jueves, 15 de abril de 2021

¡MENUDO FILTRO!

 


Siempre leo las noticias antes de ponerme a escribir ¿se imagina usted escribir un artículo sobre el sexo de los ángeles mientras un meteorito, espero que nunca suceda, ha arrasado América? Hay prioridades, evidentemente. Pues bien, leo que el Principado de Asturias va a emplear a perceptores del salario social en ayuda a domicilio y es tan buena y tan cabal la noticia que no me la acabo de creer. Con la edad me he hecho un incrédulo, o un escéptico, que es un concepto parecido. Ni me creía lo buena que era la vacuna de AstraZeneca, ni me creo los 800.000 puestos de trabajo de Pedro Sánchez (como no me creí en su día los de Felipe González) ni me creo que subir los impuestos a los trabajadores (con nómina) que más ganan y que ya pagan el 45% de su salario tenga nada de progresista, ni me creo que la alternativa en Madrid sea comunismo o libertad, ni me creo que las pirámides de Egipto las hicieron los extraterrestres ni, en fin, me creo que un ente superior, llámelo Dios, llámelo energía, como diría Fermín Trujillo, ha creado el Universo de la nada. Pero, lo confieso, creerme la noticia de que hay una iniciativa del Ejecutivo asturiano para empezar a proporcionar empleo social a las más de 21.000 personas que cobran salarios sociales en Asturias me cuesta un trabajo enorme. Cuando yo mismo escribía que no deberían existir salarios sociales para personas sanas sin contraprestación social alguna pensaba, y aún lo sigo pensando, que eso era como clamar en el desierto. Cuando conoces el percal, colectivos enteros que no han dado un palo al agua en su vida y que no tienen la menor intención de hacerlo, o gente que complementa los salarios sociales con trabajos en la economía sumergida y eres totalmente consciente del gran nicho de votos creado con dinero público, tienes que cerrar los ojos y tener mucha fe para creerte este tipo de noticias. No se puede dejar caer a nadie por las alcantarillas, evidentemente, menos aún en la coyuntura actual, pero no se pueden pedir más esfuerzos fiscales a los trabajadores, recortar las pensiones, subir los impuestos al gasoil, etc, mientras cientos de miles de personas en España se ríen de los que les dan el dinero. Yo no soy forofo de San Agustín, lo soy de Santo Tomás, y quiero ver con estos ojitos si es verdad o mentira la noticia con la que hoy he desayunado y que me ha levantado el ánimo ¿Será posible que todavía queden políticos cabales en este país? Las ayudas sociales necesitan un filtro y no hay nada mejor que el filtro del trabajo ¡menudo filtro! Pero, claro, no sirve ese filtro si el trabajo es voluntario.

NOTA: Hay una maravillosa serie humorística en la televisión cubana, "Vivir del cuento". Les dejo una encantadora foto del programa con la guapísima actriz invitada, Daniela Reyes. 

martes, 13 de abril de 2021

LA REFORMA DE LAS PENSIONES


 

Para el artículo de hoy podríamos haber buscado un título menos manido, y más ajustado a la realidad de lo que pretenden hacer, pero no he encontrado otro mejor que éste para que todo el mundo tenga claro de lo que hablo, aunque, ni por un momento, el encabezamiento debe engañarnos. En efecto, no se trata de reformar las pensiones, como en los años 80 del siglo pasado no se trataba de ninguna reconversión industrial, se trata de recortar las pensiones, como en los años 80 del siglo pasado se trataba de la desertización industrial. Que no nos hablen de la sostenibilidad del sistema, que no nos vendan motos, lo que quieren la mayor parte de los políticos, no todos, afortunadamente, es que los futuros pensionistas cobren menos, porque la sociedad que han construido no podrá mantener a tanta gente sin trabajar y necesitan quitar el dinero a unos, no a los más ricos, por supuesto, para dárselo a otros. Quieren tener a viejos de 70 años trabajando y a los jóvenes en el paro. La estupidez elevada a la máxima potencia. Este es otro de los factores importantes por el que Oriente se va a imponer a Occidente, por donde sale el Sol a nadie se le ocurren estas tonterías. Mientras más del 40% de nuestros jóvenes están en paro, muchos muy bien preparados, pretenden que viejos llenos de achaques sigan trabajando casi hasta que se mueran. Hay profesiones donde una persona anciana puede seguir ejerciendo, pero en la mayoría de oficios una persona de más de 65 años no está en condiciones físicas de rendir lo que se espera de ella, no creo que haga falta que liste todas esas profesiones, la lista es interminable. Pero, es que, además, la pensión que reciben los jubilados nada tiene que ver, a efectos contables, con lo que han cotizado a lo largo de su vida laboral, es decir, a un pensionista no le van a pagar lo que ha cotizado, sino lo que cotizan los trabajadores que están en activo. Si vamos a tener una pléyade de ancianos trabajando mientras los jóvenes están en el paro y una buena parte de esos trabajadores ancianos se van a pasar meses de baja laboral, a mí no me cuadran las cuentas. Así que no se trata de solucionar el problema de las pensiones, se trata, digámoslo claro, de presentar un proyecto ridículo ante los incapaces burócratas de Bruselas para que aflojen la cartera y llegue el dinero que nos han prometido, dinero, por otra parte, y no es cuestión baladí, nuestro. Por supuesto que ninguno de los políticos y sesudos economistas que nos van a hablar mucho estos días de las pensiones va a decir absolutamente nada de entrar a saco contra la economía sumergida y el fraude fiscal, nada menos que el 23% del PIB según el Banco de España. Es la enésima vez que lo digo, y seguiré metiéndoles el dedo en el ojo mientras me dejen y mientras pueda. Con ese dinero la sostenibilidad financiera de las pensiones, en las condiciones laborales actuales, estaría asegurada durante decenios, eso sí, los políticos tendrían un problema: ¿qué hacer con la sociedad y con la economía dual que han construido al margen de la Ley, de las cotizaciones y de los impuestos, y cómo mantener a esos millones de personas? y tendrían que explicarlo a la gente que trabaja legalmente, que cotiza y que paga sus impuestos. Los políticos están teniendo mucha suerte en sus fechorías, no se van a meter con los pensionistas, actuales y futuros, de golpe, eso les pasaría una factura electoral impagable, piensan utilizar el sistema de la "teoría de la rana", ya sabe usted, en vez de echar al batracio en agua hirviendo y que de un salto se salve, echarlo en agua fría e ir calentándolo poco a poco hasta que se cueza sin enterarse. El problema lo van a tener con los jóvenes, cuando muchos pensionistas actuales, que los mantienen, se vayan muriendo. Los móviles, los botellones y la TV basura que utilizan para tenerlos idiotizados no van a ser suficientes para pararlos cuando, como en mayo del 68, aparezca un Dani “el rojo” que galvanice (en la tercera acepción de la RAE) tanta irritación larvada. Ya verá usted como entonces, como por encanto, se solucionarán todos los problemas, incluido el de la sostenibilidad financiera de las pensiones.

lunes, 12 de abril de 2021

LÁGRIMAS DE COCODRILO

 


Cuando escribo estas líneas hay al menos cuatro muertos y varios internados en hospitales en estado grave en el enésimo rescate a una patera en aguas de las Islas Canarias. Esta vez no se trata de los miles de personas que el sátrapa de Marruecos nos envió y que ya suman, solo de ese país, más de un millón en España, que estuvieron internadas en Canarias en hoteles de cuatro y cinco estrellas y que unas fueron derivadas a la Península y otras permanecen en campamentos instalados por el Ejército en el archipiélago, esta vez se trata de subsaharianos, los que acuñaron en España el término cayuco cuando gobernaba Zapatero (el término patera se popularizó con Aznar). Solo en lo que llevamos de año han muerto ya 50 personas en el tránsito de pateras, o cayucos, desde el Continente Africano hasta las Islas Canarias. Esas muertes se producen porque las pateras, o cayucos, son soltados por buques nodriza en las inmediaciones de las aguas jurisdiccionales españolas y a veces la comunicación con las ONGs y con Salvamento Marítimo, que operan, objetivamente, en apoyo y ayuda de las mafias del tráfico de personas, no se puede establecer, se interrumpen, o las corrientes llevan a esas frágiles embarcaciones hacia otras coordenadas que las inicialmente dadas. Si hay alguien que dude de que ese es, en efecto, el modus operandi de las mafias no tiene más que acercarse a uno de esos botes rescatados y ver que, con el motor que llevan, es imposible que hayan hecho una travesía desde Senegal, de más de 1.500 Kms. Los inmigrantes muertos en el Estrecho de Gibraltar, el Mar de Alborán y en el Atlántico son ya cientos, pero, si contamos todos los muertos en el Mediterráneo entonces hablaremos de miles. Pues bien, son precisamente los que nos llevaron a la Guerra de Libia, “para poner allí la democracia” y los que estaban encantados con la Guerra de Siria “para quitar al dictador Al Assad”, son precisamente esos irresponsables, los que financian a esas ONGs que, lejos de ofrecer la ayuda humanitaria que nos venden, en realidad, colaboran a que este drama continúe, son precisamente esos falsos buenos samaritanos los que más compungidos están por el drama humanitario que sus desastrosas políticas provocan y los que más lloran, eso sí, con lágrimas de cocodrilo, por los muertos. Nuestro Gobierno, este y los anteriores, no ha sido capaz de poner a Marruecos en su sitio y Mohamaad VI, como antes hizo su padre, sigue tomando el pelo a nuestro país enviando inmigrantes, enviando droga y, para más inri, pidiéndonos dinero. Hace unos días, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha estado de gira por África para, entre otros asuntos, tratar el tema de la inmigración irregular, es decir, para dar más dinero a cambio de que no envíen más inmigrantes a un país que en estos momentos tiene más de cinco millones de parados y una Deuda del 120% del PIB. Eso es lo que vienen haciendo nuestros gobiernos en los últimos años. Fue durante el tiempo que Salvini fue ministro de Interior cuando cesaron los muertos en la ruta desde Libia hacia Italia. Los defensores del buenismo estúpido, cuyas consecuencias ya estamos viendo, crucificaron al de la Liga Norte al no permitir la llegada de más buques de las ONGs a puertos italianos con inmigrantes y fue durante su mandato cuando se inauguró una nueva ruta, que, desde Libia, atravesaba el sur de Argelia y llegaba hasta Marruecos para, desde allí, enviar los inmigrantes a España. Algunos buques de las ONGs también fueron derivados a nuestro país, donde fueron recibidos por los políticos en olor de multitudes ¿se acuerda usted de la llegada del Open Arms a Valencia? Esos afligidos por el drama de los inmigrantes muertos también son exactamente los mismos que estos días también lloran por la tragedia que viven en España decenas de miles de prostitutas extranjeras, la mayoría indocumentadas, que han visto muy mermados sus ingresos por la pandemia de coronavirus, aunque, eso sí, ya cobraban, y siguen cobrando, salarios sociales. Algunas de esas prostitutas llegaron en pateras, pero la mayoría han entrado por el aeropuerto de Barajas o por la frontera de La Junquera sin ningún control, eso sí, todas para ser también explotadas por las mafias. Las lágrimas de cocodrilo están, obviamente, teñidas de hipocresía, de cinismo, de sufrimiento y de sangre.

domingo, 11 de abril de 2021

LOS ASESORES Y LOS DEBATES

 


Que los presidentes y los ministros tengan asesores es normal en todo el mundo, lo que ya no es tan normal es que sean tantos y que muchos de ellos no estén capacitados para asesorar nada, como sucede en España. La pléyade de amigos enchufados como asesores con salarios de infarto a cargo del contribuyente es enorme en nuestro país, y nadie se libra de la crítica y de la irritación de los españoles por tamaña fechoría, ni las izquierdas ni las derechas, ni el gobierno central ni los gobiernos autonómicos, ni siquiera los ayuntamientos.  Son muchos los que han hecho de la política su modus vivendi, pero los que asesoran a los políticos no están sujetos ni a debates y controles parlamentarios ni a fiscalización intelectual o moral de ningún tipo, porque a la mayoría de ellos ni los conocemos. Sin embargo, lo más fuerte de todo, a mi entender, no es que los políticos tengan asesores a montones, sino que muchos de ellos no solo no pertenecen a la formación política del conspicuo que asesoran, incluso pueden votar a una formación política contraria. En esa inmensa masa de sabelotodo hay algunos que sobresalen, porque tienen una larga experiencia en asesorar a políticos importantes, eso sí, con resultados dispares, con algunos éxitos y con rotundos fracasos. Los más mediáticos de todos, aunque desearían estar siempre en un segundo, tercer o cuarto plano, son el asesor personal del presidente del Gobierno, Iván Redondo, y el de la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Miguel Ángel Rodríguez. Redondo asesoró al actual alcalde de Badalona, Xabier García Albiol, al expresidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, y a Antonio Basagoiti, en el País Vasco, todos ellos del Partido Popular. Algunos piensan que un buen vendedor puede vender un crecepelo, un peine para los calvos y hasta un elixir de la eterna juventud y para eso importa un pimiento la ideología del vendedor y de qué pensamiento y credo sean los potenciales clientes. El perfil de Miguel Ángel Rodríguez es muy diferente, viene del periodismo y su primer cargo político fue como portavoz de la Junta de Castilla-León, con Aznar de presidente de esa autonomía. Seguiría con Aznar, ya como presidente del Gobierno, en el cargo de Secretario de estado de Comunicación y, de facto, de portavoz del Gobierno. Es un hombre de Aznar, no de Casado y se nota, solo hay que escuchar las cosas que le escribe a Ayuso para que las lea. Cualquier asesor de comunicación habría caído en desgracia tras lo que sucedió después de los atentados del 11M, habría caído en desgracia después de ser condenado por llamar, en dos programas de TV, nazi al anestesista y coordinador de urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, el doctor Luis Montes, y habría caído en desgracia después de ser detenido, cuadruplicando la tasa de alcoholemia, chocando con varios coches y llevándose a un peatón por delante, pero ahí tienen ustedes a D. Miguen Ángel, dando consejos ¿Cuál es el problema de los asesores, sobre todo de los asesores poco consistentes? pues, los debates. Las tonterías aprendidas y repetidas ante las cámaras son poco convincentes cuando enfrente tienes a interlocutores de peso que no tienen que leer o repetir las cosas que les han escrito otros. Por eso va a haber muy pocos debates entre los candidatos en la campaña electoral de la Comunidad Autónoma de Madrid, si es que hay alguno.

miércoles, 7 de abril de 2021

EL FIN DEL ESTADO DE ALARMA

 


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que no habrá un nuevo Estado de Alarma cuando venza el próximo nueve de mayo el vigente. Es decir, estamos a solo un mes de que las restricciones que tanto irritan a algunos desaparezcan, de que, por ejemplo, haya total libertad de movimientos, queden suprimidos los toques de queda y la gente se pueda reunir y manifestar libremente sin ninguna cortapisa. El Estado de Alarma, que hay quien no lo ha entendido, es un instrumento constitucional necesario para limitar algunos derechos fundamentales que consagra la propia Constitución y sin él no se pueden establecer, por ejemplo, ni cierres perimetrales ni, como hemos dicho, toques de queda. Tampoco se puede aprobar una ley para las pandemias que permita limitar esos derechos fundamentales al margen de los instrumentos que para tal fin ya contempla nuestra carta magna, sería ilegal y no pasaría el Tribunal Constitucional, así que bien harían algunos políticos, como el presidente de Andalucía, en no decir tonterías al respecto. Al tiempo del anuncio del presidente del Gobierno también se está barajando la relajación de otras medidas, como la utilización del uso de las mascarillas, dependiendo del según y como. Hay que ser un ingenuo, y no conocer nuestro país, para no saber que si abres un poco la mano todo el mundo hará lo que le venga en gana ¿Se imagina usted lo que puede suceder si se relaja el uso de las mascarillas (hay quien dice que no sirven para nada, pero, los que lo dicen, no han sido capaces de explicarnos  porqué, desde que usamos las mascarillas, no ha habido ni un solo caso de gripe) si la gente se puede reunir a cualquier hora del día o de la noche en botellones, fiestas ilegales, que ya serían legales, o en olor de multitudes en cualquier domicilio o espacio público? Pues eso, ni más ni menos, significa el fin del Estado de Alarma, no otras medidas, como la regulación del horario de los bares, que dependen de las CC AA. Ir al Congreso de los Diputados, en plena campaña para las elecciones de la Comunidad Autónoma de Madrid, para que te digan de todo, menos bonito, y para pedir el apoyo parlamentario para un nuevo Estado de Alarma no está en la agenda del presidente del Gobierno y Fernando Simón nos ha dicho que la cuarta ola será seguramente solo “una olita”, pero las cosas desagradables van también en el sueldo del presidente del Ejecutivo y mucho me temo que la “olita”, la mar rizada, la marejadilla, puede acabar siendo una mar arbolada e incluso montañosa, porque el porcentaje de vacunación es aún muy pequeño y todos hemos visto lo que sucedió tras el verano pasado. Mientras la ultraderecha clama libertad (no se ría usted, que eso mismo es lo que hace ahora, en plena pandemia, la ultraderecha en todo el mundo, incluido Brasil, donde ya no saben dónde meter tantos muertos) y mientras Ayuso nos lee las tonterías que le escribe Miguel Ángel Rodríguez, o sea, su “libertad” o el comunismo (supongo que Ayuso quiere decir que o ella o se va a nacionalizar todo y nos vamos a ir de la OTAN) el Gobierno de izquierdas quiere salvar otra vez el verano, eso sí, con otra retórica, porque sería muy fuerte repetir lo que se dijo el año pasado, que nos costó una segunda ola, decenas de miles de muertos y centenares de miles de nuevos contagios. Que Dios nos coja confesados, o vacunados.

sábado, 3 de abril de 2021

¿TAMBORES DE GUERRA?

 


El mandato presidencial de Donald Trump fue solo un paréntesis en la historia de los EE UU, un paréntesis de las intervenciones militares y de las guerras patrocinadas y/o precocinadas por el imperio. Los españoles saben muy bien de lo que hablo, porque la declaración de guerra de los EE UU contra España, para arrebatarle Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, fue precedida de una campaña de la prensa amarilla norteamericana y luego se volaron ellos mismos un acorazado, el “Maine”, en la Bahía de la Habana, con toda la tripulación dentro, para iniciar las hostilidades. Aquella infamia no fue un caso singular, porque EE UU sometió a Japón a un embargo comercial brutal que obligó a los nipones a lanzar una guerra a la desesperada que perdieron después de que los yankees les lanzaran dos bombas atómicas. Las patrañas y los embustes son muy queridos por el Pentágono y por la CIA, así que, con las enseñanzas de lo bien que les salió el montaje contra España, hicieron lo mismo contra Vietnam, en concreto con un ataque de falsa bandera en el Golfo de Tonkín. Sin embargo, como todos sabemos, los comunistas vietnamitas, en una guerra con disponibilidades completamente asimétricas, les dieron las del pulpo, como antes habían hecho con los franceses y luego harían con los chinos. O sea, para los que conocemos sobradamente el percal, los cientos de intervenciones militares de los EE UU a lo largo y ancho del Planeta, la pregunta no es si Biden y los suyos van a meter al mundo en otra guerra sino dónde y cuándo. Mientras algunos barajaban que el próximo conflicto armado podría ser en Irán, en el Mar de China o entre Venezuela y Colombia, empieza a emerger otra hipótesis mucho más peligrosa y, obviamente, mucho más alarmante para nosotros los europeos: una guerra total en Ucrania contra Rusia en la que se vería implicada la OTAN y especialmente la UE. Rusia ya ha tomado buena nota y está reforzando con tropas adicionales su frontera con Ucrania al tiempo que el Kremlin ya ha advertido que respondería a una intervención de la OTAN en Ucrania con las medidas “que fueran necesarias”. Bien harían los escépticos en analizar los precedentes: “las revoluciones naranja”, la guerra entre Georgia y Osetia del Sur o el apoyo de la OTAN al golpe del Estado de la Plaza del Maidán contra el presidente Viktor Yanukovych con el objetivo último de apoderarse de Crimea, de los radares de alerta temprana que protegen a Rusia de un ataque de la Sexta Flota y de la Base de Sebastopol, es decir, con el objetivo de tomar el control del Mar Negro, el bajo vientre de Rusia. Ya vimos todos que Rusia no se dejó intimidar y que respondió militarmente. Pero, una guerra a mayor escala en Ucrania es otra cosa, y esa guerra, salvo con la participación masiva de unidades chinas, no la podría ganar Rusia, que ya no tiene la capacidad en armamento convencional que tenía la URSS, sin recurrir necesariamente a su arsenal nuclear, que ese sí es temible. Así que ríanse ustedes del coronavirus (estamos hablando de la posibilidad horrible de decenas de millones de muertos en menos de dos horas) que no hay nada más peligroso que un imperio en declive, un imperio endeudado hasta las cejas y un imperio donde el entramado militar-industrial, con 25.000 fábricas de armamento, necesita una buena guerra para seguir existiendo. Bueno, para ser totalmente sinceros, no hay nada más peligroso que un idiota, sobre todo si para sus locas aventuras cuenta con nosotros, con Europa, como tropa de vanguardia, como carne de cañón.

viernes, 2 de abril de 2021

BOTADURA DEL S-81 "ISAAC PERAL"


 Poco tiempo antes de los atentados del 11M, y de que Aznar perdiera las elecciones, su gobierno tomó una decisión muy importante, una de las pocas decisiones acertadas que, a mí entender, tomaron los gobiernos de D. José María en materia militar (recordemos que fue Aznar el que suprimió la "mili"): ante la obsolescencia de nuestra pequeña flota submarina, se decidió su renovación por una nueva serie, la S-80, que estaría formada por cuatro sumergibles de nueva generación. En un primer momento se barajó la compra o co-fabricación del submarino francés “Scorpéne” (Chile ya ha adquirido 2 unidades) pues ya existía una tradición de cooperación con Francia en la construcción de submarinos (clase Agosta y Daphné) e incluso la compra del sumergible alemán U-212 “Delfín”, que en este momento pasa por ser el mejor de su clase y que se está exportando con éxito (Israel ha adquirido 6 unidades), pero las autoridades españolas decidieron apostar por el desarrollo de un proyecto propio, que daría mayor carga de trabajo, permitiría la adquisición de nuevas tecnologías y daría un salto cualitativo muy importante a nuestros astilleros públicos y que, incluso, como ha sucedido con portaaviones, buques de proyección estratégica, patrulleros de altura y fragatas, se podrían exportar los nuevos submarinos. El reto era enorme por la complejidad del proyecto y, sobre todo, porque la industria española carecía de la experiencia y alta tecnología necesarias. Estos submarinos son de propulsión diesel-eléctrica, pero tienen la particularidad de que la electricidad no la producen los motores diesel y es almacenada en unas baterías, sino que es una pila de combustible de hidrógeno (AIP)  la que la genera, proporcionando al sumergible mucha mayor autonomía y velocidad en inmersión, pero con el silencio de los motores eléctricos, algo muy importante en la guerra submarina. Estamos hablando del escalón inmediatamente inferior a los submarinos nucleares, pero con la ventaja de menor firma acústica. Sus sistemas de armas incluyen torpedos autodirigidos, misiles antibuque y misiles de crucero, lo que les hace temibles. En el año 2.005 se inició la construcción del primer submarino de la clase S-80 en los astilleros públicos de Navantia, en Cartagena, y el casco se finalizó el 15 de octubre de 2.010. El 29 de marzo de 2.011 Navantia recibió la vela del submarino y el 11 de abril del mismo año la pila de combustible. El 13 de enero de 2.012 se aprobaron los nombres para los cuatro submarinos de la serie que serán: “Isaac Peral”, “Narciso Monturiol” , “Cosme García” y “Mateo García de los Reyes”. La entrega del primer submarino estaba prevista para el año 2.015 y ya es apremiante porque la situación de los sumergibles de la clase S-70, además de obsoletos, es patética con solo uno en funcionamiento y otro en la gran carena. Pero, en el desarrollo de la fase final surgieron problemas muy importantes, por algunos errores de cálculo el submarino tenía un sobrepeso de entre 75 y 100 toneladas, que puede no parecer excesivo si se compara con sus 2.430 toneladas de desplazamiento en inmersión, pero que es fundamental para su supervivencia y maniobrabilidad y, lo que es aún peor, la pila de combustible se quemó en las pruebas, un incendio a bordo es lo peor que puede suceder en un submarino. Se tomaron entonces decisiones radicales. Para solventar el problema del sobrepeso se alargó un poco el casco, una solución sencilla y práctica dadas las dimensiones muy contenidas del submarino, y se suspendió el contrato de la pila de combustible, cuya construcción se había encargado a la empresa Hynergreen Technologíes S.A, filial de Abengoa, porque no cumplía las especificaciones de eficiencia y seguridad. Todos los contratiempos supusieron partidas adicionales de dinero que han ido aprobando distintos gobiernos. El nuevo sistema AIP será suministrado por Técnicas Reunidas y es distinto, por concepto, del de Abengoa y de los que utilizan en los submarinos de esta clase de Rusia, Alemania, Japón y Suecia, se dice que es el más eficaz del mundo y que será incorporado a los primeros dos submarinos botados cuando el tercero, ya con él instalado, entre en servicio. Pues bien, el próximo día 22 será puesto a flote en las astilleros de Navantia en Cartagena el primer submarino de la clase S-80 Plus, el S-81 "Isaac Peral". Queremos expresar aquí nuestro reconocimiento  por su gran esfuerzo a los trabajadores y técnicos de Navantia y a todos los que llevan años embarcados en este proyecto tan complejo y difícil, en la seguridad de que nuestra Marina contará finalmente con el mejor submarino de su clase del mundo. Pero, queda un grave problema por solventar: como sucede con las fragatas de la Armada Española, nuestros submarinos no disponen de misiles de crucero, porque nuestros encantadores aliados, EE UU, que tienen bases militares en España y a los que nuestras FF AA ayudan en sus aventuras imperiales se niegan a suministrarlos. Se podrían comprar misiles de crucero franceses, pero son muy caros y Francia no sería un suministrador confiable en caso de un conflicto con Marruecos, solo cabe la producción propia, como han hecho Israel y Noruega, por ejemplo, y nuestro país está perfectamente capacitado para ello. La decisión hace falta ya mismo.