viernes, 12 de agosto de 2011

SOMALIA Y LOS CUATRO JINETES DEL APOCALIPSIS

Nada representa tan bien el horror del drama humano como los cuatro jinetes del Apocalipsis, uno de ellos cabalga sobre un corcel negro y lleva una balanza en la mano, para que entendamos bien a las claras que su azote tiene mucho que ver con el mercantilismo, es el hambre.
Nosotros no tenemos ni idea lo que significa no comer durante semanas, no tener agua potable para beber o que cualquier infección o enfermedad, que en nuestra sociedad carecen de importancia, en muchas partes del mundo sean una invitación a la muerte. ¿Está usted operado de apendicitis?, por ejemplo, pues tiene suerte, porque si hubiera nacido en África estaría dando geranios, eso si logra pasar del primer año de vida, porque millones de niños no lo consiguen.
Lo que estamos viendo estos días en el Cuerno de África no ha pasado de repente. Hay una sequía persistente, desde hace ya años, que se ha agudizado esta primavera-verano. Las cosechas se han perdido y la mayor parte de los animales, domésticos y salvajes, han perecido. Nunca se había visto nada igual, como nunca, desde hace 175 millones de años, cuando La Gran Mortandad, se habían emitido a la atmósfera tantos millones de toneladas de CO2. En el Jurásico-Pérmico fue una terrible actividad volcánica, ahora los responsables somos nosotros.
Junto a los rigores de un clima que acaba con el ecosistema, otro de los jinetes lleva tiempo cabalgando por esos lares, monta un caballo rojo, pero no lleva una espada, como se dice en el capítulo sexto del libro del Apocalipsis, sino un fusil AK-47, que no se ha fabricado allí precisamente, es la guerra, que ya ha matado a cientos de miles de personas en Somalia, Etiopía y Eritrea.
Lo resume todo el esqueleto con guadaña que monta un corcel pálido, la muerte. Es la reina indiscutible estos días en Somalia. Los caminos están llenos de cadáveres que, después de caminar durante muchos días, no han logrado llegar a los campos de refugiados. Entre los que serán pasto de los buitres sobresalen los mas débiles, los niños y los ancianos, bueno, es un decir, porque la esperanza de vida allí es de poco mas de cuarenta años.
Pero el peor de los jinetes es el del caballo blanco, el que porta arco y flechas y lleva corona. San Irineo decía que era la representación de la triunfante propagación del Evangelio, pero a nosotros nos parecen mas acertadas las opiniones que lo asocian con el anticristo o con Satanás. Es el que dirige el grupo y permite que los otros actúen. Hoy, sin duda, es el imperialismo.
Porque, gran parte de las desgracias que padece África tienen relación directa con la intervención de Occidente. En el pasado no demasiado remoto, belgas, holandeses, alemanes, españoles, etc, hicieron de las suyas, incluyendo el trazado de fronteras a capricho, hoy dirigen el cotarro EE UU y Francia. El imperialismo arma a los señores de la guerra hasta los dientes para, mientras, llevarse las materias primas o los minerales estratégicos. La última fechoría ha sido comprar a precio de ganga inmensos territorios para llenarlos de cultivos transgénicos para la elaboración de biocombustibles. Ahora, con lágrimas de cocodrilo, se lamentan por la muerte de tantos inocentes.
Hace unos cuantos años, una experta en el drama africano nos decía que no servía de mucho enviar alimentos, que para acabar con el hambre, por ejemplo, eran mas eficaces las píldoras anticonceptivas. Es cierto que a las penurias se une el déficit cultural y que la ayuda y colaboración debe prolongarse, pero no podemos perder el tiempo filosofando mientras miles de personas agonizan.
El Gobierno español ha donado de forma urgente más de 20 millones de euros para atajar la hambruna en Somalia, esta vez no es otra ocurrencia ni un despilfarro de Zapatero. En contraste, se sigue colaborando con la intervención de la OTAN en Libia, que está provocando otro drama humanitario, porque en el país Norteafricano había cerca de 2 millones de inmigrantes de los países mas pobres de África.
Estos días el Papa visitará España y debería hablar mucho sobre todo esto, pormenorizando en las causas y los culpables.

jueves, 11 de agosto de 2011

LOS DE LAS ESCOBAS

Estos días algunos barrios de Londres y de otras ciudades inglesas han sido pasto de las llamas, de los destrozos y del pillaje de jóvenes que se ponían la ley por montera y se pasaban el respeto hacia los demás ciudadanos y sus propiedades por la entrepierna. No es la primera vez que esto ocurre en Europa. Usted recordará que el actual presidente galo, Nicolás Sarkozy, fue elegido para el cargo de mayor rango de la república precisamente porque en la campaña electoral prometió a los franceses meter en cintura a “la chusma” que quemaba cientos de coches y arrasaba mobiliario urbano y comercios todos los fines de semana ¿Cual ha sido el detonante que ha encendido la mecha en la bomba de relojería británica?, pues ni mas ni menos que el nuevo Gobierno de conservadores y liberales, ante las reiteradas protestas de los vecinos honrados, dieron orden a la policía de impedir los continuos pillajes, robos y acciones delictivas de todo tipo que se venían produciendo en algunas zonas de Londres. En cuanto las fuerzas del orden comenzaron sus labores de identificación y control, los que llevaban años viviendo del delito solo esperaban un motivo para dar rienda suelta a lo que mejor saben hacer. La muerte en circunstancias pendientes de aclarar de un joven en un enfrentamiento con la policía, cuando intentaban identificarle, fue el pretexto que esperaban.
Aquí en España, no han tardado en aparecer opiniones que, sin justificarlos, son comprensivas con los sucesos de Inglaterra. Son jóvenes en paro y sin futuro, nos han dicho, pero la realidad tiene mas aristas. Hay un rasgo común a la barbarie que empieza a asolar Europa, la mayoría de los que usan los cócteles Molotov contra sus propios vecinos y contra la policía son inmigrantes. En Francia, como en Inglaterra, los hay que están perfectamente integrados y se comportan como ciudadanos civilizados, respetan la Ley y viven de su trabajo. La comunidad india o paquistaní, por ejemplo, han sido las que mas han padecido los saqueos e incendios en los comercios londinenses, pero otra gente, como los inmigrantes jamaicanos, por ejemplo, están en otra onda, llevan años exprimiendo los servicios sociales y antes de que la crisis pusiera patas arriba el mercado de trabajo ya habían decidido vivir sin dar golpe. Los que hemos tenido largas conversaciones con los franceses sabemos algo de todo esto y sucedía mucho antes de la adversa coyuntura económica actual.
Tanto en Francia como en Gran Bretaña tienen un problema añadido, los inmigrantes ya son de segunda o tercera generación, es decir, tienen todos los derechos como ciudadanos de unos países, de unos sistemas democráticos y de unas culturas nacionales a las que odian. Ya hemos dicho que no todas las comunidades ni todos los inmigrantes, faltaría más, tienen ese perfil, pero sí los que han convertido las calles en un campo de batalla.
España no es una excepción, todo lo contrario, con 5,2 millones de inmigrantes censados es el país de la UE con mayor porcentaje. Junto a cientos de miles que son explotados como mano de obra barata, hay cerca de 2 millones que viven al margen de la Ley, bien en actividades ilegales, como los manteros, o alegales, como mas de 350.000 prostitutas, también hay que sumar los que se dedican al tráfico de drogas, asalto a viviendas, robo de cobre y toda clase de hurtos en nuestras calles y nuestros establecimientos comerciales, sobresaliendo en estos menesteres los procedentes de las repúblicas de la antigua Yugoslavia y los gitanos rumanos. A estas alturas seguramente usted ya se ha dado cuenta de porqué nuestro Gobierno no da orden a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de actuar.
Ante los pusilánimes, los que van a dejar que el problema que han creado se pudra, en Inglaterra ya han aparecido grupos de ciudadanos dispuestos a limpiar las calles de cristales rotos y automóviles quemados y a defender sus propiedades y su país de los nuevos vándalos. La dejación de funciones de las autoridades y la falta de contundencia en la respuesta es una invitación al nuevo fascismo, también aquí, en España.

miércoles, 10 de agosto de 2011

QUE NO CUNDA EL PÁNICO

El miedo es una reacción de los animales ante el peligro, muy útil para no recibir daños e incluso para sobrevivir, no hay, por tanto, que tener miedo al miedo, porque el temor nos vuelve precavidos, ponderados y prudentes. Otra cosa es el pánico, un proceso químico-eléctrico que, como el miedo, ocurre en el cerebro cuando se activa la amígdala situada en el lóbulo temporal, pero, en este caso, recibiendo una dosis excesiva de adrenalina.
Estamos asistiendo ya al segundo embate de la crisis, algo que era previsible, dado que no se han tomado las medidas imperativas a raíz del estallido de la burbuja financiera. Los ciudadanos, los Gobiernos y las instituciones internacionales ya no son capaces de reaccionar con inteligencia ante el peligro y el pánico se está adueñando de la situación. Hay un indicador inequívoco de lo que decimos, el precio del oro ha escalado vertiginosamente en los últimos días hasta situarse, cuando escribimos estas líneas, en los estratosféricos 1.742,80 dólares la onza, pero seguramente siga subiendo hasta los 2.000 dólares. Esta situación no se daba desde la gran depresión y los preámbulos de la Segunda Guerra Mundial.
Era falso que la gente no se fiara de los Estados, a pesar de las fechorías de los Gobiernos, tal es así, que nos daban un papel firmado que ponía 500 euros y nos lo creíamos. Pero se ha terminado la confianza y ha sonado el sálvase quien pueda. El Banco Central Europeo está comprando deuda española e italiana para que estos dos países no entren en quiebra y arrastren al resto de la zona euro, pero los alemanes ya están pidiendo que esto hay que respaldarlo depositando las reservas de oro de los deudores en la sede central del BCE. A España le queda algo después de que Zapatero vendiera, a poco más de 500 dólares la onza, 1/3 de nuestras reservas para financiar algunas de sus ocurrencias, como el famoso cheque-bebé, no sabemos lo que habrá del preciado metal dentro de las cajas de seguridad del Banco de Italia. Perder todas nuestras reservas de oro sería otra gran catástrofe.
Pero la escalada del precio del oro se debe también a que tanto particulares como los bancos, a través de sus fondos de inversión, ya no se fían de las bolsas y los mercados de valores y están invirtiendo directamente en materias primas, alimentos y metales preciosos, fundamentalmente oro. Esas sí que son monedas globales con garantía total. Todas las noches vuela a Zurich un avión cargado de lingotes rusos, pues Putin está haciendo su agosto, pero también se están frotando las manos Australia, Suráfrica, China, EE UU y Perú, que son, por este orden, los principales productores mundiales.
Hay un gran nerviosismo en las bolsas, en las empresas y en las calles de Londres, pero nosotros, afortunadamente, todavía no hemos pasado del beneficioso miedo. Tenemos las elecciones generales muy cerca y será necesario tener la cabeza fría para tomar las decisiones adecuadas. Que no cunda el pánico.

lunes, 8 de agosto de 2011

SIGUE LA DIVERSIÓN

Mientras nuestro país continúa a la deriva, sin que los políticos sean capaces de tomar las medidas imprescindibles para enderezar la grave situación que padecemos, los gabinetes electorales que ya han formado los partidos empiezan a bombardearnos con ocurrencias y bobadas que, sino fuera porque a buen seguro nos harán daño, sería para tomarlas a risa. Porque, a pesar de que los candidatos tienen asesores bien pagados, con el dinero de todos y con el que los bancos regalan a los principales partidos, de su cocina no sale una sola idea útil, mas bien todo lo contrario. Cuando escribimos estas líneas todavía estamos mascando la última ocurrencia de Rubalcaba y su equipo. El ex-vicepresidente, ex-portavoz, ex-ministro de Interior, etc, el hombre que ha estado en el Gobierno de Zapatero, el que ha dejado España hecha unos zorros, hasta anteayer, emplaza a empresarios y sindicatos a que se reúnan con un propósito, congelar las salarios de los trabajadores y los beneficios empresariales y que parte de estos se destinen a la creación de empleo. Montoro, el responsable del área económica del PP, ha dicho que es otro conejo que el candidato socialista se ha sacado de la chistera, pero nosotros pensamos que es un insulto a la inteligencia de los proletarios y que muestra, de forma diáfana, en qué manos estamos. Pero continúa la fiesta.
Después de congelar las pensiones, bajar el sueldo de los funcionarios, abaratar el despido e hiperflexibilizar los contratos temporales, en una coyuntura económica donde la inflación está próxima al 4%, pretender que los trabajadores sigan perdiendo poder adquisitivo metiendo en la nevera, sine die, los salarios, es de locos. Parece que todavía no se han enterado que precisamente fue esa la causa de que estallaran por los aires las “hipotecas basura”. Pero es que, además, poner como coartada la limitación de los beneficios empresariales es una mala broma, en un país donde los empresarios declaran a Hacienda, de media, menos ingresos que los trabajadores. Si no han sido capaces de acabar con el fraude fiscal de los empresarios durante tantos años, nada nos garantiza que ahora podrían controlar las cuentas de las empresas, mas bien tenemos el convencimiento de lo contrario. Pero, lo que de verdad se pretende, (se está haciendo ya) es que sean los trabajadores los que paguen la pérdida de beneficios de las empresas. Están matando la gallina de los huevos de oro. Si la mayor parte de los ciudadanos carece de capacidad de compra, las empresas españolas que no vivan de la exportación tienen el cierre asegurado.
Aquí nadie parece decidido a tomar el toro por los cuernos, a dejar de marear la perdiz y a decir la verdad a la gente. El problema que tenemos es que las administraciones públicas, que están en bancarrota, siguen absorbiendo ingentes cantidades de dinero, que es imprescindible para la inversión, pero que se lo llevan los gastos sociales. El Gobierno socialista y la mayor parte de la oposición aprobaron en el Parlamento leyes pretendidamente progresistas que fueron una bomba de relojería bajo la línea de flotación del Estado de Bienestar. La universalización de la Sanidad Pública, en un país donde hay millones de personas en la economía sumergida, la Ley de Dependencia y la manga ancha con la inmigración, cuando hay cerca de cinco millones de parados, se vendieron como iniciativas de izquierda, pero el tiempo se ha encargado de poner en su sitio a los irresponsables. Tenemos cientos de miles de personas cobrando salarios sociales, subvenciones y ayudas de todo tipo, pero ya no hay dinero para pagar los servicios públicos esenciales. Si para muestra basta un botón, ya es conocido que las farmacias de algunas CC AA ya no expenderán medicinas al que presente una receta sino hace el pago íntegro en efectivo y esto no ha hecho mas que empezar. Pero sigue la diversión.
Montoro también nos ha dicho, contestando a Rubalcaba, que lo que hay que hacer es “modernizar” la negociación colectiva, sin pormenorizar, naturalmente, pero los trabajadores saben bien la letra pequeña que esconden siempre estos eufemismos.
Pierda usted toda esperanza, porque, como diría un aborigen australiano, a la sombra del eucaliptus, en este caso de los que deciden nuestros destinos, nunca crece la hierba.

domingo, 7 de agosto de 2011

¿CÁRCEL PARA LOS POLÍTICOS?

En algunas de las manifestaciones de “Los Indignados” y de movimientos similares que se están produciendo en los países desarrollados se pueden escuchar gritos y ver carteles que piden cárcel para los políticos, ¿está fundamentado? ¿sería justo?.
A raíz de las convulsiones financieras que provocó el estallido de la “burbuja inmobiliaria”, merced a las “hipotecas basura” que muchos ciudadanos ya no podían pagar ante la pérdida de poder adquisitivo, la gente asistió anonadada al espectáculo de ver como los Estados ponían ingentes cantidades de dinero público en manos de las entidades financieras privadas que, por su mala gestión, estaban al borde de la quiebra. La justificación era, según nos decían, que de no actuar en esa línea todo el sistema financiero se vendría abajo y el mundo entraría en una espiral infernal hacia la crisis total y el caos. Los ciudadanos tragaron con la fechoría y dejaron que los políticos les metieran la mano en el bolsillo y repartieran su dinero injustamente, lo mismo lo hicieron los conservadores de derecha que los socialdemócratas de pseudoizquierda. Hubo una excepción, la de Islandia, donde sus poco mas de 330.000 habitantes dijeron que nones. Con el apoyo de su presidente, nacionalizaron la banca y dieron a elegir a los políticos incompetentes y a los banqueros, que habían jugado con su futuro, entre el exilio o la cárcel, de paso también se negaron a asumir la deuda. Fue una sabia decisión que tendría la prueba del nueve muy poco tiempo después, porque la iniciativa gubernamental de salvar el culo a los bancos puso a la mayoría de las arcas nacionales al borde de la quiebra, con la consecuencia de que los tipos de interés que los mercados exigían por comprar Deuda Pública se dispararon. Los políticos y los banqueros que habían llevado al mundo hasta esta situación no solo no purgaron sus culpas sino que empezaron a tomar y a patrocinar toda una serie de medidas antisociales que hacían recaer sobre las espaldas de los ciudadanos inocentes sacrificios que, sin la coartada del miedo a la crisis, habrían provocado la revolución. En esa vorágine todavía estamos inmersos, pero el desenlace aún es un enigma.
La mayoría de los Gobiernos que usufructuaban el poder cuando estalló la crisis y que se dedicaron a desmontar una buena parte del Estado del Bienestar, que tanto trabajo costó construir, cayeron en cuanto se convocaron elecciones. No es que los que tomaban el relevo fueran mejores gestores ni tuvieran las ideas mas claras, porque no se salió del bipartidismo y de un reparto histórico del poder político que va a entrar en quiebra, pero al menos la gente se desahogó.
Aunque lo que está pasando requiere una reacción política muy contundente, donde las acciones de “Los Indignados” pueden quedar como las de las Hermanitasde la Caridad, las acciones judiciales tienen que fundamentarse en Derecho y en la Ley.
Pero ya no solo estamos hablando de una gestión nefasta de los políticos que van a pagar varias generaciones, empezamos a ver aflorar acciones claramente delictivas. Miles de facturas impagadas guardadas en los cajones durante meses, cuando la Ley establece un plazo máximo para pagar a los proveedores de 60 días, cientos de partidas sin contabilizar, maniobras de encubrimiento del gasto de todo tipo, etc, mientras durante años han estado despilfarrando nuestro dinero. Ahí sí puede actuar la Justicia y debe hacerlo ya, antes de que los ciudadanos se la tomen por su mano.

jueves, 4 de agosto de 2011

LA DESASTROSA COSTERA DEL BONITO

Hoy podríamos hablar de la prima de riesgo, de la Deuda que se ha podido colocar a un interés de más del 6%, que usted y yo tendremos que pagar, y de las cosas que hacen y dicen los sinvergüenzas que han abocado a España a esta situación, merced a los alegres déficits presupuestarios en la administración central o en las CC AA y ayuntamientos que regentaban. Unos y otros no solo no han ido a parar con sus huesos a la cárcel o al exilio, como en Islandia, sino que piensan pedirnos el voto para acometer mas “reformas” contra los ciudadanos, porque el abaratamiento del despido, la elevación de la edad de jubilación hasta los 67 años, con la subida del cómputo para la prestación de 15 a 25, la congelación de las pensiones, la bajada de un 5% del sueldo de los funcionarios, etc, no son suficientes, dicen, para calmar a los mercados. No deberían jugar con las cosas de comer porque el movimiento 15M, el de los indignados, es pecata minuta comparado con lo que puede suceder si la gente se decide a pedir cuentas, por las fechorías cometidas, a los que han usufructuado el poder durante todos estos años en España. Pero aún hay cosas mas graves que no tienen un titular preferente en los periódicos.
En Asturias la “costera del Bonito” es una tradición, como la pesca de bajura y los artes de cerco para obtener anchoa, sardina, xarda, etc. Pero en los últimos 25 años la presión que se ha ejercido sobre los caladeros del Cantábrico ha sido brutal. No solo se han empleado nuevas tecnologías, como el sónar, para localizar los bancos de peces, también nuevos tipos de embarcaciones diseñadas para esquilmar los mares, como los arrastreros, que tiran ya muertos al agua más del 65% de las capturas, los llamados descartes, y dejan los fondos marinos como desiertos. Pero es que, además, el número de barcos de todo tipo que faena es tan alto (hay mas de setecientos arrastreros en el Cantábrico) que todo el mundo sabía que, como con la burbuja inmobiliaria, era cuestión de poco tiempo que se acabara la fiesta, en este caso, el pescado. Se pesca día y noche, incluyendo festivos, sin descanso y sin mesura.
Hace 200 años, para la edad de la Tierra un suspiro, el Mar Cantábrico era un hervidero de vida. grandes cardúmenes de peces lo poblaban y se acercaban a la costa en la época estival, hasta era frecuente ver ballenas y cachalotes que se alimentaban en nuestra costa de los grandes bancos o de calamares gigantes. Especies como el besugo o la merluza, de alto valor culinario, eran muy abundantes. Hoy la situación ha cambiado dramáticamente, no vamos a pormenorizar porque todos los que conocen la mar lo saben perfectamente. El Mar Cantábrico, como está sucediendo con otros en el mundo, agoniza, porque el ecosistema no puede soportar tanta presión ni la falta de nutrientes por culpa del cambio climático.
El atún blanco, el bonito del Norte, se pescaba relativamente cerca de la costa, por eso se sigue llamando costera, donde acudía siguiendo los bancos de peces de los que se alimenta. Pero cada vez hubo que ir mas lejos a buscarlo. El año pasado, sin ir mas lejos, muchos se felicitaban por las miles de toneladas que pasaban por nuestras rulas, un éxito, decían los irresponsables. Pero ya no quedan bonitos, han dejado la especie, como otras, al borde del exterminio. Ahora tienen que ir cerca de Irlanda para poder pescar algunos y eso no cubre ni salarios ni gasóleo.
No vamos a pedir cuentas a los que, por acción u omisión, han destruido una riqueza que no podrán heredar nuestros hijos, eso sí, subvenciones para los que se van a quedar en el paro las justas y los dueños de los barcos que se los coman con patatas. Con los políticos ya hablaremos el 20 de noviembre.

martes, 2 de agosto de 2011

EE UU, ARMAS O MANTEQUILLA

El presidente Obama ha logrado un acuerdo, in extremis, con los republicanos para poder elevar el techo de la Deuda que, por ley, está establecido en un máximo de 14,29 billones de dólares y que era necesario para poder hacer frente a los pagos. La disyuntiva era endeudarse mas o quebrar. Dado el estratosférico nivel de Deuda USA, la solución es mala, pero la alternativa era aún peor, porque la bancarrota norteamericana habría producido un efecto en cascada que habría arrastrado al abismo al resto del mundo. De momento se aplaza el desastre.

El Partido Republicano solo ha cedido cuando Obama se ha comprometido a no subir los impuestos y a reducir el déficit en 3 billones de dólares en los próximos diez años. Esa cuadratura del círculo solo se puede lograr si se reducen drásticamente los gastos. El ala derecha republicana, o sea, el Tea Party, ha conseguido que sean los mas desfavorecidos los que paguen la factura de las alegrías gubernamentales que, como una patata caliente, había dejado Bush. Lo que verdaderamente está lastrando la economía de los EE UU es el gigantesco presupuesto de Defensa que, incluidas las partidas adicionales para las guerras de Irak y Afganistán, asciende a un billón de dólares anuales. Obama ha tenido que claudicar de sus ideas y bailar al son de la música que le tocan otros, la derecha mas impresentable. Esa música nos suena mucho a los españoles.

El entramado militar-industrial norteamericano es un hueso difícil de roer, porque tiene tanta influencia política que paga las campañas electorales de muchos representantes públicos, incluso de los presidentes y tanta influencia económica que, para decirlo de una vez, en USA hay 25.000 instalaciones que se dedican a la fabricación de armamento. La distorsión en la dinámica económica que esto genera es nefasta para EE UU, porque la mayor parte de lo que se fabrica no tiene un efecto multiplicador en el mercado, una gran parte de los componentes que forman parte de los sistemas de armas no tienen ninguna aplicación civil. El dinero que se dedica a construir carísimos portaaviones, submarinos estratégicos, aviones furtivos, misiles balísticos y de crucero, etc y al mantenimiento de guerras absurdas, está distrayendo unos recursos preciosos para una economía que debería potenciar las empresas de alta tecnología con fines civiles, única forma de poder competir con ventaja con los países emergentes. En efecto, cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial USA tenía el 75% del PMB (Producto Mundial Bruto), en los años 70 era del 50%, a finales de los 90 había bajado al 25% y hoy solo está en torno al 17%. Si Norteamérica quiere seguir pintando algo en el mundo tiene que reaccionar y tiene que hacerlo ya. Una nación que ha puesto al hombre en la Luna tiene que liderar la revolución tecnológica imperativa para solucionar el problema de la sobreproducción industrial y de la contaminación y agotamiento de las materias primas. EE UU tiene la capacidad científica y técnica para ponerse al frente de la economía que necesitamos en el siglo XXI.

Serán los ciudadanos norteamericanos los que tendrán que decidir entre seguir anclados a la dinámica suicida del pasado, las armas, o lo que de verdad queremos, la mantequilla.