sábado, 15 de octubre de 2022

EL DURO INVIERNO QUE VIENE

 


¿Quién está ganando la guerra en Ucrania? Hasta el más tonto lo sabe, EEUU. La supeditación europea a los intereses económicos y estratégicos de EE UU no solo tiene mucho que ver con la guerra en Ucrania, tiene mucho que ver también con la crisis inflacionaria y de la energía que estamos padeciendo y que podría agravarse el próximo invierno hasta el punto de que peligre la paz social, pues, a pasar de que los Estados europeos, con el permiso de la Comisión, siguen regando a particulares y empresas con dinero fiat y engordando muy imprudentemente el déficit y la deuda, no se podrá imprimir tanto dinero de mentira y repartirlo como fondos europeos alegremente sin que la confianza en el euro, ya muy tocada, descienda aún más ¿Cómo puede ser que el dólar, a pesar de que EE UU tiene una deuda de 30 billones de dólares y de todos los problemas acumulados de la divisa americana, cotice en paridad con el Euro? Porque en estos momentos la confianza en la moneda europea y las perspectivas económicas de la zona Euro son aún peores que las de USA.

La semana que termina ha servido para constatar que en Europa sigue imperando la locura. Lejos de hacer todo lo posible por acabar la guerra en Ucrania, algunos echan más leña al fuego, mientras anuncian ayudas milmillonarias para los más vulnerables, que empezamos a ser casi todos. En este sentido, las palabras de Borrell, que en vez de alto representante de Exteriores de la UE parece el secretario general de la OTAN, amenazando a Rusia con una respuesta nuclear y con aplastar a su ejército, están muy lejos de la sensatez y de trabajar por los gravísimos problemas en que los Gobiernos europeos y los burócratas de la Comisión nos han metido a todos. Han declarado la guerra a Rusia y actúan en consecuencia, pero esa declaración de guerra no ha pasado por ningún parlamento. Vivimos ya, de facto, en una nueva dictadura continental donde la más grosera propaganda, la censura, la mentira y la ausencia de democracia ya son norma. Ursula von der Leyen, cuyo escándalo con las vacunas los medios se guardan muy mucho de ventilar, es la más impresentable de todos los impresentables y cada vez que abre la boca sube el pan. En este contexto de graves dificultades para millones de personas y para decenas de miles de empresas, no les queda otra que repartir el dinero que no tenemos al tiempo que se echa la culpa a Putin de todos nuestros males. Tan mentira cochina es que la inflación, que ya había en febrero, fuera culpa de Putin, como que el presidente ruso nos chantajee con el gas. Han volado los gasoductos del Báltico para obligar a Europa, sí o sí, a tener que comprar el GNL estadounidense extraído por fractura hidráulica, transportado en metaneros y que luego tiene que ser regasificado, que cuesta, como mínimo, el triple de precio del gas ruso. A pesar de ello, Putin ha dicho que Rusia está dispuesta a servir a Europa todo el gas que solicite, bien con la única tubería que ha quedado intacta en el Báltico, bien a través de Turquía, que podría convertirse en un gigantesco centro logístico de distribución de gas.

Hacía mucho tiempo que no había un asunto transversal (seguramente desde la Guerra de Cuba) en la que la mayoría de los españoles estamos de acuerdo, independientemente de nuestra ideología, y es que la guerra en Ucrania y sus consecuencias y todo lo que está pasando, no solo como consecuencia de la guerra de Ucrania, no solo es por culpa de Putin. Quienes gobiernan en Europa, Reino Unido incluido, no parecen gente profesional, perecen aficionados que no están capacitados para tener sobre sus espaldas las responsabilidades inherentes a sus cargos y con cuyas ocurrencias están poniendo en serio peligro nuestra economía y nuestras propias vidas, son la nueva banda del azufre ¿Pondrá el duro invierno a cada uno en su sitio? Veremos.

viernes, 7 de octubre de 2022

EL FINAL DE LA GUERRA EN UCRANIA

 


Hemos llegado a un punto en el que a nadie interesa que la guerra en Ucrania siga, bueno, a nadie menos a Zelenski. Hay una conjunción de factores que empujan hacia un alto el fuego y hacia la paz. Rusia, una vez que le negaron las garantías de seguridad y la autonomía para el Donbás que pedía, se vio abocada a una guerra para lograrlas en el campo de batalla. Ya las tiene. EE UU, la mano que ha mecido la cuna de este conflicto desde el golpe de estado que patrocinó y financió en 2014, también tiene lo que quería: La dependencia de Europa de su GNL, obtenido por fractura hidráulica, que cuesta hasta el triple que el gas ruso, el incremento exponencial de su venta de armas, la hegemonía indiscutible en Occidente y a la UE postrada a sus pies, empezando por la locomotora alemana y terminando por donde usted quiera. Tanto Rusia como EE UU ya han conseguido mucho de lo que querían ¿para qué seguir? Si a esto añadimos que la prolongación de la guerra y las sanciones a Rusia está amenazando, no solo la economía y la estabilidad social de Europa, también gravemente a la economía estadounidense, y que USA tiene un frente abierto en el área Asia–Pacífico en el que se va a tener que centrar en el futuro inmediato, prolongar la guerra en Ucrania parece absurdo y podría llevar, además, a tensiones indeseadas entre las grandes potencias nucleares. EE UU y sus aliados occidentales no han logrado el colapso económico de Rusia porque Putin había hecho acopio de dinero y de oro y había buscado destinos alternativos a sus materias primas, como China e India, pero Rusia tampoco ha logrado del todo sus objetivos, porque faltaría conquistar la región de Odesa para completar la unión desde la Trasnistria moldava prorrusa hasta Rusia sin pasar por el Puente de Crimea. Ahora hay un personaje que estorba, un cómico corrupto poco profesional para dirigir un país y con ocurrencias peligrosas, como pedir a la OTAN un ataque nuclear preventivo contra Rusia. Yo ya apunté hace meses cual sería el final de Zelenski. Así que vamos a asistir a un cambio en el relato, no van a convertir de la noche a la mañana al “psicópata Putin" en el “tío Vladímir”, sería demasiado grosero, pero, todo se andará. Seguramente Turquía jugará un papel importante como mediador en el final de este conflicto ¿Qué pasará con Ucrania, o, mejor dicho, con lo que va a quedar de ella? La verdad es que no lo sé, pero no me extrañaría que se la anexionara Polonia, con el visto bueno de la OTAN y de la UE. Lo que sí sé es que a toda esa gente que está ahora tan compungida por Ucrania y por los refugiados ucranianos dentro de unos meses les importarán una mierda ¿Se acuerda usted de aquella gente que estaba tan preocupada por la democracia y los derechos humanos en Libia, que aprobaron en el Congreso de los Diputados ir allí a la guerra y que la jalearon desde editoriales en los periódicos? Pues, una mierda les importa ahora Libia y los libios. Esta guerra no solo va a salir muy cara a los ucranianos, que se han equivocado de aliados muy gravemente, va a salir muy cara a la UE, empezando, claro está, por Alemania. No solo se va a tener que mantener a millones de refugiados, las empresas europeas y los ciudadanos europeos van a sufrir en sus carnes y en sus bolsillos la carestía del gas (añadida a la crisis monetaria e inflacionaria que ya teníamos) una vez que EE UU ya se ha preocupado, sabotajes incluidos, de que se lo compremos a ellos, y nos tendremos que hacer cargo de los restos de un país arrasado y en la más absoluta bancarrota. En fin, a los de los cartelitos, a los que se han subido al carro del relato tramposo y a los que se han dejado engañar, como en la guerra de Libia, ya se lo recordaré a su debido tiempo. A los otros los espero en las urnas ¿Llega la pax, no romana, americana? Veremos.

lunes, 3 de octubre de 2022

LAS BAJADAS DE IMPUESTOS

 


No hay más propuesta económica que bajar impuestos; la derecha hace tiempo que tomó esa bandera en EE UU y, como ahora todas las modas políticas vienen de allí, no tardó en llegar a Europa. Pero, también la izquierda ha entrado en esa competición, eso sí, en este caso se trata de bajadas de impuestos con “mayor perspectiva social”. Las locas políticas económicas y monetarias implementadas en lo que antes llamábamos mundo capitalista, y que ahora yo ya no sé cómo calificarlo, no solo comenzaron con las bajadas de impuestos, fueron acompañadas de impresión masiva de dinero sin respaldo de valor para cubrir el gasto público, pues, al mismo tiempo que se bajaban impuestos se aumentaba el gasto y, por tanto, crecían los déficits presupuestarios y las deudas. En Román Paladino, que nuestras alegrías de hoy las paguen nuestros hijos y nuestros nietos, con intereses, mañana. Naturalmente, a los políticos lo que les interesan son los votos de hoy, no los de dentro de 15 o 20 años. Así, mientras escuchamos a unos y a otros conspicuos sus propuestas programáticas de bajadas de impuestos de cara a las elecciones, ninguno habla de bajar el gasto. Las cuentas no me cuadran. El discurso de la derecha es que bajando impuestos hay más actividad económica, se genera más riqueza y al final hay más recaudación, pero vamos a ver que ha sucedido con la deuda, un indicador difícilmente sujeto a opiniones subjetivas, en los dos países donde más bajaron los impuestos: EE UU tiene una deuda pública en estos momentos estratosférica, de más de 30 billones de dólares, pero, aunque la cifra da miedo, representa el 132,31% de su PIB. Pero, Japón, donde las políticas de bajadas de impuestos fueron la norma en los últimos años, la deuda pública es de 15 billones de dólares, el 260% de su PIB. Esto quiere decir que cada japonés debe 91.000 euros, sin contar, naturalmente, su deuda privada. Maravilloso. Pues bien, esa misma tendencia, aunque no en cifras tan escandalosas, se puede apreciar en todos los países de la UE y en Reino Unido. Sin embargo, Rusia tiene una deuda de sólo 255.488 millones de euros. De Reino Unido se ha hablado mucho estos días, pues las medidas económicas de bajadas de impuestos anunciadas por la nueva primera ministra “han hundido la libra”. La divisa británica bajó el 25 de septiembre hasta los 1,11 euros, pero la verdad es que ha estado más baja, el 9 de agosto de 2019 había caído a 1,06 euros y el 20 de marzo de 2020 a 1,08 euros, pero en aquellas fechas la causa fue el temor y luego la confirmación del Brexit. Veamos la deuda pública de Reino Unido: creció de 2020 a 2021 en nada menos que 85.419 millones de euros hasta situarse en unos brutales 2.569.385 millones de euros. Las políticas monetarias y presupuestarias alegres tienen mucho más que ver con la crisis económica que padecemos que la guerra en Ucrania, por mucho que Pedro Sánchez y Liz Truss se empeñen en decir otra cosa a los ciudadanos. Sin, embargo, en Alemania, la locomotora económica de la UE, se están juntando, desastrosamente, ambas circunstancias y no sabemos todavía qué consecuencias tremendas va a tener la conjunción, pero seguro que malas. Lejos de corregir los graves errores que se han cometido, unos y otros, derechistas y pseudoizquierdistas, se empecinan en el error. Entrar a saco contra la economía sumergida y el fraude fiscal, ni mentarlo, bajar gastos ridículos y administraciones sobredimensionadas, de eso nada, monada, solo hablan de bajar impuestos mientras reparten dinero fiat para comprar videojuegos o viajar “gratis” en tren. Habrá más déficit y más deuda, es de Perogrullo, y lo tendremos que pagar.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

TERRORISMO EN EL BÁLTICO

 


Flotilla de la NAVY compuesta por un buque de asalto anfibio (portaaviones ligero con aviones F-35B y helicópteros) dos destructores con el sistema AEGIS, un buque de apoyo y seguramente un submarino nuclear de ataque, inicia maniobras en el Mar Báltico. Cualquiera puede seguir sus evoluciones, menos las del submarino, a través de varias aplicaciones gratuitas de geolocalización de buques, hasta que la flotilla apaga sus transpondedores (se trata de unos dispositivos capaces de ser detectados por radares marinos, terrestres y aéreos, así como por los satélites). Menos de 16 horas después se producen gigantescas fugas de gas en los gasoductos rusos del Mar Báltico, en las tres tuberías del Nord Stream 1 y del Nord Stream 2, seguidas por tremendas explosiones, que provocan movimientos sísmicos de más de 2,4 grados en la escala Richter. Un desastre gigantesco desde el punto de vista medioambiental e industrial. Esas tuberías estaban destinadas a servir gas ruso a Europa, sobre todo a Alemania, aunque el Nord Sream 2 nunca llegó a entrar en funcionamiento, a pesar, como hemos visto, de que estaba completamente terminado y con presión de gas. No había entrado en funcionamiento por presiones de EE UU sobre Alemania, bastante antes de la intervención rusa en Ucrania. Ya el año pasado, el presidente de los EE UU, Joe Biden, había amenazado con atacar el Nord Stream 2. Algunos mentirosos, esos que llevan bastantes meses engañando a la gente no diciéndole la verdad sobre la inflación ni sobre la guerra de Ucrania, salieron a la palestra para echar la culpa a Rusia de los atentados contra sus propios gasoductos, cuando si Putin quisiera cortar el gas para chantajear a Europa, que es la patraña que repiten continuamente, no tenía más que cerrar las llaves de paso que tiene en su territorio. Esta vez la evidencia de la verdad es tan diáfana que muchos medios, que han sobresalido por su propaganda antirrusa, no se han sumado a la nueva mentira. Los incrédulos, los fanáticos no, por supuesto, han descubierto qué mano mecía la cuna de la guerra de Ucrania, qué mano mecía la cuna de las sanciones contra Rusia y que mano es la que, con acciones muy imprudentes, como participar directamente en la guerra contra Rusia con mercenarios y con informaciones de inteligencia y satelitales para designar los objetivos rusos a batir por los nazis, y con actos terroristas como los que comentamos, está dando pasos hacia el abismo. Yo no recuerdo ningún enfrentamiento directo entre EE UU y Rusia. Ni siquiera en la Guerra de Corea, donde pilotos rusos sirvieron como voluntarios en el ejército del Corea del Norte, hubo un enfrentamiento con fuerzas regulares. Esta vez sí, una flotilla de la NAVY ha atacado instalaciones rusas. Putin no había amenazado con utilizar armas nucleares, lo que había dicho el presidente ruso es que si se cruzaban algunas líneas rojas Rusia se vería obligada a utilizar “cualquier medio” para defenderse ¿Quién amenaza a quién? El mismo día de estos sabotajes se inauguró un nuevo gasoducto entre Noruega y Polonia y un eurodiputado polaco tuiteó su agradecimiento a EE UU por haber volados los gasoductos rusos. Ya no es solo en la calle de algunas ciudades europeas, en los parlamentos alemán y austriaco ya se han alzado voces diciendo que lo que está sucediendo va a perjudicar fuertemente a Europa, a sus ciudadanos y a sus empresas, durante decenios. La excanciller alemana, Angela Merkel, ha dicho que sería un grave error tomarse a broma las palabras de Putin. Lo sería, sin ninguna duda. De momento Rusia ha lanzado una causa penal por terrorismo internacional tras los sabotajes.

Sánchez ha manifestado que el referéndum en las dos repúblicas del Donbás y en otras dos regiones, todas esas tierras que, según nos contaron, en gran parte habían reconquistado los ucranianos en su “exitosa ofensiva”, es ilegal. A Rusia le importa un pimiento las etiquetas de legal o ilegal que ponga Sánchez, sus amigos y sus amos, a la consulta ¿Pusieron la etiqueta de ilegal al golpe de estado de 2014 patrocinado y financiado por EE UU? La verdad emerge, la fiesta para los irresponsables se termina, pero seguirán dando pasos, muy poco profesionales, a ver si logran matarnos a todos.

lunes, 26 de septiembre de 2022

AHORA ITALIA

 


Tras Polonia y Hungría, tras el Brexit, tras perder Macron la mayoría en la Asamblea Nacional y tras Suecia, ahora la ultraderecha se ha hecho con el poder en Italia, estaba cantado y los que sigan a este humilde francotirador del teclado saben perfectamente que ya habíamos dicho que esto sucedería. Dos son las claves de lo que ha pasado, los graves errores de la izquierda, que ha tomado como eje central de sus políticas la defensa de las minorías y de la inmigración irregular, es decir, la “Agenda 2030” y las directrices de la Comisión Europea y de personajes y entidades supranacionales, de poderes no democráticos, y la gran abstención, casi un 9%, más que en las anteriores elecciones, pues muchos votantes de izquierda, a pesar de los continuos llamamientos a la movilización para parar a los neofacistas, se han quedado en casa. La gente en Italia, como en otras partes, está hasta de las chorradas de la izquierda, de su defensa de la inmigración ilegal que en Italia, como en algunas zonas de España, como en Francia, como en Suecia y como en todos los países que no se la han tomado en serio, ha generado problemas muy graves, y está harta de que se defienda más a los delincuentes que a las víctimas y de que se quiera cambiar la cultura tradicional por unos nuevos principios que no comparte la mayoría de la población. Si a esto añadimos que mucha gente de izquierda está en contra de enviar armas a Ucrania y de las sanciones a Rusia y de que todo esto se produce en un caldo de cultivo de fuerte deterioro económico-social, tenemos la tormenta perfecta. Los italianos que no han ido a votar son precisamente los más ideologizados de la izquierda, los que más irritados están por la deriva de sus partidos y los que han decidido vengarse y que salga el Sol por Antequera. Atentos, porque lo mismo puede pasar en España. Si Ada Colau piensa que va a seguir siendo alcaldesa de Barcelona después de haber logrado el hito de convertir a la ciudad en una de las más inseguras de España, después de defender la inmigración irregular y las okupaciones y después de fotografiarse, con sonrisa de oreja a oreja, con el alcalde de Kiev, el mismo que tiene también encantadoras fotografías entregando trofeos a los nazis del Batallón Azov, es que Colau es muy optimista. Encantadora la nueva propuesta del PSOE de desalojar a los okupas en 48 horas, solo unos días después de que abogados y medios afines dijeran que la okupación en España en prácticamente inexistente. En algunas zonas sí, pero en otras no. La izquierda está perdida, se lo ha ganado a pulso y está empeñada en suicidarse. El cáncer ideológico y las servidumbres han producido ya metástasis.

Giorgia Meloni es una fascista, su partido, Fratelli d´Italia, fue creado en 2012, pero tiene sus raíces en el movimiento neofascista italiano heredero de muchas de las ideas y de los métodos de Mussolini. Su discurso y sus modos son de tan ultraderecha que cuando la trajo Vox a España asustó hasta a las huestes de Abascal con su dialéctica. Como yo vi y escuche todo su discurso puedo asegurar que daba miedo. Pero, tranquilos, aquiétense criaturas, Meloni será la primera ministra escoltada por Berlusconi y por Salvini, pero muy pocas cosas van a cambiar en Italia, ni en política exterior ni en política económica. El nuevo gobierno italiano seguirá a las órdenes de Bruselas y de la OTAN, seguirá enviando armas a Ucrania, seguirá con las sanciones a Rusia y el pueblo italiano seguirá pasándolo mal. Eso sí, las leyes de género, el colectivo LGTBI y los inmigrantes irregulares van a tener un problema. Yo ya advertí, cuando se pasaron de revoluciones, que la marea estaba alta, pero que ¡cuidado! traía resaca. Tan seguro estoy de lo que digo y de que va a pasar exactamente eso como que si hubiera la más mínima posibilidad de que las cosas fueran en otra dirección, esos “demócratas” que lideran el mundo habrían dado ya en Italia un golpe de Estado, exactamente igual que cuando secuestraron y asesinaron a Aldo Moro de once balazos.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

PUTIN DECRETA LA MOVILIZACIÓN PARCIAL

 


En comparecencia televisada a todo el país la pasada madrugada, en un horario en el que su discurso pudiera ser visto también en el Extremo Oriente Ruso, el presidente de la Federación, Vladímir Putin, ha anunciado al país que ha decretado la “movilización parcial”, esto es, la llamada a reservistas que hayan servido en las FF AA rusas y que tengan la capacitación y experiencia necesarias. También ha dicho que los nuevos reclutas cobrarán lo mismo que los soldados profesionales y que recibirán una formación militar adicional antes de ser enviados al combate. Putin ha explicado que “la medida se ha adoptado para proteger a Rusia y al pueblo, para defender la patria, su soberanía y su integridad territorial, para ello que nadie dude que utilizaremos todos los medios a nuestra disposición”. Putin añadió que Occidente “quiere fraccionar y destruir a Rusia y que no lo consentirá”. El presidente ruso dijo que su objetivo en Ucrania sigue siendo el mismo: “la liberación de todo el Donbás”. La movilización parcial es un paso intermedio entre lo que estaba sucediendo y la movilización general, que requeriría la declaración del Estado de Guerra y la aprobación de la Duma, pero es un paso significativo de respuesta al apoyo de Occidente al régimen de Kiev, con envíos masivos de armas, de mercenarios, de empresas privadas y contratistas relacionados con la guerra, de asesores militares y de la participación en los combates de extranjeros, directamente en el frente o en la retaguardia, sin olvidarnos de la asistencia que EE UU está prestando al ejército ucraniano tanto con datos de inteligencia como con informaciones satelitales, asignando objetivos concretos rusos. Más de 30 países están implicados en la asistencia militar al régimen de Zelenski. El punto crítico al que no se debería llegar nunca lo dejó claro el presidente ruso hace ya meses: “Si atacan a Rusia destruiremos los centros de decisión estén donde estén”. Las locas políticas de EE UU y sus aliados no se circunscriben solo a Ucrania, donde empujaron a Rusia a la guerra al no darle garantías de seguridad y querer meter a Ucrania en la OTAN, como ya habían hecho con todos los países del Este y recientemente con Suecia y Finlandia para convertir el Mar Báltico en un lago de la Alianza Atlántica (lo mismo querían hacer con el Mar Negro) también las estamos viendo en Taiwán, con continuas provocaciones a China, y recientemente en Armenia, también en el área de influencia rusa. EE UU ha comprometido a sus aliados en una aventura para mantener la hegemonía mundial y para implementar la desglobalización, una aventura cuya verdadera cara es la guerra y las penurias que van a pasar, si no se para esto, los ciudadanos y las empresas.

Estamos ante una nueva escalada del conflicto en Ucrania, una escalada que se complementará con las consultas de adhesión a Rusia anunciadas por las autoridades de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk y de las regiones de Jersón y Zaporozhie. No se ha querido taza y ahora habrá taza y media. Para que la ecuación del picadero de carne ucraniano sea completa, China no se ha dejado amedrentar ni chantajear por EE UU, que al mismo tiempo que la advertía que no debería ayudar a Rusia ni implicarse de ninguna manera en el conflicto ucraniano la amenaza militarmente en Taiwán diciendo que defenderá la isla con sus soldados si es atacada por Pekín. Aviones de transporte militares chinos ya están enviando armamento y provisiones a Rusia. La “Alianza Continental” ya tenía previsto una contingencia así, de hecho, el año pasado, en maniobras conjuntas donde también participaron ejércitos de otros países de Asia, soldados rusos ya se habían entrenado a manejar armamento chino. Estamos, pues, ante un escenario con el que EE UU y sus aliados de la OTAN no contaban, pues no solo no han podido acabar con Rusia, han convertido a Putin en un paria que, rota la baraja de las relaciones internacionales, no le queda otra que reaccionar como un paria, un paria que cuenta con aliados muy poderosos. O se dan pasos hacia atrás, hacia la cordura, de forma acelerada o todo esto puede acabar muy mal, es imposible saber todo lo mal que puede llegar a acabar.

 

 

lunes, 19 de septiembre de 2022

PELOSI LLORA COMPUNGIDA

 


¿No me diga usted que no ha sido una imagen encantadora la de presidenta de la Cámara de representantes de EE UU, Nancy Pelosi, llorando, compungida, en Armenia? Seguro que si Pelosi viaja a Vietnam o a Irak, donde su país ha asesinado a millones de personas, no le cae ni una sola lágrima, pero en el mundo de la mentira en que nos ha tocado vivir cualquier paripé es ya posible ¿A qué ha ido Nancy Pelosi a Armenia? Pues, la americana ha ido allí a meter mierda, como hizo hace poco en Taiwán, a decir lo malos que son los de Azerbaiyán y sus ataques “mortales e ilegales”, como si a EE UU le importara eso algo, cuando ellos y sus secuaces son los primeros en hacerlo. Ya habíamos dicho que EE UU ha decidido implementar la desglobalización, si no puede mandar en el mundo quiere hacerlo en al menos medio mundo, y para eso necesita ser beligerante contra todos los que, o bien estén en el lado contrario de la Historia, o bien no le bailen el agua. Todo el mundo sabe que tanto Armenia como Azerbaiyán están en el área de influencia de Rusia y de Turquía y por distintas, aunque no tan distintas, razones ambos se han convertido en enemigos de EEUU, mejor dicho, ha sido EE UU quien los ha convertido en sus enemigos. Tras la disolución de la URSS por Gorbachov, que tanto gustó en Occidente, una gran parte de Europa y de Asia central se convirtieron en un campo de minas donde los enfrentamientos, muchas veces azuzados por EE UU, se suceden, lo estamos viendo en Ucrania y lo hemos visto ya en varias ocasiones en las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central. Revoluciones de color, golpes de Estado, echar leña al fuego de los conflictos, cualquier cosa es buena para fastidiar a Rusia y a los que no se ponen firmes ante el Tío Sam. Tras la última guerra entre Azerbaiyán y Armenia por Nagorno Karabaj, Rusia había desplegado tropas de paz entre ambos contendientes con el visto bueno de las partes, eso no ha gustado a EE UU que no quiere estabilidad en esa zona ni que Rusia controle el gas de Azerbaiyán que Gazprom, la gasística estatal rusa, envía hacia Turquía y que está previsto llegue a la UE. El Imperio contraataca, pero a lo loco, no puede deglutir tantos países a la vez. Porque, al mismo tiempo que EE UU se implica imprudentemente en Ucrania participando ya directamente en los combates con inteligencia, información satelital y asesores camuflados de mercenarios, y mientras Pelosi revuelve el avispero en Armenia, Biden chantajea a China para que no ayude a Rusia mientras le dice que si ataca Taiwán lo defenderá con sus soldados ¿Se imagina usted lo que se diría si China manifestara eso mismo con respecto a Puerto Rico, por ejemplo? Pero EE UU y sus aliados, al parecer, son los buenos de esta película, esos buenos que pueden llevarnos perfectamente a la Tercera Guerra Mundial. Hay que mantener la tensión, porque la opinión pública y las empresas, con sus sacrificios y sus balances desastrosos, están empezando a ver las cosas con otra perspectiva distinta a la que les han querido imponer. En este sentido han ido las palabras de Borrell, que parece más el secretario general de la OTAN que el alto representante de Exteriores de la UE. Pues nada, a desenterrar otra vez muertos y decir que los asesinaron los rusos. “Fosas comunes” con tumbas individuales con féretros y con una cruz encima con los datos del muerto. Yo nunca había visto fosas comunes así. Hasta para las patrañas hay que ser más listos. Rusia estuvo durante semanas haciendo llamamientos a Kiev para que recogiera sus soldados caídos en combate, pero los nazis no lo hicieron, porque por los muertos pagan indemnización a los familiares, pero por los desaparecidos no. En fin, los medios siguen bailando el agua a esta gente y los falsos progresistas, exactamente los mismos que presentaron una moción de censura para echar a Rajoy por la corrupción en el PP, que me pareció muy bien, y que ahora quieren indultar a Griñán por los cientos de millones malversados en Andalucía de los ERES falsos, que me parece muy mal, siguen enviando armas a Ucrania y siguen a las órdenes de EE UU. No se puede tomar el pelo a todo el mundo todo el tiempo, ni desde Madrid ni desde Washington. Ni siquiera las lágrimas de la compungida Pelosi sirven ya para engañarnos.