Siempre leo las noticias antes de
ponerme a escribir ¿se imagina usted escribir un artículo sobre el sexo de los
ángeles mientras un meteorito, espero que nunca suceda, ha arrasado América?
Hay prioridades, evidentemente. Pues bien, leo que el Principado de Asturias va
a emplear a perceptores del salario social en ayuda a domicilio y es tan buena
y tan cabal la noticia que no me la acabo de creer. Con la edad me he hecho un
incrédulo, o un escéptico, que es un concepto parecido. Ni me creía lo buena
que era la vacuna de AstraZeneca, ni me creo los 800.000 puestos de trabajo de
Pedro Sánchez (como no me creí en su día los de Felipe González) ni me creo que
subir los impuestos a los trabajadores (con nómina) que más ganan y que ya
pagan el 45% de su salario tenga nada de progresista, ni me creo que la
alternativa en Madrid sea comunismo o libertad, ni me creo que las pirámides de
Egipto las hicieron los extraterrestres ni, en fin, me creo que un ente
superior, llámelo Dios, llámelo energía, como diría Fermín Trujillo, ha creado
el Universo de la nada. Pero, lo confieso, creerme la noticia de que hay una
iniciativa del Ejecutivo asturiano para empezar a proporcionar empleo social a
las más de 21.000 personas que cobran salarios sociales en Asturias me cuesta
un trabajo enorme. Cuando yo mismo escribía que no deberían existir salarios
sociales para personas sanas sin contraprestación social alguna pensaba, y aún
lo sigo pensando, que eso era como clamar en el desierto. Cuando conoces el
percal, colectivos enteros que no han dado un palo al agua en su vida y que no
tienen la menor intención de hacerlo, o gente que complementa los salarios
sociales con trabajos en la economía sumergida y eres totalmente consciente del
gran nicho de votos creado con dinero público, tienes que cerrar los ojos y
tener mucha fe para creerte este tipo de noticias. No se puede dejar caer a
nadie por las alcantarillas, evidentemente, menos aún en la coyuntura actual, pero
no se pueden pedir más esfuerzos fiscales a los trabajadores, recortar las
pensiones, subir los impuestos al gasoil, etc, mientras cientos de miles de
personas en España se ríen de los que les dan el dinero. Yo no soy forofo de San
Agustín, lo soy de Santo Tomás, y quiero ver con estos ojitos si es verdad o
mentira la noticia con la que hoy he desayunado y que me ha levantado el ánimo
¿Será posible que todavía queden políticos cabales en este país? Las ayudas
sociales necesitan un filtro y no hay nada mejor que el filtro del trabajo
¡menudo filtro! Pero, claro, no sirve ese filtro si el trabajo es voluntario.
NOTA: Hay una maravillosa serie humorística en la televisión cubana, "Vivir del cuento". Les dejo una encantadora foto del programa con la guapísima actriz invitada, Daniela Reyes.






