Hay un giro dramático de los
acontecimientos: El miércoles 29 de abril, Francia y Reino Unido adelantaron a España
en número de muertos por coronavirus. Es
decir, nuestro país ha pasado de ser el segundo de Europa en número de fallecidos
al cuarto. Pero, si Alemania contabilizara los muertos por coronavirus que ya
tenían patologías previas (que son casi todos), España sería el quinto país de
la UE en número de muertos, por detrás de Reino Unido, Italia, Francia y Alemania, exactamente
el puesto que, lógicamente, le corresponde en función al número de habitantes.
Llegados a este punto, el relato de que los culpables son Pedro Sánchez y el
Gobierno “socialcomunista” se cae a pedazos. Ya les había dicho que aún no se
había terminado la película, que aún estábamos en el NO-DO, su NO-DO.
SI NO HACEMOS NADA, HASTA LOS MUERTOS, CONVERTIDOS EN FANTASMAS CON BIRRETE BLANCO, EMERGERAN DE LAS TUMBAS PARA EXIGIR JUSTICIA.
jueves, 30 de abril de 2020
miércoles, 29 de abril de 2020
EL PLAN Y LA CONSPIRACIÓN
El martes 28 de abril el
presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, expuso el plan de su
Ejecutivo para la desescalada. Un plan de cuatro fases, variable y asimétrico,
como no puede ser de otra manera en un escenario de total incertidumbre como el
que nos encontramos. El plan no ha gustado a la derecha, no ha gustado a la
ultraderecha y no ha gustado a los independentistas, pero bueno, tampoco les hubiera gustado ningún otro. Lo que más me ha
llamado la atención no ha sido el plan, bastante cabal a mi parecer, sino
algunas reacciones al plan, en particular las de los pequeños empresarios,
hosteleros y comerciantes, es decir de la pequeña burguesía, por cierto, uno de
los nichos de votos más importantes de la ultraderecha. Llama la atención que
exactamente los mismos que acusaron a Sánchez de imprudente por no haber
decretado antes el Estado de Alarma y que en las redes sociales lo llaman
asesino, enterrador y adjetivos a cual más cariñoso, ahora, en la desescalada,
lo que pretenden es que, desde ya, bares, cafeterías, tiendas, restaurantes,
hoteles, cines, etc, puedan abrir con el 100% de su aforo. Si cuando se decretó
el Estado de Alarma el día 14 de marzo en España había menos de 150 muertos
acumulados de las semanas anteriores y ahora estamos en 300 muertos diarios el
relato de la imprudencia se te cae a pedazos si resulta que ahora te importa un
pimiento si hay aglomeraciones o se llenan los aforos. Cuando el Gobierno dice
que durante algunas semanas tendrá que haber un control sobre la gente que
entra en bares, comercios, hoteles, etc, y que en las primeras fases no podrá
ser superior a 1/3 del aforo, algunos se suben por las paredes, dicen que así
sus negocios no son rentables y que tendrán que cerrar. Pues bien, lo mismo les
pasa a los trabajadores, para los que no es rentable estar con un ERTE por el
que solo van a cobrar una parte de su ya miserable sueldo y los que se han ido
directamente a la calle. Aquí todo el mundo lo va a pasar mal ¿lo hemos
entendido? Cuando el relato se te cae a pedazos, el mundo se desmorona delante
de tus narices y el Estado adquiere un protagonismo que ni en tus peores sueños
te hubieras imaginado, si eres un ultraderechista, o un independentista ultraderechista, te
cabreas, te cabreas mucho. El problema es que si esto está sucediendo a nivel
mundial y está afectando a los países más poderosos económicamente no puedes ir
diciendo a la gente que la culpa la tiene Sánchez y su Gobierno “socialcomunista”,
no cuela. Así que una parte de la derecha y la ultraderecha se han inventado
una conspiración. Los mismos que durante el franquismo se inventaron una
conspiración judeo-masónica para explicar los males que aquejaban a España y
los mismos que se inventaron una conspiración de socialistas, etarras e
islamistas para explicar los atentados del 11M, ahora dicen que esta crisis la
han provocado el Gobierno chino, Bill Gates y George Soros, los comunistas, los
globalistas y los judíos unidos en un aquelarre para acabar con nosotros ¿Y
quién dirige ese cotarro? nos preguntaremos, pues también nos lo han dicho: el
jefe es el mismo diablo, Satanás, por eso Bill Gates registró una patente con
el número 666 y George Soros tiene una oficina en una calle de una ciudad china
con el número 666. Hay que estar completamente locos para creer este tipo de
cosas, pero, ojo, la gente también se creyó que los arios eran una raza
superior y algunos hasta que los comunistas tenían cuernos y rabo. El diablo,
eso sí, no los va a poder demandar por la patraña. Los que no vivimos en el
mundo de Yupi estamos a otras cosas y somos perfectamente conscientes de lo que
está pasando y de lo que está sufriendo la gente. Aunque no sabemos en qué va a
acabar todo esto, se trata ahora de minimizar daños en la medida de lo posible.
sábado, 25 de abril de 2020
viernes, 24 de abril de 2020
NO EQUIVOCARSE
Yo creo que tanto el Poder
Judicial, como los jueces, no deberían
equivocarse, al margen de algunas declaraciones y actuaciones desafortunadas, como
las de Iglesias, que, eso sí, ya van unas cuantas (pero no solo de Iglesias, ni
de su partido, ni de la izquierda, y que ya hemos denunciado en otras ocasiones)
en identificar a sus verdaderos enemigos, que no son otros que los enemigos de
la democracia, no UP. Algunos jueces
saben perfectamente de lo que hablo; son gente inteligente y lo tienen bastante
claro. No es la primera vez que alguna institución importante del Estado se equivoca
de enemigos y se tiene que caer del guindo. Me estoy refiriendo, por ejemplo, a
la Monarquía. Tras los problemas que tuvo la Monarquía Española durante la
Transición con la extrema derecha y con una parte de la derecha y tras lo que
sucedió en torno al intento del golpe de estado del 23F, Juan Carlos I pensaba
que los únicos enemigos que le quedaban era una parte de la izquierda
socialista y “los comunistas”, pero que no eran demasiado peligrosos. El
entonces rey estaba completamente equivocado y fueron precisamente esos que él
pensaba que eran sus enemigos los que ayudaron a abortar un golpe de Estado que
se estaba preparando, mucho mejor y más elaborado, pero con protagonistas muy
parecidos a los que ya anteriormente habían querido cargarse la Monarquía.
Salvo la periodista Pilar Urbano y poca gente más, casi no se ha hablado de
este asunto y la inmensa mayoría de los españoles no tienen ni idea de lo que
sucedió entre bambalinas en ese segundo intento de golpe de Estado, vamos, ni siquiera han oído hablar de él.
jueves, 23 de abril de 2020
MENTIRAS
El Homo Sapiens no es la única
especie que utiliza la mentira y el engaño en su propio beneficio, otros
animales también la hacen, la mayoría como instrumento útil para la
supervivencia. Nosotros hemos ido unos pasos más adelante y hemos convertido la
mentira en una cultura. A la gente, aunque digan lo contrario, les encantan las
patrañas. España es el país de Europa donde más adivinos, pitonisas, santeros y
curanderos hay por kilómetro cuadrado. Algunos/nas hasta tienen programas de
televisión donde te dicen, sin cortarse un pelo, que el martes y el miércoles puedes
ganar mucho dinero porque tu signo del zodíaco ha entrado en la casa de Júpiter,
o que el viernes y el sábado son días estupendos para el amor de los sagitario
porque su signo entra en la casa de Venus. Ni uno solo de todos ellos me ha
adivinado los números de la Primitiva ni nos han advertido de la llegada del
coronavirus. Yo estoy completamente seguro que sale el Sr. Piqueras, con cara
seria y verbo grave y pausado, en su noticiario televisivo y nos dice que ha
aterrizado en la Casa de Campo un platillo volante y que de él se han babado
unos alienígenas grises (eso sí, con silueta antropomorfa) que vienen a salvar
a la Humanidad del coronavirus y la gente se lo cree a pies juntillas ¿No tiene
millones de seguidores la religión de la Cienciología? Si nos creemos las
mentiras burdas, los bulos y los embustes más elementales, cómo no nos vamos a
creen los más y mejor elaborados. La inmensa mayoría de los españoles todavía se cree lo
que les contaron de los acontecimientos que sucedieron en nuestro país en 1981.
Pero, no piense usted que tragar con las mentiras es monopolio de la gente con
poca cultura y/o poca información, nada de eso, algunos intelectuales de
pacotilla te dicen con total aplomo que la verdad está sobrevalorada y que todo
es relativo ¿Oiga, como va a ser relativo que el todo es mayor que la parte? les
espetas, y te contestan, depende ¿de qué depende? les preguntas, pues eso
también depende, te contestan. Las mentiras nos encantan si nos gustan y
también si son capaces de engañar a los demás y salir airosos aunque estemos
equivocados. El problema es cuando llegas al punto en que la verdad ya no se la
cree nadie.miércoles, 22 de abril de 2020
LA VERDAD DE LA CRISIS
Mucha gente ya empieza a estar
más preocupada por la crisis económica asociada a la crisis sanitaria del
coronavirus que por el peligro que representa el bicho para su salud; es algo
entendible, porque hay sectores productivos enteros cuya actividad se ha
paralizado por completo y las ayudas de los Estados no van a ser suficientes
para mitigar el impacto que va a provocar en la microeconomía, en la vida de
las personas, la falta de ingresos cuando al mismo tiempo hay que sostener
gastos, algunos básicos, como la alimentación y la vivienda. A mí lo que más me
llama la atención es la prisa que los ciudadanos, que los Gobiernos, que la
sociedad entera, tienen por volver a la situación anterior ¿De verdad pensamos
que la crisis económica que vamos a padecer está solamente asociada al
coronavirus o ya teníamos indicios, ya teníamos algunos datos, que apuntaban a
una grave crisis económica y el coronavirus solo ha sido el detonante, solo la
ha acelerado, solo ha comprimido en el tiempo lo que se nos avecinaba? Yo creo
que, aunque no hubiera aparecido esta pandemia, el mundo estaba abocado igualmente
a una grave crisis, no solo económica. Cinco son, a mi entender, las causas
principales de una crisis de causas poliédricas que era inevitable: la
sobreproducción industrial, el endeudamiento excesivo de los Estados, el
despilfarro de materias primas, el acoso inmisericorde al medio ambiente y la
ausencia total de planificación económica estatal. Quien piense que la solución
a la crisis económica asociada a la crisis sanitaria del coronavirus es volver
a lo que teníamos antes, a la situación anterior, se va a equivocar.
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