El próximo domingo, 23 de abril,
se celebran en Francia las que quizá sean las elecciones presidenciales mas
importantes desde el final de la Segunda Guerra Mundial en ese país, también
importantísimas para el futuro de la Unión Europea y de Europa en general. Si
ninguno de los candidatos obtiene una mayoría suficiente se celebrará una
segunda vuelta el 7 de mayo. Cuando parecía que todo el pescado estaba vendido
y que el candidato de la banca y de los poderes fácticos, Macron, al que apoyan
también algunos conspicuos socialistas, se las tendría que ver con la líder del
Frente Nacional, Marine Le Pen, pues tanto el representante de la derecha
ultraliberal, François Fillon, abrumado por los escándalos, como el candidato
del Partido Socialista, Hamon, con un discurso poco creíble, parecen
descartados para la segunda vuelta, hete aquí que sube en las encuestas como la
espuma otro candidato que no salía en las quinielas, Mélenchon, que llena los
mítines hasta la bandera, el último en Marsella, el feudo de los
ultraderechistas, donde juntó a 70.000 personas.
Mélenchon no se presenta esta vez
a las presidenciales por el Frente de Izquierda, aunque tiene todo su apoyo,
sino por el movimiento Francia Insumisa, que agrupa a variopintos colectivos políticos
y sociales, incluida La Noche en Pie, un movimiento muy parecido al de Los
Indignados del 15M en España.
Nadie sabe lo que va a suceder en
las próximas elecciones presidenciales francesas y las encuestas son tan
fiables como lo fueron las que se equivocaron con las de EE UU. En USA los
demócratas no apostaron por Bernie Sanders porque les parecía demasiado de izquierda
y ahora tienen a Trump ¿Les pasará lo mismo a los franceses y Marine Le Pen
será la próxima presidenta de la República? Ya lo veremos.
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