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La encrucijada: España debe tomar una decisión muy
importante y lo debe hacer ya mismo, salvo que se prefiera dejar a nuestro país
indefenso y a nuestras FF AA sin la capacidad de cumplir con el mandato
constitucional. Dado que los cazabombarderos F-18 de nuestro Ejército del Aire
están a punto de cumplir su vida útil (los destinados en Canarias, comprados de
segunda mano a EE UU, la cumplirán en unos meses) es urgente tomar la decisión
para su reemplazo, ante las amenazas que por el Sur (olvídese usted de la
“amenaza rusa”) se ciernen sobre nuestro país. La disyuntiva se centra en
comprar más cazas europeos Eurofighter Typhoon, programa en el que participa en
forma minoritaria España, y de los que el Ejército del aire ya cuenta con 73,
pero que es un aparato de cuarta generación, o en comprar el F-35, el caza de
quinta generación que están adquiriendo casi todos los miembros de la OTAN, y
también otros países, como Marruecos. En junio de 2022 se oficializó la compra,
por importe de 2.043 millones de euros, de un lote de 20 nuevas unidades de la
última versión del Eurofighter (no serán entregados hasta 2026) para reemplazar
a los Eurofighter de versiones anteriores que serán destinados, a su vez, a Canarias
para sustituir, de forma inmediata, a los más viejos F-18. Pero, habrá que
sustituir a todos los F-18 y hacerlo por cazas de cuarta generación sería un
grave error, porque la superioridad aérea de España en el área Estrecho-Canarias
quedaría más que en entredicho. También los AV-8 Harrier del buque de
proyección estratégica Juan Carlos I están cerca del límite de su vida útil y
hay gente que ya está diciendo que deben ser sustituidos por los F-35B
(despegue y aterrizaje vertical y único con esas características actualmente en
el mercado) para que la Armada puede seguir teniendo un ala embarcada.
Antecedentes: A finales de los años 70 y principios de
los 80 ya hubo acalorados debates en España en torno al programa FACA (Futuro
Avión de Combate y Ataque), en aquellas discusiones no solo intervinieron
expertos militares y los Gobiernos de UCD y del PSOE, también hasta militares
de la UMD que habían sido represaliados y estaban en el PCE. Aunque bien
podría, no voy a contar aquí todas las vicisitudes, necesitaría un
libro entero, solo decir que, tras ser descartado, por razones políticas, el
sueco Saab37 Viggen, la discusión de centró entre adquirir los F-16, que
estaban comprando todos los aliados de EE UU (como ahora los F-35) y el F-18,
cuya versión navalizada había adquirido la NAVY. La capacidad para portar
nuevas armas, el radar para ataques a tierra y sus dos motores inclinaron la
balanza, muy sabiamente, por los F-18, decisión que también tomarían Canadá y Australia.
Había un problema, pues ambos aviones eran de procedencia estadounidense y USA
había impedido a España usar sus Sabre y T-33 durante los conflictos de Sidi
Ifni y del Sáhara. Se dijo que eso no volvería a suceder, pero los F-18 que se
recibieron llegaron con el software “capado”, para poder realizar algunas misiones
¿por presiones de Reino Unido? y el problema tuvo que ser solucionado por los
técnicos españoles, no sin poner gravemente en peligro la aviónica de las
aeronaves.
Mi opinión: Yo no compraría más cazas de cuarta
generación y ante la imposibilidad política de comprar aparatos de quinta,
seguramente mejores y más baratos, como pueden ser el ruso Su-57 o el chino
J-20, y que no se sabe si finalmente
Europa tendrá un caza de sexta generación y cuantos decenios se puede demorar
eso, solo se pueden adquirir los estadounidenses F-35, pero, navegando contra
la corriente, como se hizo en el programa FACA, no compraría el F-35A. que es
la versión que están comprando todas las fuerzas aéreas, sino el F-35C, que es
la versión de la NAVY. Las razones son contundentes: mayor capacidad para portar más peso de
armas y combustible, mayor capacidad para aterrizar y despejar en pistas cortas,
mayor maniobrabilidad en combate cerrado y alas plegables y tren de aterrizaje
reforzado (el tren muy frágil es uno de los mayores defectos del F-35A) Si
quisiéramos usar un avión desde tramos de autopista y guardarlo de ataques en
sus túneles necesitaríamos un aparato con esas características. Debemos tener
en cuenta que los aeródromos son extraordinariamente vulnerables a las armas
modernas, como son misiles de largo alcance. También renunciaría a comprar los
F-35B para la Armada, pues, si las prestaciones de las otras dos versiones no son
para tirar cohetes, la de despegue y aterrizaje vertical aún es más
decepcionante y más propensa a accidentes, como ya hemos visto en varios casos.
Eliminaría la rampa al Juan Carlos I, le cambiaría el nombre, de paso, por
Felipe VI y solo portaría helicópteros, de ataque, de transporte y
antisubmarinos. El apoyo aéreo se aportaría desde Canarias, donde tendría que
ir destinado un escuadrón de F-35C, con base en Tierra, pero de la Armada, y
desde la Península. España no tiene intereses estratégicos fuera de nuestras
fronteras y aquí ya tenemos tres magníficos portaaviones, en la Península y en
los archipiélagos de Baleares y Canarias. Habrá gente que diga que no hay que
gastar dinero en armas, serían los primeros en salir corriendo si nos atacaran,
desgraciadamente, no estamos en el mundo de yupi, las personas serias tenemos
que nadar en el mar de la irresponsabilidad para no ahogarnos, el estilo no es
lo más importante. Eso sí, se admiten recomendaciones y consejos para dejar clarito a EE UU, el vendedor, que España, si compra, no admite ni chantajes ni vetos.