SI NO HACEMOS NADA, HASTA LOS MUERTOS, CONVERTIDOS EN FANTASMAS CON BIRRETE BLANCO, EMERGERAN DE LAS TUMBAS PARA EXIGIR JUSTICIA.
jueves, 5 de mayo de 2016
EL PSOE ROMPE EL ACUERDO CON CIUDADANOS
lunes, 2 de mayo de 2016
EL TRATADO DE LIBRE COMERCIO
El nuevo escándalo salpica de
lleno al presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, que ya tiene
una larga carrera de fechorías a sus espaldas, incluidas las cosas
impresentables que hizo mientras fue primer ministro de Luxemburgo. Juncker, el
político mas besucón desde Leonid Brézhnev, no solo no ha informado al
Parlamento Europeo de lo que se estaba negociando, todo parece indicar que ya
estaba trabajando por la firma de un tratado en unas condiciones inaceptables
que, además, soslayan la actual legislación europea. Tras Jean-Claude Juncker,
naturalmente, está la señora Merkel, valedora de las grandes empresas alemanas,
que son las mas beneficiadas con un acuerdo que les abriría de par en par el
mercado norteamericano.
El “Greenpeaceleaks” como ya se
ha bautizado el escándalo, revela, por ejemplo, que se pretende autorizar la
venta de carne hormonada y de todo tipo de productos modificados genéticamente.
No solo eso, multinacionales norteamericanas podrían introducir pesticidas en
Europa que han causado un daño atroz a las abejas. Este asunto, que ha pasado
casi desapercibido para la opinión pública, constituyó uno de los puntos de
fricción mas importantes entre Rusia y los EE UU en los últimos años. El
presidente ruso, Vladimir Putin, protestó enérgicamente ante el secretario de
estado norteamericano, John Kerry, en su visita a Moscú por la continuada
protección del presidente Obama hacia los gigantes de la biogenética Syngenta y
Monsanto. Tanta era la preocupación e indignación del Kremlin que advirtieron a
Kerry que “el apocalipsis de las abejas” podría provocar la Tercera Guerra
Mundial. La UE, dicho sea de paso, inexplicablemente, ha renunciado al mercado ruso y en ningún caso se plantea un acuerdo similar con Rusia, a pesar de ser vecinos y de representar nada menos que 150 millones de personas y un campo casi virgen para las exportaciones de la Unión.
Los activistas de Greenpeace
están alarmados, con razón, y todos los ciudadanos de la Unión Europea también
deberíamos estarlo, porque una cosa es un acuerdo racional para abrir el
mercado de estas dos grandes áreas económicas, con 800 millones de
consumidores, que tendría un efecto beneficioso para la economía mundial en un
momento donde esta pasa por grandes dificultades, y otra muy distinta que las leyes y normativa europea sean vulneradas y que se negocie de espaldas a los
ciudadanos un tratado que da miedo.
jueves, 28 de abril de 2016
LA PROPAGANDA EN LA CAMPAÑA ELECTORAL
Mientras que en el PP y del PSOE
otra vez vuelven a aparecer las navajas traperas, bien a plena luz y haciendo
sonar el trinquete al abrirlas o entre bambalinas, unos/as para posicionarse de
cara al futuro congreso del PSOE y
otros/as o esperando la definitiva muerte política de Rajoy, otro problema ha
surgido a los que hasta hace cuatro días eran hegemónicos, la mas que posible
alianza electoral de Podemos e IU. El casi un millón de votos de la Coalición
rojiverde, merced a la injusta Ley Electoral, se transformaron en solo dos
diputados, pero, si la izquierda acude unida a las elecciones, esas trampas ya
no funcionarán. No solo eso, que esa posible coalición electoral lleve entre
sus cabezas de listas a Alberto Garzón, el político mejor valorado en las
encuestas del CIS, también es un inconveniente. Llamar “piojoso” o “perroflauta”
a Garzón no va a tener mucho gancho y mucho menos querer echarle sobre las
espaldas 100 millones de muertos, como hacen algunos descerebrados que parecen
no saber que el PCE hace muchos años que condenó los crímenes stalinistas, como
condenó la invasión soviética de Checoslovaquia y Afganistán, o que fueron
precisamente los comunistas vietnamitas, no los que todavía aplauden hasta con
las orejas la “democracia orgánica” franquista, los que acabaron con el
criminal régimen de Pol-Pot en Camboya. Mal lo tienen los que quieren echar
mierda sobre el bueno y educado Garzón, como mal lo tendrían los que quisieran
hacer lo mismo, culpándole de los crímenes de la Inquisición, con el Papa
Francisco, que tiene la misma cara de santo (y ya sabe usted que la cara es el
espejo del alma) que tenía Juan XXIII.
Hablen otros de Venezuela y de
los “peligrosos” comunistas mientras los ciudadanos hablamos de los cinco
millones de parados, de los salarios de miseria, y de la corrupción
insoportable. Hablen otros de sus bobadas mientras nosotros hablamos de que ya
está bien que los trabajadores paguen los impuestos a los ricos y de que nos
tomen el pelo.
Los que nunca han gastado
millonadas en la campaña electoral, porque la banca no se la financiaba y luego
les perdonaba las deudas, no tienen problemas con una campaña austera, siempre
han estado condenados a la austeridad. Otra vez pondrán a trabajar a sus militantes y sus simpatizantes y otra vez
llenarán los estadios y las plazas con su mensaje.
martes, 26 de abril de 2016
UNA CAMPAÑA AUSTERA
La democracia no es tal si todos
los partidos no juegan con las mismas cartas. No me refiero al injusto y
desproporcional reparto de escaños, que también, sino a la financiación y a los
medios con los que cuentan quienes se presentan ante el electorado. Cae de
cajón que quienes disponen de un impresionarte aparato mediático, con cadenas
de TV y radio y con periódicos afines, tienen mucho mas fácil encandilar al
ingenuo elector. Y no digamos los que obtienen millonarios préstamos de los
grandes bancos, que luego les perdonan. Pero, por si eso fuera poco, algunos
partidos políticos, en concreto el PP y el PSOE, han recurrido al dinero negro
de las mordidas o al que llegó de sus compañeros alemanes del SPD y del propio
Gobierno de la UCD, respectivamente.
Felipe VI pide una campaña
austera pensando en que a los españoles no les hace mucha gracia que se gaste
su dinero alegremente, pero, en democracia no hay dinero mejor gastado que el
de las campañas electorales, siempre que sea limpio y no se despilfarre, como
enviando sobres con las papeletas a los domicilios particulares cuando los hay
en los colegios electorales o poniendo las caras con sonrisa Profidén de los
candidatos en caras vallas publicitarias y en todas las farolas del alumbrado
de las ciudades. Pero, junto con esa austeridad a la que algunos, como el Rey,
llaman sinceramente, otros también piden que la campaña sea corta, que haya
pocos mítines y pocos debates. Si tuviéramos la desgracia de tener que ir a
unas terceras elecciones se pediría que no hubiera ni campaña. ¿Será que los
despilfarradores se han vuelto austeros, comedidos y quieren velar ahora por
nuestro dinero o será que los que tienen mucho que esconder no quieren que sus vergüenzas
se ventilen demasiado? Porque, mientras ya han puesto sus aparatos mediáticos a
funcionar a toda máquina y a sus “expertos en comunicación” a intoxicar, que se
hable a todas horas y muchos días de sus múltiples casos de corrupción y de lo
que han firmado con la derecha para hacer imposible un Gobierno de izquierda no
les interesa en absoluto.
No confundamos una campaña
electoral austera con una campaña electoral secuestrada.
domingo, 24 de abril de 2016
SU PROPIO ENEMIGO
“Hola, amiga cabra, ¿porqué no
dejas esos riscos estériles y peligrosos y bajas a los prados donde estoy?,
aquí hay frescas y deliciosas hierbas para que te des un gran festín". Así, como
el león aconsejaba a la cabra, dan algunos también recomendaciones a Podemos e
IU sobre una posible alianza electoral de ambas formaciones políticas: “sería
perjudicial para ellos”, “1+1 no siempre son 2”, “son organizaciones muy
distintas”, “no va a poder ser”, “es imposible”. Que sean precisamente los
mismos que llaman a unos “piojosos” y “perroflautas” y a los otros “comunistas
totalitarios” los que, de repente, han sentido un súbito prurito por manifestar
lo que conviene a Podemos e IU es tan patético como divertido.
Seguramente ningún dirigente,
militante, simpatizante o votante de Podemos e IU será tan ingenuo como para
hacer caso al león que, mientras dice velar por su bienestar, los está
esperando prestas sus fauces. Por eso lo que mas trabaja contra la unidad de
las fuerzas progresistas no son sus enemigos, sino ellos mismos. Yo creo que
algunos dirigentes de Podemos e IU deberían subir a los riscos y ver desde allí
el mundo, porque a veces es imperativo cambiar de perspectiva. ¿No nació IU
para construir un movimiento político de progreso, pero plural? ¿no ha crecido
Podemos al calor de la indignación popular y no de un credo ideológico? ¿no ha
sido SYRIZA, la coalición de la izquierda radical griega, un ejemplo? ¿No han
sido, en fin, las candidaturas de unidad popular las que han cosechado el
verdadero éxito en las elecciones municipales?
Julio Anguita, el excoordinador
general de IU, dio un mitin magistral el 16 de junio de 2.012 en Sabadell, en
él analizaba la situación política y social en España y, a pesar de que han
transcurrido casi cuatro años desde entonces, lo que dijo allí está mas de
actualidad que nunca: “en España está instalado un estado de excepción, en lo
económico, en lo social, en lo político y en lo moral. No vivimos en la
normalidad de una sociedad sana. La corrupción en nuestro país es una práctica
habitual, constituye una parte de su naturaleza esencial y esa corrupción se
extiende a los tres poderes del Estado, al Legislativo, al Ejecutivo y al
Judicial y llega a las mal altas magistraturas del Estado”. En aquel mitin
Anguita proponía un movimiento cívico, al que llamó “Somos mayoría”, que
pudiera servir de instrumento para la reacción de las fuerzas populares contra
la situación de podredumbre del país y, a pesar de su delicada salud, se ofreció
a liderarlo. La dirección de IU no se tomó en serio aquel proyecto y dieron la
espalda al mejor líder de la izquierda española. Pero, aquella idea no cayó en
saco roto y poco después un puñado de jóvenes profesores universitarios la
pusieron en práctica, fundando un movimiento político, Podemos, que bebió de las
enseñanzas del viejo maestro de escuela retirado. Pero, sin duda, el mejor
discurso de Julio Anguita lo pronunció en presencia del Premio Nobel, José
Saramago, en 1.999 bajo el título de “Despierta” (ver en Google,
imprescindible). Para algunos, aunque parezca una exageración, está considerado
el mejor discurso político de la Historia. En él Anguita, poniendo como ejemplo
a Galileo y su famosa frase “y sin embargo se mueve”, daba a escoger a la
audiencia entre la resignación o plantar cara. En ese brete, y no en los
cálculos electorales, está la izquierda española y ese reto tienen ante sí
Podemos e IU.
Que algunos dirigentes de IU
hablen de la importancia de las siglas y que algunos conspicuos de Podemos
teman contaminar la frescura de su movimiento político con los viejos
comunistas es la prueba del nueve de que no han entendido nada y de que son su
propio enemigo. Lo importante (otra vez Anguita) es el programa, lo que esa
mayoría de españoles necesita.
viernes, 22 de abril de 2016
LLAMAZARES SE VUELVE A EQUIVOCAR
Podemos, al contrario de lo que
decían las encuestas, obtuvo muy buenos resultados electorales en las pasadas
elecciones, obteniendo, desde cero, 69 escaños en el Parlamento. Pero siempre
se comete el mismo error cuando las cosas van razonablemente bien, no
plantearse que podrían haber ido aún mejor. Donde Podemos obtuvo sus mejores
resultados electorales fue precisamente en las grandes ciudades, donde se
construyeron candidaturas de unidad popular. La experiencia de las elecciones
municipales fue muy valiosa y otra vez se demostró que ese es el camino. La dirección
de Podemos, sin embargo, se equivocó al no establecer una estrategia de unidad
global, a nivel de todo el Estado y al menospreciar a IU, que, a pesar del
vendaval, ha resistido, que es una organización política muy asentada en España
y que, sin tener la fuerza que tuvo el PCE, tiene muchos cuadros políticos y
aún mantiene parte de aquel eficaz “aparato”. Pablo Iglesias intentó fichar de
forma individual y al margen de su organización a dirigentes de IU, con algunos
incluso lo logró, pero no se pudo llevar a Alberto Garzón ni fagotizar la Coalición.
Aquella maniobra de la dirección de Podemos sentó mal a la militancia de IU,
porque se parecía, como un huevo a otro, a lo que había hecho el PSOE en el
pasado con lo que se dio en llamar “el pesebre”. Han pasado muchas cosas desde
entonces e Iglesias y los suyos han rectificado, ahora se trabaja por la unidad
desde el respeto y la leal colaboración de ambas organizaciones, pero en ese
cambio de aptitud también ha influido la coyuntura política y un clamor que ha
ido creciendo desde las bases al calor de las opiniones y los deseos de
antiguos dirigentes de prestigio, como Julio Anguita, y de intelectuales
comprometidos.
La dirección de IU también está
por la unidad, no solo porque la propia IU nació con esa misma filosofía, sobre
todo porque es una necesidad objetiva. Pero hay algunos dirigentes, muy pocos,
eso sí, que están haciendo todo lo posible por poner palos en la rueda, Gaspar
Llamazares entre ellos. Llama la atención que fue precisamente Llamazares el
que, en contra de lo que había hecho Anguita, mantuvo una política de colaboración
con el PSOE mientras este aplicaba políticas tan derechistas como las del PP en
España y cometía todo tipo de fechorías en Asturias, como las de El Musel, la Incineradora
(que aprobaron PSOE y PP sin que IU rompiera el pacto de Gobierno con los
socialistas) Sogepsa, escándalos en la Consejería de Educación, etc.
Llamazares se equivocó entonces,
cuando logró también el hito de que IU se quedara con solo dos diputados, en
una situación aún peor que la actual, y ahora, con un sectarismo amparado en la
bandera de una pretendida pureza ideológica y en una falsa defensa de los
intereses de la Coalición, también trabaja en contra de lo que es imperativo
hacer.
miércoles, 20 de abril de 2016
LA NECESIDAD DE UN CAMBIO RADICAL EN ESPAÑA
Las elecciones generales del 20 de diciembre pasado supusieron un auténtico terremoto político en nuestro país. El PP, tras una legislatura donde hizo todo lo contrario de lo que prometió en su programa electoral y aprobó una Reforma Laboral que abarató salarios y facilitó los despidos, perdió 3.650.814 votos y 63 escaños (que luego fueron 64 por el escándalo De la Serna) y el PSOE, que ya había cosechado una debacle en las elecciones generales del 2.011, perdió 1.472.732, obteniendo el peor resultado electoral desde la Transición. En conjunto, PP y PSOE perdieron 84 diputados, un auténtico desastre político que confirmó los pronósticos de que el bipartidismo había entrado en crisis. En contra de los que todavía piensan que fue la corrupción lo que mas influyó en los resultados de las pasadas elecciones, yo estoy convencido que fue la mala situación económica de muchas familias y el paro, que sigue en el entorno de los cinco millones de personas, sin contar con los miles de jóvenes que han tenido que emigrar, lo decisivo. Los populares no fueron conscientes de que una buena parte de los millones de votos que obtuvieron en las elecciones generales de 2.011 eran prestados por ciudadanos que quisieron echar a Zapatero a gorrazos, pero que no eran incondicionales del PP. Y los socialistas tampoco se dieron cuenta que una nueva izquierda estaba emergiendo contra las políticas neoliberales que estaban haciendo sufrir a la gente y de las que ellos, como en toda Europa, eran cómplices. Los votos que perdió el PP fueron casi en su integridad a Ciudadanos, la formación que lidera Albert Rivera, que es tan de derechas, o más, que el PP, pero que presentaba una imagen mas fresca y proponía algunas reformas que a todo el mundo sonaban bien, pero, el verdadero seísmo estaba en la izquierda, porque una nueva formación política que nació al calor de las protestas callejeras contra la Reforma Laboral y los desahucios, Podemos, obtuvo, desde la nada, 5.189.133 votos y 69 escaños, algunos arrebatados a IU, pero la mayoría al PSOE. No se ha analizado suficientemente que si Pablo Iglesias, el líder de Podemos, hubiera logrado sumar a su candidatura a IU, en vez de intentar fichar a algunos de sus dirigentes, como Alberto Garzón, es muy probable que hubiera arrebatado la hegemonía de la izquierda al PSOE, pues Podemos +IU obtuvieron 6.112.438 votos ¡581.745 sufragios mas que el PSOE!
Yo no extrapolaría los resultados
de las elecciones generales del 20 de diciembre a los que saldrían en unos mas
que probables nuevos comicios. Desde entonces han pasado muchas cosas y es muy
difícil saber lo que pasa por la cabeza de cada uno de los españoles. Hay dos
acontecimientos, sin embargo, que podrían influir decisivamente: que los
ciudadanos ya se han dado cuenta que el PSOE prefiere pactar con la derecha antes
que con Podemos y que los escándalos por la corrupción han llegado a un límite
insoportable que hace necesario, e imprescindible, un cambio político radical
en España. Ya no se salva nadie de La Casta, ni Aznar, ni Felipe González, ni
el anterior rey y una de sus hijas, ni siquiera el pseudosindicato Manos
Limpias, que, como tantos sinvergüenzas que llevan años tomándonos el pelo, las
tenía sucias.
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