares del bichito y las redes sociales se han llenado de gente versada en el asunto, de especialistas en la materia. El otro día, mientras esperaba entre otros padres y abuelos, entre madres y abuelas, por la salida de los niños de la escuela, escuché sesudas disertaciones, teorías conspirativas muy bien elaboradas, proyecciones para el futuro inmediato y el menos inmediato; si uno sabía todo lo que hay que saber, venía la otra y todavía sabía mucho más. Pobre de mí, soy un mindungui entre tanta sabiduría. Lo que si se es lo que ven mis ojos y escuchan mis oídos, yo no me atrevo a elevar a la categoría de tesis incontestables mis ocurrencias y mis corazonadas sin prueba alguna. Como no soy ningún experto, ni tengo la información suficiente ni tengo claro que el coronavirus tenga un origen animal, ni que, en verdad, apareciera en un mercado de una ciudad china, no espere usted que le pueda ilustrar en algo, bastante tengo que ilustrarme yo. Eso sí, parece, recalco de lo parece, que todo empezó en Wuhan, la ciudad de once millones de habitantes que es capital de la provincia de Hubei, situada en China Central, y que desde allí se ha extendido a casi todo el mundo. En fin, esto para mí es algo parecido al eterno debate sobre el Universo, sabemos los efectos, pero no sabemos la causa ni el por qué, al menos no lo sabemos los ignorantes. Mientras los chinos han logrado parar la pandemia, implementando medidas que ningún otro país sería capaz de tomar (“no tomaremos ninguna medida que no seamos capaces de implementar”, nos espetó Fernando Simón, el hombre de jersey que todos los días, entre risas y sonrisas, nos da el parte diario de infectados y muertos) en Europa lo que nos toman es el pelo a nosotros, al que lo tenga. La pandemia no creo, desde mi ignorancia, que se vaya a parar ni cerrando escuelas, ni aplazando ¿sine díe? la liga de fútbol, ni suprimiendo Las fallas y la Semana Santa, ni con ninguna de las medidas que ha tomado el gobierno de España y los demás gobiernos europeos, eso podrá ayudar, pero, si la gente se va a seguir moviendo e interactuando, no se aíslan los focos infectados y no se pone bajo reclusión domiciliaria a poblaciones enteras, como hicieron los chinos, yo tengo la impresión de que la pandemia se extenderá imparable, como se extiende todos los inviernos la gripe. Angela Merkel, que seguramente estará mucho mejor informada que yo y que es la que lleva la batuta en la UE, ya nos lo ha dejado muy clarito. “no podremos impedir que un 70% de la población sea infectada por el coronavirus”. Las personas con patologías respiratorias y de más edad serán las víctimas propiciatorias, no vamos a necesitar una ley de eutanasia y la pastillita holandesa para solucionar el problema de las pensiones. El Covid-19 (me hace gracia el uso de nombres y términos científicos, como si la gente de a pie supiéramos algo de ellos, pero lo mismo nos pasó con la prima de riesgo, de la que antes de la crisis de 2008 no sabíamos ni lo que era y luego todos hablábamos de ella como si fuera de la familia) ha venido para quedarse, porque esto no es China, aquí tenemos muchas libertades y mucha democracia, pero la selección natural no entiende de esas cosas, sobrevive el que mejor sabe adaptarse a un entorno cambiante y a un medio hostil. No hace falta ser muy listo para ver las consecuencias sociales y económicas, para adivinar lo que nos va a pasar, nos lo comunicará, a su debido tiempo, un hombre de jersey, Angela Merkel y ¡ojo! Cristine Lagarde, vamos, pienso yo, en mi ignorancia.

martes, 3 de marzo de 2020

EL CORONAVIRUS COMO COARTADA


Todos recordamos lo que sucedió cuando se produjo la explosión de la burbuja financiero-inmobiliaria, cuando las hipotecas Subprime, aquellas hipotecas que los bancos prestaron alegremente, se convirtieron en impagos masivos ¿Por qué aquellas hipotecas de repente no se pudieron pagar? pues porque los trabajadores llevaban años perdiendo poder adquisitivo, con sus salarios creciendo muy por debajo de lo que subían los precios, había una economía recalentada con una inflación cercana al 3%. Aquellos desajustes y aquellas fechorías financieras auspiciadas por los Gobiernos, por los bancos centrales y por los demás bancos tenían que estallar, y eso, y no otra cosa, fue lo que, en verdad, estalló. Pero, aunque parezca increíble, casi ninguna de las entidades y de los personajes que provocaron aquella hecatombe pagó por ello, al contrario, los que pagaron fueron los ciudadanos, en particular los trabajadores, que fueron los estafados. Pues bien, aquel tsunami no se aprovechó para volver a la ortodoxia, para regresar al mundo de la gente cabal, al contrario, exactamente los mismos que lo provocaron volvieron a las andadas, la cabra siempre tira al monte. Ingentes cantidades de dinero público se dedicaron a tapar los agujeros de los bancos, pero las hipotecas impagadas también se dejaron en poder de las entidades financieras, corporaciones que desahuciaron, con la aquiescencia de los Gobiernos, a los pobres desgraciados que no las podían pagar, pero, como no tuvieron suficiente, los bancos centrales pusieron a trabajar a destajo sus máquinas de hacer billetes, ingentes cantidades de papel moneda sin respaldo de valor que había que valorizar haciéndolo circular ¿como? pues prestando ese dinero a los bancos a intereses negativos, algo así como si un propietario pagara al inquilino por alquilarle el piso, para que luego los bancos nos los prestaran a nosotros al 5%. Estamos hablando de la mayor estafa piramidal de la Historia. Naturalmente, como todas las estafas piramidales, este robo masivo a la gente tenía que tener un punto de ruptura, la Deuda de los Estados no podía crecer hasta el infinito, la fiesta se tenía que acabar ¿Saldrían nuevamente impunes los facinerosos? esta vez tenían sus dudas, porque la devaluación salvaje que iban a tener que hacer a las condiciones de vida de los ciudadanos podía costarles, en esta ocasión, la cabeza. Pero, hete aquí que entonces llegó el coronavirus, precisamente en el momento que necesitaban, y ya tienen la coartada perfecta para hacernos, otra vez, la puñeta.

viernes, 28 de febrero de 2020

LA SUBIDA DEL PRECIO DEL TABACO


Como hay que sacar dinero para los gastos sociales y para los nuevos chiringuitos de género, al Gobierno progresista no se le ha ocurrido otra cosa que anunciarnos que piensa subir, y parece que mucho, los impuestos al tabaco, no iban a entrar a saco contra la economía sumergida y el fraude fiscal, eso son palabras mayores y mentar la bicha. Subir los impuestos al tabaco es fácil, por un lado siempre puedes argumentar que nadie te obliga a fumar y por otro también puedes decir que en la mayoría de países de nuestro entorno el precio de la cajetilla es más caro. Pero, la verdad es que este es un impuesto indirecto, que no tiene nada de izquierdas, que afecta muy directa y negativamente a los que menos tienen. Es cierto que en Francia o Reino Unido, por ejemplo, el tabaco es más caro, tan cierto como que el salario medio en Francia y Reino Unido son muy superiores al salario medio en España ¿Será por eso que el tabaco es más barato en Portugal y Rumanía? El tabaquismo no es un vicio, según la OMS es una grave enfermedad adictiva, por eso los fumadores no van a dejar de darle al pitillo aunque les doblen el precio de la cajetilla y por eso los fumadores menos pudientes sacarán el dinero de su familia, de sus propios hijos si es necesario, para seguir con su dosis de nicotina (y otras sustancias adictivas añadidas) diaria ¿Lo hemos entendido? El del tabaco es, sin duda, el principal problema de España, tenemos más muertos al año por tabaquismo que todos los soldados americanos muertos durante toda la guerra de Vietnam, casi 60.000, o, si usted quiere, como las víctimas de la violencia de género, pero multiplicadas por mil ¿somos conscientes de ello? Así que lo progresista y de izquierdas es obtener la pasta gansa de los que no pagan los impuestos que les corresponden, de los defraudadores, y declarar la guerra, pero en serio, al tabaco ¿vale?

martes, 25 de febrero de 2020

LA PSICOSIS DEL CORONAVIRUS


Yo no sé si es peor el coronavirus, que está produciendo menos muertos que la gripe, y la mayoría de los fallecidos son personas de riesgo, o la psicosis colectiva que ya está provocando una contracción dramática de la economía mundial, una contracción que podría ir a peor. Cuando escribo estas líneas el barril de Brent ha caído a los 55 dólares y, lo que es más significativo, la onza de oro está nada menos que a 1642,75 dólares, marcando récord histórico. Los que sigan a este humilde francotirador del teclado recordarán que hace muy poco tiempo advertí lo que podría suceder con el apalancamiento excesivo en créditos bancarios de las compañías petrolíferas americanas para la extracción de crudo por fractura hidraúlica (no rentable con el barril por debajo de los 75 dólares) si el petróleo seguía bajando y que hace aún más tiempo, y en reiteradas ocasiones, aconsejé, sin cobrar nada por el asesoramiento, que, quien pudiera, comprara oro, como estaban haciendo los bancos centrales de Rusia y China, y la primera vez que lo sugerí la onza estaba a 950 dólares. Habría hecho usted un negocio fabuloso. Cuando la economía mundial entra en recesión el precio del petróleo baja y cuando el dinero (no hay cosa más miedosa) entra en pánico el precio del oro se dispara. Eso es lo que está pasando. El “cisne negro” del coronavirus que ha aparecido en China es el detonante que faltaba para que estallara una crisis económica que lleva larvada durante mucho tiempo, la crisis que no va a provocar ese bichito, sino la imprudencia de unos políticos que llevan años actuando de forma poco seria y poco profesional, unos políticos que han endeudado a los Estados hasta las cejas imprimiendo papel moneda, sin respaldo de valor, como si fueran cromos y prestando esos “mortadelos” a los bancos a intereses negativos para que las entidades financieras nos lo prestaran a nosotros por encima del 5% y así tapar los agujeros de la crisis de las hipotecas Subprime y/u obtener pingües beneficios de forma sucia. Me temo que aún no hemos visto nada y tiemblo solo de pensar lo que le podría pasar a España, donde el turismo representa ya más del 15% del PIB, superando a la automoción y solo por detrás del comercio, si empezaran a aparecer en nuestro país, como está pasando en el Norte de Italia, decenas o centenares de casos de contagios por el coronavirus. Si una mesa tiene solo tres patas y se rompe una, la mesa se cae, pero si la mesa tiene veinte patas y se rompen cinco la mesa sigue de pie. También lo advertí cuando algunos celebraban el año pasado que España, con 84 millones de turistas, había vuelto a batir su propia marca. Atentos.

jueves, 20 de febrero de 2020

BREXIT, PRIMERA PARTE


Una vez que en Bruselas y Estrasburgo se han arriado las banderas británicas, los ciudadanos de Reino Unido que habían votado a favor del Brexit han preguntado al primer ministro, Boris Johnson ¿qué hay de lo mío? la gente quiere ver que su voto ha servido para exactamente lo mismo que les llevó a votar a favor del Brexit. A pesar de que las encuestas a pie de calle decían que el verdadero motivo de que la mayoría de los británicos quisieran salir de la UE era la inmigración, nadie se lo tomó en serio, y cuando las cosas serias no se toman en serio el resultado siempre es catastrófico. Pues bien, la prueba del nueve de que ese era el principal motivo, por si a estas alturas alguien todavía no lo tiene claro, es que la primera medida tras el Brexit que ha tomado el Gobierno de Boris Johnson es anunciar que a partir de enero de 2021 no se podrá emigrar a Reino Unido si no se sabe perfectamente el idioma inglés y si no se justifican unas rentas anuales mínimas de 30.000 euros. Blanco y en botella. Algunos lo han bautizado ya como “el muro de Boris Johnson”. Al tiempo que suceden estas cosas en Britania, en Francia están muy alarmados con las declaraciones del presidente, Emmanuel Macron, sobre lo que denominado peligro de “independencia musulmana” ¿Se refiere el presidente francés a que los musulmanes que hay en su país querrían independizar una parte del territorio de Francia? (no se ría usted que eso es lo que sucedió con los inmigrantes albaneses en Kosovo, se independizaron de la Federación Yugoslava y ahora los serbios de Kosovo son parias en su propio país) no parece que el asunto llegue en Francia a esos extremos, todavía, a lo que se refería el presidente francés es que no han logrado la integración de los inmigrantes musulmanes y no solo eso, una buena parte de ellos se enfrentan a la cultura, a las instituciones y, en definitiva, al Estado francés. El asunto de los grandes flujos migratorios y sus consecuencias se han tomado a la ligera durante decenios, en Francia tienen ahora un grave problema, un problema que a mí ya me anunció alguien muy inteligente hace más de treinta años, y en Reino Unido también hemos visto las consecuencias que ha tenido. Pero, en España parece que nadie ha tomado buena nota, como nosotros también fuimos emigrantes piensan que el fenómeno actual es algo parecido, tampoco es políticamente correcto abrir el melón de este debate. Se equivocan por completo. En fin, yo no escribo para agradar ni me presento a las elecciones.

martes, 11 de febrero de 2020

EMPIEZAN LAS TONTERÍAS DEL NUEVO GOBIERNO

Tras la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la subida de las pensiones y la subida del sueldo a los funcionarios, medidas tan de justicia que ni siquiera la oposición se ha atrevido a votar en su contra en el Congreso de los Diputados, queda pendiente derogar lo más pernicioso para los trabajadores de la Reforma Laboral de Rajoy, algo a lo que sí se van a oponer los partidos de derechas, pero que va a molar mucho a los que han votado a los partidos de izquierda e incluso a muchos de los que han votado a los partidos derechas. Con esto se terminarán las medidas senyeras de la progresía, esas medidas que son inequívocamente de izquierda y que en el amplio espectro escarlata no pueden disgustar a nadie. Ahora empiezan las tonterías, las chorradas, esas medidas descabelladas que muchos que hemos votado a la izquierda ya sabíamos que vendrían, iba todo en el mismo paquete. Entremos en detalles: Cuando el totalitarismo feminista se ha instalado en el Gobierno, nos podemos temer cualquier cosa relacionada con él. Pues bien, la primera ocurrencia que ha tenido El Ministerio de Igualdad, un ministerio donde no hay cuotas, pues todos sus cargos sus mujeres, es que las féminas puedan acceder a ayudas habitacionales (viviendas sociales, ayudas para el alquiler, etc) y a un salario social (lo gestionarán ayuntamientos y CC AA) si declaran ser objeto de violencia de género, aunque no presenten ninguna denuncia. Evidentemente, en el país de la picaresca, esto es una invitación al fraude y al clientelismo, pero, eso sí, es una manera de acabar con una buena parte de las denuncias falsas que, digan lo que digan, haberlas haylas, y muchas, y que ahora ya están en el punto de mira de la Policía y de los jueces. Una cosa es la igualdad, algo que cualquier persona cabal, todavía con más razón si eres de izquierda, defiende y otra cosa muy distinta la ley del embudo, ancho para mí y angosto para ti. Algunos ya dimos la voz de alarma cuando se aprobaron leyes que atentaban claramente contra la presunción de inocencia y contra el artículo 14 de la Constitución, al discriminar, en razón del sexo, las penas impuestas por el mismo delito en función de que este fuera cometido por un hombre o una mujer. A un hombre le pueden caer cinco años más de cárcel por el mismo delito por el “agravante de género”. Pero, junto a esas medidas legales, también se ha establecido un discurso maniqueo que opera sobre el subconsciente colectivo, como, por ejemplo, que hay una brecha salarial que perjudica a las mujeres por serlo. En mi vida laboral he pasado por varios trabajos donde había hombres y mujeres y no he visto en ninguno de ellos que, por razón de sexo y a igualdad de cargo, el salario fuera diferente. Yo no conozco tampoco ninguna maestra, ni médica, ni jueza, etc, que cobre menos por ser mujer que sus compañeros de trabajo varones. Es cierto que hay una brecha salarial, entre hombres y mujeres, pero no en el sentido que nos han querido vender, obviamente, no cobra igual un minero, un marinero que va a pescar merluza a Las Malvinas o un albañil que se tiene que colgar de un andamio a treinta metros de altura, que una empleada de hogar o una cajera, pero yo no conozco a ninguna mujer que quiera trabajar en esas profesiones como no he conocido a ninguna mujer que quisiera ir a la “mili” cuando el servicio militar obligatorio solo era para los hombres. A la sombra de la violencia y de los asesinatos machistas contra las mujeres, algo que, por cierto, permanece prácticamente constante desde hace 15 años a pesar de las leyes de género y del discurso de la igualdad, se han querido colar leyes y medidas que discriminan negativa y gravemente a los hombres. Se reclaman cuotas si hay más hombres que mujeres, pero si es al contrario, sea en el Gobierno, sea en una empresa, no se dice absolutamente nada. En este mismo sentido, ni un solo hombre se va a beneficiar, y no a costa de las mujeres, de las tonterías feministas del nuevo Gobierno, al contrario.