lunes, 22 de septiembre de 2014

EL COMIENZO DE LA TERCERA FASE

El domingo 21 de septiembre se produjeron en muchas ciudades del mundo manifestaciones contra el cambio climático, particularmente importante fue la de Nueva York, donde mas de 300.000 personas salieron con sus pancartas y corearon sus eslóganes en la calle. No es la primera vez que ciudadanos concienciados con lo que está ocurriendo con el medio ambiente se manifiestan, pero en EE UU, por ejemplo, nadie había previsto una movilización tan importante.
La lucha para salvar la Tierra empezó hace mucho tiempo, pero siempre fue cosa de un puñado de adelantados. En los años 70 del pasado siglo algunos movimientos adquirieron cierta relevancia, sobre todo en Europa, fueron el germen de partidos políticos como Los Verdes, que hoy ya son importantes e incluso deciden Gobiernos. En aquella primera fase, los ecologistas caían simpáticos, pues su lucha por salvar a las ballenas, por ejemplo, no significaba un ataque al poder establecido. Quién no recuerda aquella adorable y cándida canción de Roberto Carlos, el cantautor brasileño, dedicándole un estribillo a los cetáceos. Pero todo cambió cuando, en la segunda fase, el movimiento ecologista se empezó a meter con las líneas de alta tensión, con los vertidos industriales y con el calentamiento global y el cambio climático. Aquellos jovenzuelos inofensivos de repente se convirtieron en una amenaza e inmediatamente fueron apodados “sandías”, ya sabe usted, verdes por fuera y rojos por dentro. Aunque la mayor parte de los movimientos ecologistas no habían nacido desde partidos y organizaciones revolucionarias de izquierda, era evidente que su enemigo era el mismo, un sistema que para unos explotaba a los trabajadores y para otros se cargaba el Planeta. Pero, mientras los movimientos ecologistas casi no se impregnaron de las tesis marxistas, no ocurrió lo mismo en los partidos de izquierda, que no solo vieron en la lucha por el medio ambiente un buen instrumento revolucionario, sino que se dieron cuenta lo absurdo de proponer cambios radicales en la sociedad y en el sistema económico cuando la Tierra ya fuera un planeta muerto. Es esa segunda fase, que ha durado hasta hace poco, el discurso del llamado crecimiento sostenible no se pudo, valga la redundancia, sostener. Julio Anguita, el que fuera coordinador general de IU, lo digo muy claro: “para seguir creciendo necesitaríamos dos planetas Tierra”.
En los últimos años se han producido en el mundo fenómenos naturales inusuales que han provocado grandes catástrofes. La virulencia creciente de tornados, tifones, grandes mareas, etc, fue en un principio minimizada por el poder y los medios de comunicación a su servicio, pero no se pudo engañar a la gente durante mucho tiempo, porque organizaciones prestigiosas y científicos honrados ya estaban alertando de que algo grave estaba pasando.  “Los sandías” tenían razón, pero a muchos les costaba aceptarlo.
Aunque los efectos del calentamiento global provocado por la actividad humana ya son palpables en todo el mundo, en los casquetes polares la catástrofe es mucho mas evidente. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se ha convertido en un líder en esta lucha desde que visitó el Círculo Polar Ártico y vio con sus propios ojos lo que estaba sucediendo. Ban Ki-moon acaba de nombrar al magnífico actor norteamericano, Leonardo DiCaprio, persona también muy concienciada en este asunto, embajador de la ONU para el cambio climático. Pero incluso el presidente Obama y otros importantes mandatarios mundiales se han dado cuenta ya de que nos queda poco tiempo para invertir una tendencia que nos lleva inexorablemente al suicidio colectivo.

Los ciudadanos del mundo, independientemente de sus ideologías políticas, ya se están movilizando y ya están saliendo masivamente a la calle para forzar a los políticos a tomar las medidas necesarias para revertir la situación, antes de que lleguemos al punto de no retorno. Estamos ya inmersos en la decisiva tercera fase.

domingo, 21 de septiembre de 2014

LAS PRIORIDADES DE NUESTRA DEFENSA

Pocos españoles son conocedores de los problemas y dificultades por las que atraviesan nuestras Fuerzas Armadas, incluso hay muchos a los que traen sin cuidado, pero la responsabilidad y el juramento constitucional obligan a otros a estar muy preocupados con este asunto.
Las FF AA españolas llevan años padeciendo problemas presupuestarios (el Presupuesto de Defensa español es el mas pequeño de los países de la UE en proporción a su Producto Nacional Bruto) pero, sobre todo, las políticas de adquisición de materiales, de personal y las prioridades defensivas, solo se pueden calificar de catastróficas. Hemos pasado de ser un país que contaba con mas de 300.000 soldados (cuando el servicio militar era obligatorio) y una industria militar mínimamente aceptable a tener menos de 67.000 efectivos, muchos extranjeros, y una producción industrial armamentística muy disminuida, donde se han cerrado fábricas, otras se han casi regalado a multinacionales foráneas y las restantes trabajan bajo mínimos.
Durante el mandato del presidente Adolfo Suárez, siendo ministro de Defensa el valiente teniente general Gutiérrez Mellado, se dio un gran impulso a la democratización de nuestros ejércitos, pero también a su modernización, optimizando su capacidad operativa, dotándolos de armamento moderno y elaborando un Plan Estratégico adaptado a las necesidades defensivas de nuestro país. El portaaviones “Príncipe de Asturias”, las nuevas fragatas y el Programa FACA (Futuro Avión de Combate y Ataque) fueron programas importantísimos contemporáneos con aquel Gobierno. Particularmente acertada fue la decisión del Gobierno de Suárez (se formó una comisión integrada, entre otros, por pilotos con miles de horas de vuelo) de comprar el cazabombardero norteamericano F-18 A, en lugar del también USA F-16 y de las otras ofertas, el francés Mirage 2000 y el Sueco Saab 37 Viggen, como bien saben nuestros pilotos de combate. El aplazamiento de la compra de nuevos carros de combate (programa Lince) también fue un acierto, pues era mas inteligente potenciar nuestra Armada y nuestro Ejército del Aire que gastar ingente cantidad de dinero en carros de combate sofisticados, de difícil supervivencia en un campo de batalla saturado de misiles (de mucho menor coste), y que ya no tienen cabida en un ejército donde la doctrina no sea la ofensiva a ultranza. La posterior decisión (en 1.994 comenzó el Programa Coraza) de adquirir los carros de combate Leopard dio un giro de 180 grados a lo que se había mantenido.
Merced a políticas erróneas y a servilismos derivados de la incorporación de España a la OTAN, nuestras FF AA se encuentran en una situación operativa calamitosa donde solo entre 10.000 y 15.000 soldados están realmente disponibles. Los programas de armamento se hacen mas en función de misiones en el exterior, en apoyo de los aliados, que de las verdaderas necesidades defensivas de nuestro país. Así, por ejemplo, mientras se invierte en unidades carísimas como el Buque de Proyección Estratégica “Juan Carlos I”, inútil para el combate naval por su alto eco radárico y su poca velocidad y maniobrabilidad, nuestra flota de submarinos (a la espera del nuevo S-80 que construye Navantia y que tiene problemas de sobrepeso) está desmantelada.
Mientras España está indefensa y nuestras FF AA no están capacitadas ni dotadas para cumplir el mandato constitucional (artículo 8, párrafo 1) los escasos recursos se emplean en misiones en el extranjero, en apoyo de políticas imperiales, a veces bajo la coartada de “misiones de ayuda humanitaria”. España ha enviado soldados a participar en las guerras de Kosovo, Irak, Afganistán y Libia y contingentes a Somalia, Congo, Bosnia, etc. Algunas de esas misiones tenían el mandato de la ONU, pero otras, como la de Macedonia, donde España supervisó la entrega de armas a la guerrilla, eran claramente operaciones de intervención de la OTAN. Ahora, cuando por los ajustes presupuestarios y los errores cometidos la situación operativa es mas grave que nunca, con casi todos los programas suspendidos o anulados, el Gobierno de Rajoy va a enviar otros 93 soldados españoles para proteger la base de Herat, en Afganistan, y cuatro aviones Eurofigter (España ha pedido el aplazamiento de la entrega de 15 aviones de este tipo por falta de dinero) y unos 100 militares a los Países Bálticos.

Esperemos que tanta irresponsabilidad no tenga desagradables consecuencias.

viernes, 19 de septiembre de 2014

LA IZQUIERDA Y EL INDEPENDENTISMO CATALÁN

Se acaba de celebrar el referéndum escocés con el triunfo de los que quieren seguir integrados en el Reino Unido. Aunque todos sabemos que las circunstancias históricas de Escocia y Cataluña son totalmente distintas (una fue doblegada por las armas y la otra se integró pacíficamente en la España embrionaria que forjaron los Reyes Católicos, al unir con su matrimonio las coronas de Castilla y Aragón) sí hay algunos rasgos comunes, como la moda secesionista que invade Europa desde que algunos irresponsables se dedicaron a trocear Estados, como Yugoslavia, y que la economía, el dinero, en fin, el vil metal, prima mucho mas que los sentimientos. El No ha ganado en Escocia, dejémonos de tonterías, porque el Gobierno de Cameron dejó muy claro a los escoceses que al día siguiente de la independencia perderían la Libra como moneda, se quedarían fuera de la UE, no tendrían aseguradas las pensiones y tendrían que cargar con la parte proporcional de la Deuda británica, que, como la española, es estratosférica.
Aunque en España nadie del Gobierno ha dicho alto y claro que le podría pasar a Cataluña si esta se declarara independiente, los nacionalistas lo saben muy bien, por eso han dicho en numerosas ocasiones que una Cataluña independiente desearía tener buenas relaciones con España, lo que les permitiría, piensan, ingresar en la UE de inmediato, seguir en la moneda única y, entre otras muchas cosas a las que no piensan renunciar, que el Barça siguiera disputando la liga de fútbol española. Los secesionistas no solo desean la independencia unilateral, sin preocuparles, en absoluto, la opinión de los que consideramos esa tierra como parte indivisible de nuestra patria, también desean imponernos unas relaciones “amistosas”, siempre a su conveniencia.
El que fuera presidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, oportunista como pocos, entendió muy bien el problema. Los nacionalistas catalanes lo que verdaderamente deseaban era un trato diferenciado que, además de dar satisfacción a su prurito nacional, les permitiera una situación económica y fiscal de privilegio con respecto al resto de CC AA. Por eso nunca quisieron ni oír hablar del “café para todos” y por eso el federalismo del que habla la izquierda, que da las mismas oportunidades a todos los territorios de España, les espanta. Zapatero y el PSC pactaron con los nacionalistas catalanes un nuevo Estatuto de Autonomía que satisfacía sus demandas, dando un tratamiento fiscal a Cataluña similar al del País Vasco y Navarra, algo que el Tribunal Constitucional sentenció como ilegal, al no estar contemplado en nuestra Carta Magna. Esa es la razón fundamental por la que los socialistas hablan continuamente de que es necesario un cambio constitucional, pero sin decirnos exactamente cual, porque, evidentemente, sería un agravio al resto de CC AA. Uno de los argumentos que se esgrime para dar a Cataluña un trato constitucional “singular” es el tan manido de “nacionalidad histórica”, pero eso no se lo pueden decir, por ejemplo, a un asturiano mirándole a la cara.

En reiteradas ocasiones he manifestado que uno de los mayores problemas que tiene la izquierda española es su falta de sentido de Estado. Eso lo estamos observando todos los días en el debate sobre el futuro de Cataluña y lo hemos visto en otras circunstancias y en otras partes. Es indignante que IC-Verds, la franquicia catalana de IU, vaya de la mano de Artur Mas y los suyos en la loca aventura independentista, como lo fue que IU gobernara junto a la derecha del PNV en el país vasco. Solo el oportunismo político y personal y la pérdida del Norte de la izquierda pueden explicar que los comunistas sean ahora los que se quieren cargar el Estado.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿EL MALO DE LA PELÍCULA?

No hay nadie mas importante en el cine que el que hace el papel de malo, sin él las heroicidades del galán protagonista no tendrían valor alguno y muchos filmes serían enormemente aburridos. El séptimo arte ha dado grandes actores en el papel de malvados, algunos bordaban tanto su papel que, saliendo de segundones, llegaban a eclipsar a los protagonistas principales. Quién no recuerda a Edward G. Robinson haciendo de gánster sanguinario o a Richard Widmard en “El beso de la muerte” tirando a la anciana en silla de ruedas por la escalera. Pero, la vida real no tiene nada que ver con la ficción y por mucho que salga Christopher Lee haciendo de Fu-Man-Chú, y con ojos siniestros recordarnos que el mundo volverá a saber de él, no me convencerán de la maldad intrínseca de los chinos. En algunas cosas he sido bastante precoz, lo confieso, y me acuerdo que cuando, siendo un niño, veía las películas de indios y el “gallinero” bramaba diciendo ¡hala mocín! jaleando a Custer y al Séptimo de Caballería, ya intuía que los papeles de buenos y malos que me vendían no eran los correctos. Incluso se da la paradoja de que precisamente los que interpretaban a los criminales en el cine, en la vida real eran unas excelentes personas. Sirvan como ejemplo los dos magníficos actores norteamericanos que mencionaba, Edward G. Robinson, que fue un valiente luchador contra el macartismo  y la “caza de brujas” o Richard Widmard, que cayó en una profunda depresión tras su éxito en “El beso de la muerte”, porque la gente se creyó tanto su papel que hasta lo insultaban por la calle. Tras aquello, Widmard se negó a volver a interpretar papeles de malo.
Fuera de los escenarios también hay buenos y malos (a mí me gustan poco los tonos grises y el relativismo), pero a veces no es fácil identificarlos, sobre todo si estamos demasiado mediatizados por las ideologías o por los medios de comunicación. Debemos tener en cuenta también que en este mundo de mentiras e intereses los papeles que se adjudican a unos u otros cambian de la noche a la mañana. El que hoy es malo malísimo, mañana puede ser un santo, y viceversa.
En la vida real las cosas suceden de verdad, los muertos no se levantan y se van a tomar unas cañas, las guerras no son para entretener sino para saciar apetitos inconfesables, por eso aquí sí es de vital importancia reconocer perfectamente a cada cual.
En las últimas semanas estamos asistiendo en Occidente a la demonización del presidente ruso Vladimir Putin, algo que se está agudizando en la medida que Rusia no traga con la estrategia que la OTAN tenía diseñada para Ucrania. En el debate que ha surgido intervienen todo tipo de tertulianos y opinadores que muchas veces no tienen ni la menor idea sobre lo que hablan o escriben o que pretenden engañarnos. Pocos comentan el verdadero origen del actual conflicto y algunos osados incluso llegan a decir que Putin quiere volver a la Rusia imperial y a conquistar nuevos territorios en Europa.
La verdad es que mientras EE UU tiene un Presupuesto de Defensa anual de 600.000 millones de dólares, al que hay que sumar los de sus aliados europeos, el de Rusia solo es de 68.000 millones de dólares. El Presupuesto de Defensa ruso no tiene nada que ver con el de la antigua URSS, que llegó casi el 40% de su PIB y que fue una de las causas de su desintegración, y no es un Presupuesto que permita aventuras de gran calado. Hasta tal punto es así que el Gobierno ruso ha centrado los escasos recursos asignados a Defensa a su componente estratégico, en particular a los modernos submarinos de la clase “Borei” y sus misiles con rango intercontinental, “Bulavá”, con diez ojivas independientes (cada submarino de esta clase porta 160 bombas termonucleares) y a los submarinos de ataque de la clase 885 “Yasen” (clase “Graney”, según el código OTAN) estos submarinos son, sin duda, los mejores del mundo, ya que, además de características excepcionales, como que pueden sumergirse hasta 1 kilómetro de profundidad, son multipropósito y lo mismo pueden enfrentarse a otros submarinos de ataque, que hundir un portaaviones con sus misiles de crucero a 5.000 kilómetros de distancia, que destruir una ciudad con sus bombas nucleares. Los nuevos misiles de crucero y estratégicos rusos están especialmente diseñados para burlar el “Escudo Antimisiles” norteamericano.
La capacidad de respuesta estratégica de Rusia no está orientada, como las flotas de portaaviones norteamericanos, para intervenir militarmente en otros países y en otros continentes, sino para salvaguardar la soberanía del país y evitar que este pueda ser chantajeado. Son otros los que están haciendo ingentes esfuerzos para acabar con la disuasión nuclear, utilizando a países como Ucrania, y a golpistas convenientemente entrenados, para desplegar allí, a las mismas puertas de Rusia, bases militares y nuevos componentes de la Iniciativa de Defensa Estratégica, mas conocida como “Guerra de las Galaxias”.

Pero, dicen que el malo de la película es Putin.

domingo, 31 de agosto de 2014

EL PELIGRO DEL ESTADO ISLÁMICO

Los yihadistas del EI acaban de proclamar el primer “valiato” (provincia) al unir las ciudades siria e iraquí de Bukamal y Al Qain, al lado del río Éufrates. Es la primera administración territorial desde que en junio pasado proclamaran el califato en los territorios bajo su control. Coincide este acontecimiento con la toma de la base aérea siria de Raqqa, donde los terroristas ejecutaron a 250 soldados sirios, unos fusilados y, a los que mas habían resistido, cortándoles la cabeza a cuchillo. Hace pocos días los yihadistas del EI también habían asesinado a 1.700 soldados chiíes iraquíes, que habían hecho prisioneros en su exitosa ofensiva hacia el Sur. Pero, estas atrocidades no son, ni de lejos, las peores. Hace unas semanas crucificaron a varios ciudadanos en el Kurdistán iraquí y también se han dedicado a violar, asesinar y vender, para ser explotadas sexualmente, a las mujeres cristianas y yazidíes secuestradas en el Norte de Iraq. En Siria tampoco se han quedado cortos y sus crímenes y los del frente Al Nusra (una rama de Al Qaeda en Siria) también están bien documentados y son de conocimiento público: desde arrojar a prisioneros del ejército gubernamental desde tejados, hasta degollar a familias enteras, comprendidas mujeres y niños, que tuvieran un hijo en el ejército sirio, pasando por hacer que niños decapiten a prisioneros y extraer el corazón a los soldados sirios, todavía vivos, y comérselo.
Pero, ¿cómo se ha llegado a este estado de cosas, a la total barbarie?, permítame contarlo: Todo empezó en la ya lejana Guerra de Afganistán, en plena Guerra Fría. Decenas de miles de soldados soviéticos habían entrado en ese país tras el asesinato del líder de la revolución Nur Mohammad Taraki por orden del presidente traidor Hafizullah Amín. Ese fue el pretexto para la invasión soviética, que perseguía instaurar un Gobierno comunista y acercarse a la salida hacia el Océano Índico. En su día condené aquella invasión y no voy a rectificar ahora, eso sí, durante el breve Gobierno comunista en Afganistán las mujeres abandonaron el burka y se incorporaron al trabajo y al estudio, algo que no habían hecho nunca, tampoco ahora. Inmediatamente, los EE UU pusieron en marcha un plan que contemplaba el adiestramiento, financiación y entrega de armas (algunas muy sofisticadas, como los misiles antiaéreos portátiles “Stinger”) a los muyahidines. En aquella operación también participó activamente Arabia Saudí, que puso el dinero y algunos hombres para organizar los grupos islamistas (entre ellos un tal Osama Bin Laden, que se haría tristemente famoso) y Pakistán, que sirvió de base logística y de entrenamiento. Junto al adiestramiento militar se pensó que sería eficaz procurar una motivación ideológica a los combatientes islámicos, radicalizándolos. No hay mayor enemigo para el Profeta que un ateo comunista, les dijeron. La operación tuvo éxito, es un decir, claro, y los soviéticos, después de grandes pérdidas, tuvieron que abandonar el país. Ese mismo guión, o parecido, se siguió en la Guerra de los Balcanes, en la de Libia y en la de Siria, con los catastróficos resultados que a la vista están.
EEUU, además de cometer un gravísimo error, del que empiezan ahora a darse cuenta (increíblemente el 11S no fue suficiente para entenderlo), emprendió una política errática y contradictoria que, por un lado, organizaba los “vuelos de la CIA”, para torturar y hacer desaparecer a supuestos terroristas, y cárceles atroces, como la de Guántanamo, y por otra colaboraba con Al Qaeda y entregaba a sus miembros todo tipo de armas. Si de muestra basta un botón, solo hace falta denunciar que mientras USA bombardea a los islamistas del EI en Iraq y ya mantiene conversaciones hasta con Irán (que hasta anteayer era del “eje del mal”) para pararlos, los yihadistas han utilizado un dron (avión no tripulado) norteamericano en su toma de la base siria de Raqqa y mapas suministrados por la CIA.

En España deberíamos tomarnos el asunto muy en serio, porque, en repetidas ocasiones, los fanáticos yihadistas ya han dicho que piensan recuperar Al Andalus.

jueves, 28 de agosto de 2014

HOLLANDE GIRA A LA DERECHA

El presidente francés, François Hollande, ha cedido a las presiones del gran capital y al envite del primer ministro, Manuel Valls, que había presentado su dimisión al no estar de acuerdo con una buena parte de los ministros de su propio gabinete. Hollande no ha aceptado la renuncia y ha encargado a Valls la formación de un nuevo Gobierno, en el que cambian los ministros de Economía, Educación y Cultura, es decir, el que va a meter tijera y dos de los que mas van a sufrir los recortes.
La misión de Valls era la misma que se encargó a otros partidos socialdemócratas en Europa, al PSOE, en España, al PASOK, en Grecia, o el SPD, en Alemania, por ejemplo, hacer el trabajo sucio a la derecha si esta no puede gobernar, o colaborar con ella en los Gobiernos. Los socialistas habían llegado al poder en Francia después de una larga travesía del desierto y de luchas cainitas en las que algunos históricos cayeron en desgracia mientras emergieron nuevos personajes que habían estado en un segundo plano. Hollande supo moverse entre bambalinas y recibió el apoyo del gran capital francés, en concreto de la banca judía Rotchild, cuyo dinero movió voluntades políticas y electorales. Pero, a la vista está, el que paga, manda.
Manuel Valls, el primer ministro francés nombrado por el presidente Hollande, enseguida hizo ver sus intenciones, que no eran otras que llevar a la práctica las mismas recetas derechistas que se han aplicado en casi todos los países de la UE. No es que Francia no necesite un ajuste y una racionalización del gasto, en eso estamos de acuerdo casi todos, sino que, como ha sucedido en España, los recortes solo los sufrirán los trabajadores y las clases menos pudientes.
Pero, mientras el PSF estuvo alejado del poder se produjo un corrimiento hacia el rojo de su espectro político, no solo en sus militantes y sus votantes, que no estaban en absoluto de acuerdo con las políticas de Sarkozy y que veían en la extrema derecha que lidera Marine Le Pen una amenaza para Francia, también en sus cuadros y en algunos de sus dirigentes. En efecto, la crisis de Gobierno ha estallado porque el dimitido ministro de economía, Arnaud Monteboug, había exigido, en una entrevista publicada por el diario “Le Monde”, un cambio de rumbo económico, en ella sostenía que se debía priorizar la salida de la crisis antes que la contención del déficit, como han hecho los Gobiernos de EE UU, Reino Unido y Japón con bastantes buenos resultados; porque es cierto que la Deuda de esos países sigue aumentando, pero ya todo el mundo sabe que esas cifras estratosféricas de dinero nunca se van a pagar. Se puede acusar a unos de irresponsables al hinchar hasta la imprudencia la burbuja de la Deuda, pero aún es peor, como hacen los otros, utilizar la coartada de la crisis para ahondar en las diferencias sociales y dejar a millones de personas al borde de la indigencia mientras una minoría gana mas dinero que nunca. Los ministros de Educación y Cultura, que ya estaban viendo las barbas del vecino pelar, también hicieron manifestaciones públicas en el mismo sentido que Monteboug.
Manuel Valls, dijo a Hollande que o Arnaud o él, y el presidente francés no perdió un minuto en encargar al primer ministro la formación de un nuevo Gobierno, donde han sido suprimidos los díscolos y donde se ha dado la cartera de Economía a un joven de 36 años, Emmanuel Macron (recuerde usted el nombre porque traerá cola) que, no por casualidad, es amigo personal de Hollande y trabajó en la banca Rotchild.

El gran capital europeo ha cometido un error estratégico muy grande, porque Francia siempre ha sido el motor de cambios profundos en el Viejo Continente, y la derechización grosera del PSF tendrá la consecuencia de que emerjan con fuerza organizaciones de izquierda que llevan mucho tiempo velando armas y que tienen el “aparato” y la capacidad para la rebelión.

domingo, 24 de agosto de 2014

LA QUIMERA DE LA AUTOPISTA DEL MAR

Entre los ¨logros” del Gobierno que presidía Areces, y que tantas veces nos quisieron vender a mayor gloria suya, está la tan cacareada Autopista del Mar, que uniría Asturias con algunos puertos importantes de Europa, particularmente de Francia e Inglaterra. Pero, el tiempo da una perspectiva real a las cosas y deja a cada cual en su sitio. Los que cuestionábamos obras faraónicas y de relumbrón, por poner algunos otros ejemplos, como la mastodóntica ampliación de El Musel o el Niemeyer, por ejemplo, éramos tachados de antipatriotas y tratados como apestados, pero unos pocos años después la falta de tráfico en el Puerto o una financiación imposible nos dan la razón.
La famosa Autopista del Mar, como otras iniciativas desastrosas, fue muy explotada por Areces en su beneficio, aunque no impidió la derrota electoral de los socialistas ante Foro Asturias. Conviene tirar de hemeroteca para ver las cosas que decía el ahora senador y, si no fuera por lo caras que nos están saliendo sus bromas, reírnos a mandíbula batiente.
Los que conocen la realidad industrial asturiana, y su verdadera dimensión y potencialidad, sabían perfectamente que el tráfico marítimo a través de El Musel, si exceptuamos los graneles sólidos de carbón y mineral de hierro para Arcelor-Mittal, seguiría siendo escaso. Por eso crear falsas expectativas era de irresponsables o de los que son capaces de cualquier cosa con tal de obtener réditos políticos cortoplacistas.
Con el nuevo Gobierno socialista volvió la euforia, tanto es así que en enero del 2.012 la Autoridad Portuaria de Gijón, que ya estaba presidida por Rosa Aza, nombrada por el Gobierno de Javier Fernández en sustitución de Emilio Menéndez, que había sido nombrado por el Gobierno de Francisco Álvarez-Cascos, barajaba la nueva licitación de una segunda rampa roll on-roll off (carga rodada). La nueva instalación estaba vinculada a la entrada en servicio de un segundo barco de la naviera LD Lines, que ya unía Gijón y Nantes. La inversión prevista era de más de 3,5 millones de euros. Pero, mientras la comedia se representaba en el escenario, entre bambalinas sucedían cosas bien distintas. La UE había autorizado la concesión de una subvención de 30 millones de euros a la línea, 15 que pagaría España y 15 Francia, a los que hay que sumar otros 4,2 millones de euros de las arcas comunitarias procedentes del programa Marco Polo. Las condiciones que Bruselas ponía a las ayudas eran que la línea realizara cuatro salidas semanales en cada sentido y siete salidas semanales entre el tercer y quinto año. A día de hoy ni siquiera se ha cumplido la primera parte del compromiso, y la línea ya se da por desaparecida, pero el consorcio que la gestiona, integrado por la naviera francesa Louis Dreyfus y la española Suardíaz, sí que han cobrado las subvenciones.

Unos pocos se han beneficiado del tinglado, con la complacencia de algunos políticos, mientras los sufridos ciudadanos, como tantas veces, nos hemos quedado con cara de tontos. Evidentemente, no solo hay piratas en el Caribe.