lunes, 23 de marzo de 2020

ABASCAL, ENCANTADOR

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domingo, 22 de marzo de 2020

LOS FACINEROSOS Y EL CORONAVIRUS


Estamos observando algunos fenómenos singulares asociados a las medidas tomadas por el Gobierno de España para vencer la pandemia del coronavirus. Uno de ellos es que mucha gente, ahora recluida en sus casas y muy enfadada porque no puede hacer las cosas que habitualmente hacía, busca un culpable, alguien a quien echar la culpa de todo esto, la responsabilidad de lo que está pasando, y para una buena parte de ellos, los que no votaron a los partidos que forman este Gobierno, el culpable de todo es Pedro Sánchez y, naturalmente, la culpabilidad la extienden a todo el Gobierno. Si ya eran culpables desde el minuto uno, desde que echaron al PP del Ejecutivo por la corrupción, cómo no iban a serlo ahora que los han encerrado en casa. Para argumentar esa culpabilidad esgrimen la imprudencia de las manifestaciones feministas del 8M, a las que también acudió el PP y Ciudadanos (se puede ser más hipócritas) y soslayan que los de Vox se reunieron, 9.000 de ellos, en Vistalegre, entre besos y abrazos, contagiándose toda su dirección. El Gobierno y los partidos que lo forman fueron unos imprudentes no suspendiendo esa manifestación, vale, pero ni el Gobierno ni los partidos que lo forman obligaron a nadie a ir ni a la manifestación ni a otros eventos ¿por qué fueron los que, al parecer, sabían que no era prudente? ¿desde cuándo siguen a pies juntillas lo que dicen los “socialcomunistas”? Pues bien, exactamente los mismos que mentan estas cosas y que repiten como loros en las redes sociales que Pedro Sánchez, al que califican con epítetos a cual más grosero, es el culpable de todo por ir detrás de los acontecimientos y por no hacer lo que ellos hubieran hecho, no dicen absolutamente nada de, por ejemplo, que el Gobierno Francés llevó el domingo 15 de marzo a la población a unas elecciones municipales o que los gobiernos de Alemania y Reino Unido, cuando escribo estas líneas, aún no han confinado a la población en casa. Casualmente, gobiernos de derechas. También los de Vox, los insultadores mayores del Reino, callan que donde más infectados y más muertos hay del mundo es en Lombardía, precisamente donde gobiernan sus amigos, los neofascistas de la Liga Norte, que permitieron a la población de La Padania extender el virus por toda Italia. En fin, esta crisis nos va a enseñar muchas cosas, entre ellas que no son más patriotas y, por supuesto, más solidarios, los que llevan la bandera de España hasta en los calzoncillos. Pero, si la derecha y la ultraderecha están enfadadas, no le digo nada lo enfadados que están los facinerosos y otros grupos poblacionales, como los independentistas, que desde que escuchan la palabra unión a todas horas y ven al Ejército en la calle les ha subido la bilis a la garganta. En su comparecencia del sábado día 21 de marzo, el presidente del Gobierno dio un dato llamativo: “Los delitos han disminuido un 50%”. Yo creo que, en verdad, han descendido mucho más.  Los delincuentes habituales tienen muy difícil ahora delinquir, con las calles desiertas y con Policía, Guardia civil y el Ejército por todas partes ¿Qué carteras van a robar ahora en el Metro de Madrid las carteristas bosnias, que ya habían sido detenidas en más de cuatrocientas ocasiones? ¿cómo van a transportar ahora la droga los clanes, si no se puede circular? ¿cómo van a vender la heroína y la cocaína en las Cañadas Reales y en las Tres mil Viviendas si los drogodependientes no pueden salir a la calle y van a tener que pasar el “mono” en casa? ¿cómo las mafias de la prostitución van a explotar ahora a miles de mujeres si los puteros están encerradas en casa, desesperados, dándole a la “alemanita”? Los facinerosos están en un sin vivir, y ni me imagino las cosas que dirán de Pedro Sánchez. Pero, hay otros delincuentes, de guante más blanco, los que tenían empleadas del hogar extranjeras indocumentadas trabajando en su casa, los negreros que empleaban esa mano de obra sin darla de alta en la Seguridad Social y sin que se pagaran impuestos por esos ingresos, para que el resto de los españoles sufragaran, gentilmente, la cara sanidad, por ejemplo. Los miles de autónomos que trabajaban en negro, todos los que, en fin, vivían en la economía sumergida y que ahora no van a tener ingresos porque no pueden justificar los anteriores. Mucha de esa gente nos chuleaba de forma descarada y otros desgraciados no tenían alternativa. Toda esa gente lo va a pasar peor que nosotros y, mire usted, de la existencia de esa sociedad paralela sí le echo la culpa al Gobierno, a este y a los anteriores, pero, sin insultar.

sábado, 21 de marzo de 2020

CHINA CONQUISTA EL MUNDO


Cuando acabó la Segunda Guerra Mundial, el 75% del PMB (Producto Mundial Bruto) correspondía a los EE UU, a mediados de los años 70 del siglo pasado el porcentaje era del 50%, a finales del siglo XX era del 25%, en la actualidad representa un poco más del 17%. Al tiempo, en el país más poblado del mundo, un país anclado en la Edad Media, con el que se cebó el colonialismo, donde la gente iba vestida con un saco y donde sus ciudadanos se morían de hambre por millones, estalló la revolución, una revolución liderada, como casi todas las revoluciones que hemos visto en el pasado siglo, por los comunistas. Karl Marx otra vez se había vuelto a equivocar, como cuando se equivocó al pensar que la primera revolución socialista la harían los explotados proletarios en Gran Bretaña y fueron los campesinos, los soldados y los siervos rusos los que la hicieron. Las revoluciones las hacen los estómagos. En China los estómagos de cientos de millones de personas estaban vacíos. No fue fácil y hubo excesos, pero los comunistas vistieron a todos los chinos (todos iguales, no había dinero ni recursos para modas) y acometieron una reforma agraria, la mayor que ha conocido la Humanidad, para dar de comer a la gente, aunque fuera solo arroz. El gigante no había muerto de inanición, pero seguiría semidormido durante décadas. Tras la muerte de Mao y condenados los golpistas de “La banda de los cuatro” que capitaneaba su viuda, emergió un hombre bajito, de sonrisa perpetua, era increíble que todavía sonriera después de lo que le hicieron a él y a su familia durante la Revolución Cultural, se llamaba Deng Xiaoping y nunca fue ni secretario general del Partido, ni primer ministro ni presidente de China, se aupó al cargo de responsable del Comité de Defensa y su autoridad se la dio ser jefe del mayor ejército del mundo, pero sobre todo, su autoridad moral. “Qué importa el color del gato si caza ratones”, la frase más famosa de Xiaoping, no significaba que China se fuera a convertir en un país capitalista, sino que utilizaría las leyes del capitalismo que habían demostrado que funcionaban, pero siguiendo con una economía planificada, con las empresas estratégicas en manos del Estado y con la dirección política y económica del Partido Comunista. Lo había dicho Napoleón: “Cuando China despierte, el mundo temblará”, pues bien, el gigante amarillo había despertado. Hoy China es la primera potencia económica mundial y representa el 22% del PMB. Conquistar el mundo con amenazas, coacciones y portaviones, como pretendieron algunos, no había funcionado, China iba a conquistar el mundo con su comercio. Entonces, los mismos que habían aplaudido la globalización y los mismos que defendieron el liberalismo salvaje durante siglos, mientras les interesó, empezaron a depositar su confianza en el Estado, en ese Estado que tanto despreciaron, para que les salvara el trasero. Lo primero, poner aranceles brutales a los productos chinos. Pero, hete aquí que precisamente en China apareció el coronavirus y los chinos actuaron entonces muy inteligentemente, no solo controlaron la epidemia con una resolución que luego ningún país occidental implementaría, al contrario que los Estados y los bancos centrales occidentales, los chinos no tomaron medidas económicas radicales para paliar los efectos económicos de la epidemia, no pusieron a funcionar la máquina de hacer billetes. China podía resistir, no estaba endeudada hasta las cejas y se había estado aprovisionando de grandes cantidades de oro desde 2016. Dejaron que las acciones de las empresas cayeran y aprovecharon para hacerse con el control de las empresas occidentales instaladas en su país. Exactamente lo mismo han hecho y están haciendo en el resto del mundo, precisamente por eso, por ejemplo, el Gobierno de España tomó medidas para que “fondos extranjeros” no pudieran hacerse con algunas empresas senyeras españolas. Mientras los comercios de Europa están cerrados, China sigue vendiendo on line a los europeos encerrados en sus casas y el día 27 de este mes su más importante portal comenzará una campaña comercial aún más agresiva. China ha conquistado el mundo sin tirar un solo tiro.

miércoles, 18 de marzo de 2020

ELLOS NO LO SABÍAN


Un virus muy peligroso apareció en China, pero, los niños no lo sabían. Ese virus peligroso llegó a Europa, pero, los niños no lo sabían. También llegó a España, pero, los niños no lo sabían. Empezó a contagiar y a matar gente, pero, los niños no lo sabían. El Gobierno ordenó que la gente se confinara en sus casas para que no aumentara el contagio, pero, los niños no lo sabían. Los pequeños no saldrían a la calle durante semanas por su seguridad, pero, los niños no lo sabían. Ha muerto su abuela por coronavirus en una residencia de ancianos, pero, los nietos, pero, los niños, no lo sabían. Ya hay cientos de miles de contagiados y miles de muertos, pero, los niños no lo sabían. Tendremos la mayor crisis económica que las generaciones actuales hemos conocido, pero, los niños no lo sabían. Habrá que luchar por nuestro futuro y, sobre todo, sobre todo, por su futuro; luchar como nunca hemos luchado, pero los niños, nuestros niños, no lo sabían.

martes, 17 de marzo de 2020

LAS MEDIDAS ECONÓMICAS Y SOCIALES DEL GOBIERNO


Las situaciones extraordinarias requieren medidas extraordinarias y ese es el carácter que tienen las medidas que ha aprobado hoy el Consejo de Ministros tras largas discusiones. Pero, los españoles, como nuestro Gobierno, no son conscientes de la situación real, de la situación social y económica de nuestro país; no es que no sepan lo que hay, es que no quieren saberlo, lo soslayan, como si enterrando la cabeza, como el avestruz, no te fuera a comer el león. Como diría Alfred Hitchcock, los españoles estaban sentados sobre una bomba de relojería a punto de estallar, algunos lo sabíamos, pero ellos no. Se ha acabado el suspense. El coronavirus es el “cisne negro” (un acontecimiento imprevisible que puede tener consecuencias dramáticas) que ha venido a poner todo patas arriba, pero lo que vamos a ver, lo que vamos a vivir, no lo ha provocado el bicho, ya estaba aquí. Me vienen a la memoria ahora fábulas escritas por gente cabal como son las de “Los tres cerditos” o “La cigarra y la hormiga”. Hemos sido los cerditos vagos y hemos sido la cigarra que se divertía tocando el violín, pero ha llegado, inmisericorde, el invierno. Nos habían dicho que se había acabado la Historia, que el capitalismo había triunfado, pero, el coronavirus ha tenido que venir a decirnos, basta de cuentos, que era mentira. Vamos a ver como la entelequia sobre la que se sustentaba el mundo capitalista se viene abajo delante de nuestros ojos, la burbuja de la Deuda ha estallado y ha cundido el pánico en los parquets, en los bancos centrales y en los Gobiernos. Las bolsas caen en picado, el precio del petróleo se derrumba y la actividad industrial cae tanto que, a pesar de que los ricos están comprando oro en grandes cantidades, hasta está bajando el precio del metal amarillo, que se usa más en la industria que como reserva de valor. Vamos a ver como los particulares, las empresas y los Estados, apalancados hasta las cejas, no van a pagar ahora sus deudas, en algunos casos, como las de los Estados, estratosféricas. El coronavirus nos ha abocado a un mundo nuevo y desconocido que nada tendrá que ver con nuestro mundo anterior. Lo que hace unos días nos parecía imposible (“en España no podríamos confinar en sus casas a millones de personas, como hacen los chinos”) hoy es posible. Hacer previsiones sobre en qué va a desembocar todo esto es muy arriesgado, nadie lo sabe. Los bancos centrales occidentales, también el de Japón, siguiendo las órdenes de los Gobiernos, van a inundar de billetes, de papel moneda oliendo todavía a tinta y sin respaldo de valor, a los bancos privados para que hagan de intermediarios entre los mandamases aficionados a la alquimia y los ciudadanos ¡que Dios nos coja confesados! Tenemos ayudas para las empresas, tenemos ayudas para los trabajadores, no se pagarán impuestos ni hipotecas durante no se sabe cuánto tiempo y la gente cobrará igual estando en casa, regulada por un ERTE, y sin trabajar y con las industrias paradas ¿De verdad pensamos que el país de jauja existe? Durante años España ha construido una sociedad paralela, la de la economía sumergida y el fraude fiscal, y, cuando algunos lo denunciábamos, las Administraciones callaban y había hasta gente que te decía de todo, menos bonito. Pues bien, también en este asunto el bicho va a poner ahora las cosas en su sitio. Las ayudas del Gobierno y “los mortadelos” de los bancos centrales no van a llegar en España a cientos de miles de personas, quizá millones, que vivían en la economía sumergida. Meretrices, manteros, autónomos de facto pero que no estaban dados de alta, inmigrantes sin papeles que eran empleados por los negreros sin darlos de alta y sin pagar por ellos seguros sociales. Los que han permitido todo esto, los que han querido tener “un ejército de reserva que presionara a peores condiciones salariales y laborales al resto de trabajadores”, como diría Karl Marx, van a tener ahora un grave problema, pero más grave aún lo van a tener los que se van a quedar sin ingresos y atrapados dentro de nuestras fronteras ¿Un salario social universal para todos? molaría mucho, el problema es que, se lo voy a decir en tres palabras: no hay valor, ni en la primera ni en la segunda acepción que la RAE da al término (no dinero) ¿Lo hemos entendido? Atentos, porque las revoluciones no las hacen las ideas, las hacen los estómagos.

lunes, 16 de marzo de 2020

EL TIMO DE LA ESTAMPITA


En una acción coordinada, la Reserva Federal, el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, el Banco Central Europeo y el Banco Nacional de Suiza van a inundar el mercado de “mortadelos”, ese dinero de mentira con el que jugaban los niños en la España franquista y que llevaba impresa la cara del personaje de los tebeos que creó Francisco Ibáñez en 1958. Es el timo de la estampita, un montón de billetes de mentira con solo algunos de verdad puestos encima. Exactamente igual que cuando estalló la crisis de las hipotecas Subprime (esa fue la primera) se trata de la segunda parte, de la segunda edición, de la mayor estafa de la Historia, bendecida por los Estados y sus gobiernos a las órdenes de los bancos y de las grandes corporaciones. Otra vez han puesto la máquina de hacer billetes a trabajar a destajo y van a inundar el mercado con cientos de miles de millones, oliendo todavía a tinta, para salvar el trasero otra vez a las entidades financieras, ahora solo las privadas, pero también a los propios bancos centrales, que no aprendieron tras el primer batacazo de 2008 y han estado hinchando la burbuja de la Deuda pensando que la imprudencia la podían llevar hasta el infinito ¿Qué coartada tienen ahora para la fechoría, para proporcionar una primera partida de 700.000 millones de dólares a interés cero, y en algunos casos negativo, a los bancos? la coartada del coronavirus. Ya les advertí que esto sucedería ¿Cuál es el respaldo de valor de todo ese papel moneda? pues bonos públicos y privados con los que piensan financiar la inmensa Deuda respaldados por hipotecas. De locos ¿A que no adivina usted quienes van a pagar la fiesta?

domingo, 15 de marzo de 2020

GUERRA CONTRA EL CORONAVIRUS


Estamos en guerra. Aunque el gobierno de España lo que ha decretado es el Estado de Alarma y el Congreso de los Diputados no se ha reunido para declarar la guerra a un invasor, como hizo la Junta General del Principado de Asturias un día para declarar la guerra a Napoleón, estamos en guerra contra el Covid-19 y entre todos, como en 1808, tenemos que quitarle la corona al virus, a este pepe botella que ha venido a poner patas arriba nuestra vida y nuestra nación.  No todos somos incondicionales de Pedro Sánchez, muchos serán incluso sus enemigos y enemigos de este Gobierno, también en 1808 Fernando VII tenía muchos críticos, como Goya o Gaspar Melchor de Jovellanos, pero cuando el coronavirus diezma Madrid, cual carga de los mamelucos, Felipe VI es nuestro rey y Pedro Sánchez nuestro presidente del Gobierno, de todos, monárquicos, republicanos, rojos y azules. Los españoles vamos a aplastar al bicho como aplastamos a Napoleón, sin distraernos en ninguna otra cosa.