Con este mismo título publicó el diario "El Comercio" un artículo de este autor en septiembre del
2.007. No se trataba de una premonición, ni de una corazonada, ni soy futurólogo ni tengo dotes de pitoniso, era
algo que todo el mundo sabía, pero que muy pocos se atrevían a decir, concédame
usted al menos este humilde mérito. Las hemerotecas imparten siempre justicia,
sobre todo cuando se contemplan con la perspectiva que dan unos cuantos años. Conviene
recordar el debate que el 21 de febrero de 2.008, ante las cámaras de
televisión, tuvieron Pedro Solbes (PSOE) y Manuel Pizarro (PP), mientras
Pizarro nos advirtió que se avecinaba una crisis y que había que tomar medidas
de prevención, Solbes dijo todo lo contrario. Todos sabemos que aquellas
elecciones generales las ganó José Luis Rodríguez Zapatero, entre otras cosas
porque a la gente no le gustan los malos augurios y los pájaros de mal agüero.
Los españoles continuaron endeudándose hasta las cejas y las Cajas de Ahorro
siguieron con la fiesta durante unos meses. Pero, hete aquí que el 15 de
septiembre de 2.008, ante el fracaso de las negociaciones para la adquisición
de Lehman Brothers (la entidad financiera de la que Luis de Guindos, actual
ministro de Economía del Gobierno de España y candidato a vicepresidente del
Banco Central Europeo era el máximo responsable para España y Portugal) por parte
del Bank of América y/o Barclays, quebró ese banco y ese fue el detonante de la
explosión de la burbuja financiero-inmobiliaria y de la crisis que todavía padecemos.
El apalancamiento excesivo (mucho capital-crédito y poco capital propio) un
término que está empezando a sonar mucho y que, como en su día pasó con la
prima de riesgo, se nos va a hacer muy familiar, no fue la causa primigenia de
la crisis, pero ayudó mucho a su estallido. A aquella fiesta, como todos
sabemos, se apuntaron los particulares, las empresas, en especial las relacionadas
con la construcción de viviendas, y los bancos. Fueron los bancos
los que más hincharon aquella burbuja y los que más se apalancaron, pidiéndose
créditos unos a otros o a los bancos centrales para conceder hipotecas, a mayor
interés, a los pardillos que las tendrían que pagar durante 40 años, o más.
Papá Estado, como siempre, tuvo que acudir a apagar el gigantesco incendio,
pero, el Estado somos nosotros y la fiesta, donde algunos se enriquecieron
groseramente, nos ha costado un riñón a la mayoría. El apalancamiento cambió de
protagonistas y los Estados asumieron el riesgo directamente para que el
tinglado no se viniera abajo. Los bancos centrales pusieron a trabajar a todo
trapo la máquina de hacer billetes al tiempo que bajaban los tipos de interés
hasta llegar a la paradoja de que a las entidades financieras y a los grandes
fondos de inversión les pagaban por prestarles dinero, se trataba de que lo
introdujeran en el mercado para que, haciéndolo circular, lo valorizaran, porque
ese dinero no tenía respaldo de valor. No solo no se había acabado con la
locura sino que, además, todos, incluidos los Gobiernos, parecía que se habían
vuelto completamente locos. Pero, no habían perdido el juicio completamente,
para mantener una política monetaria expansiva y unos tipos de interés ridículos
necesitaban mantener también a raya la inflación ¿cómo? pues bajando los
salarios y el poder adquisitivo de una gran masa social, los trabajadores, los
pensionistas y la pequeña y mediana burguesía. Todo para los ricos. Esas fueron
las políticas desde mayo de 2.010 en España, en otros sitios habían empezado
antes. Sin embargo, no habían aprendido nada, porque la causa primigenia, esta
sí, del estallido de la crisis fue que los salarios habían bajado al punto de
que la gente no pudo pagar sus gigantescas hipotecas; exactamente igual les pasa a los Estados cuando no recaudan lo suficiente para pagar su Deuda. El apalancamiento cabalga
de nuevo pero no tanto el de las familias como el de los Estados, que nunca han
estado tan endeudados. Pero ahora la inflación supera el 2% y con este
condicionante seguir con una política monetaria expansiva y unos bajos tipos de
interés, es decir, con más endeudamiento, sería un suicidio. Es por eso que
habrá otra crisis, todavía más grande y más grave que la que estalló en el
otoño de 2.008, solo falta saber cuándo empezará y cuál será su detonante, una
crisis que pagaremos los de siempre. SI NO HACEMOS NADA, HASTA LOS MUERTOS, CONVERTIDOS EN FANTASMAS CON BIRRETE BLANCO, EMERGERAN DE LAS TUMBAS PARA EXIGIR JUSTICIA.
sábado, 10 de febrero de 2018
LA CRISIS QUE VIENE
Con este mismo título publicó el diario "El Comercio" un artículo de este autor en septiembre del
2.007. No se trataba de una premonición, ni de una corazonada, ni soy futurólogo ni tengo dotes de pitoniso, era
algo que todo el mundo sabía, pero que muy pocos se atrevían a decir, concédame
usted al menos este humilde mérito. Las hemerotecas imparten siempre justicia,
sobre todo cuando se contemplan con la perspectiva que dan unos cuantos años. Conviene
recordar el debate que el 21 de febrero de 2.008, ante las cámaras de
televisión, tuvieron Pedro Solbes (PSOE) y Manuel Pizarro (PP), mientras
Pizarro nos advirtió que se avecinaba una crisis y que había que tomar medidas
de prevención, Solbes dijo todo lo contrario. Todos sabemos que aquellas
elecciones generales las ganó José Luis Rodríguez Zapatero, entre otras cosas
porque a la gente no le gustan los malos augurios y los pájaros de mal agüero.
Los españoles continuaron endeudándose hasta las cejas y las Cajas de Ahorro
siguieron con la fiesta durante unos meses. Pero, hete aquí que el 15 de
septiembre de 2.008, ante el fracaso de las negociaciones para la adquisición
de Lehman Brothers (la entidad financiera de la que Luis de Guindos, actual
ministro de Economía del Gobierno de España y candidato a vicepresidente del
Banco Central Europeo era el máximo responsable para España y Portugal) por parte
del Bank of América y/o Barclays, quebró ese banco y ese fue el detonante de la
explosión de la burbuja financiero-inmobiliaria y de la crisis que todavía padecemos.
El apalancamiento excesivo (mucho capital-crédito y poco capital propio) un
término que está empezando a sonar mucho y que, como en su día pasó con la
prima de riesgo, se nos va a hacer muy familiar, no fue la causa primigenia de
la crisis, pero ayudó mucho a su estallido. A aquella fiesta, como todos
sabemos, se apuntaron los particulares, las empresas, en especial las relacionadas
con la construcción de viviendas, y los bancos. Fueron los bancos
los que más hincharon aquella burbuja y los que más se apalancaron, pidiéndose
créditos unos a otros o a los bancos centrales para conceder hipotecas, a mayor
interés, a los pardillos que las tendrían que pagar durante 40 años, o más.
Papá Estado, como siempre, tuvo que acudir a apagar el gigantesco incendio,
pero, el Estado somos nosotros y la fiesta, donde algunos se enriquecieron
groseramente, nos ha costado un riñón a la mayoría. El apalancamiento cambió de
protagonistas y los Estados asumieron el riesgo directamente para que el
tinglado no se viniera abajo. Los bancos centrales pusieron a trabajar a todo
trapo la máquina de hacer billetes al tiempo que bajaban los tipos de interés
hasta llegar a la paradoja de que a las entidades financieras y a los grandes
fondos de inversión les pagaban por prestarles dinero, se trataba de que lo
introdujeran en el mercado para que, haciéndolo circular, lo valorizaran, porque
ese dinero no tenía respaldo de valor. No solo no se había acabado con la
locura sino que, además, todos, incluidos los Gobiernos, parecía que se habían
vuelto completamente locos. Pero, no habían perdido el juicio completamente,
para mantener una política monetaria expansiva y unos tipos de interés ridículos
necesitaban mantener también a raya la inflación ¿cómo? pues bajando los
salarios y el poder adquisitivo de una gran masa social, los trabajadores, los
pensionistas y la pequeña y mediana burguesía. Todo para los ricos. Esas fueron
las políticas desde mayo de 2.010 en España, en otros sitios habían empezado
antes. Sin embargo, no habían aprendido nada, porque la causa primigenia, esta
sí, del estallido de la crisis fue que los salarios habían bajado al punto de
que la gente no pudo pagar sus gigantescas hipotecas; exactamente igual les pasa a los Estados cuando no recaudan lo suficiente para pagar su Deuda. El apalancamiento cabalga
de nuevo pero no tanto el de las familias como el de los Estados, que nunca han
estado tan endeudados. Pero ahora la inflación supera el 2% y con este
condicionante seguir con una política monetaria expansiva y unos bajos tipos de
interés, es decir, con más endeudamiento, sería un suicidio. Es por eso que
habrá otra crisis, todavía más grande y más grave que la que estalló en el
otoño de 2.008, solo falta saber cuándo empezará y cuál será su detonante, una
crisis que pagaremos los de siempre. viernes, 9 de febrero de 2018
EL DINERO DE GEORGE SOROS
Cuando algunos decíamos, hace ya
meses, que la operación golpista montada por los independentistas catalanes
contaba con la financiación del multimillonario y especulador financiero judío
con nacionalidad estadounidense y origen húngaro, George Soros, fueron muchos
los que nos dijeron de todo menos bonito, porque hay gente que piensa que
criticar las fechorías del Estado de Israel y del lobby sionista es ser
antijudío, que equivocados están ¿Cómo se puede ser marxista y antijudío, por
ejemplo, sin estar loco, cuando Marx era un judío alemán? Este asunto lo
explicaba muy bien Manuel García Fonseca, “El Polesu”, hace unos días desde las
páginas de “El Comercio”, así que no me voy a extender en él, solo recordar a la
derecha que no se puede alinear uno con Israel solo porque la izquierda apoye a los
palestinos y que eso hasta el general Franco lo tenía claro. A mí no me
extrañaría, si el compadreo de Vladimir Putin con Netanhayu se incrementa, que
esa derecha mal informada cambiara de opinión, porque lo de ¡Rusia culpable! para
ella es lo primero. En fin, el tiempo es un juez insobornable y siempre pone a
cada uno en su sitio. Evidentemente, no decíamos que George Soros y el Gobierno
de Israel, estaban interviniendo en el problema catalán por ser antijudíos,
porque hubiéramos denunciado lo mismo si hubieran sido otros. Mi interés en
este asunto es la unidad de España, no hacer una campaña antijudía.
El que fuera magnífico ministro
de Exteriores del Gobierno de España, José Manuel García-Margallo, un gran
profesional, un tipo inteligente y muy bien informado, estaba al tanto de los
detalles de este complot, lo mismo que los servicios secretos españoles, el CNI.
Tanto es así que había llamado al embajador israelí en Madrid para decirle,
en Román Paladino, que Israel dejara de meter las narices en nuestros asuntos. El
presidente de Israel, en su visita a España, dijo que nada de esto era cierto,
pero mintió. La intervención israelí en los asuntos internos de España viene de
antiguo y ya llovía sobre mojado, porque nuestros servicios secretos, y no solo
ellos, sabían perfectamente el papel que los sionistas habían desempeñado en el
golpe de Estado de 1.981 contra el presidente Suárez (no me refiero a la “tejerada”,
me refiero al de verdad, al que había apartado a Suárez del poder unas semanas
antes de la asonada del 23 de febrero. Suárez se negaba a que España reconociera
el Estado de Israel hasta que devolviera los territorios ocupados en la
guerra de 1.967, según mandato de la ONU). George Soros había comprometido un
crédito-puente de 20.000 millones de euros para financiar los primeros meses de
la independencia de Cataluña, porque sabía perfectamente que finalmente las
presiones de Alemania y otros países obligarían al Gobierno de España a tragar
con la incorporación de ese nuevo Estado a la UE. Cataluña es la comunidad
autónoma española más endeudada, debe unos 75.000 millones de euros, unos
50.000 millones al Estado Español y George Soros era totalmente consciente de que
no podría devolver el crédito, de eso se trataba. El buen especulador no es el
que presta dinero para obtener suculentos intereses, es el que se lo presta al
que sabe que no se lo va a poder devolver para quedarse con todos sus bienes,
en este caso con Cataluña. Soros también está haciendo todo lo posible por
hacerse en España con el control de AENA y de algunos bancos. Exactamente eso
mismo había hecho George Soros en Hungría y Ucrania. Algunos ingenuos piensan
que un empresario catalán, los militantes del partido de Puigdemont, a escote, y el dinero del FLA son los que están pagando la cara residencia en Waterloo y las correrían del
prófugo por Flandes y Bruselas, pues no. La última grosera intervención de
George Soros, por si alguien albergaba alguna duda, ha sido la gentil entrega
de 450.000 euros para montar una campaña contra el Brexit, no es su primer
ataque contra la soberanía británica, pues en el pasado lanzó otro inmisericorde
contra la Libra.
jueves, 8 de febrero de 2018
EL TEMPORAL DE NIEVE EN ASTURIAS
El temporal de nieve que padece
Asturias ha dejado claro que no nos hemos preparado y que no habíamos hecho los
deberes. Este tiempo no era algo extraño en Asturias, la gente mayor todavía
recuerda el temporal de 1.963, donde en Gijón la nieve alcanzó los 30
cm. Era normal que muchos pueblos quedaran aislados durante muchos días en
pleno invierno y la gente estaba preparada para esa eventualidad. Buenos chorizos
en tarros con grasa de cerdo y buenas castañas y patatas en el desván y madera
y carbón para la chimenea y la cocina. En la tenada había forraje abundante
para el ganado y el hórreo estaba bien pertrechado de maíz para las gallinas.
En muchos pueblos incluso convivía la gente con el ganado en las mismas
estancias para darse calor mutuamente. Eran otros tiempos y ahora muchas cosas
han cambiado. Tendidos
eléctricos endebles dejan sin luz y sin electricidad a miles de personas y las
placas vitrocerámicas no funcionan con carbón ni con leña. Tampoco hay mucho
forraje ni mucho maíz para los animales, porque nos habíamos acostumbrado a
inviernos benignos donde casi no sacábamos el abrigo. El cambio climático y el
calentamiento global son hechos incuestionables, por mucho que lo duden Rajoy y
su primo, pero eso no quiere decir que mientras en Australia se estén achicharrando
de calor no pueda haber inviernos muy severos en el Hemisferio Norte, inviernos
como este, donde las nevadas en Rusia y en los EE UU no se recordaban tan
copiosas desde hace mucho años. Incluso el deshielo en el mar y en los
glaciares y los dramáticos cambios en las corrientes marinas podrían tener
consecuencias en el enfriamiento local y temporal, en la cantidad de agua en las nubes y provocar fenómenos como gigantescas nevadas o lluvias monzónicas en lugares donde esto no era habitual. Pero, no
se ha alcanzado la temperatura más baja desde que existen registros históricos en
España, como la del Aeródromo de Calamocha (Teruel) donde el 17 de diciembre de
1.963 se llegó a 30 grados bajo, aunque hemos estado cerca, porque el 18 de
enero se alcanzaron los 26 grados bajo cero en la sierra de Calar del Mundo, la
más baja que se ha registrado nunca en la provincia de Albacete. Las altas
precipitaciones de nieve en Asturias, sin embargo, se han debido más a la
cantidad de agua que traían las nubes y a las precipitaciones sostenidas que al
frío, pues en la línea de costa no ha nevado y las temperaturas no han sido especialmente
frías, otra cosa es la sensación térmica. Las nevadas han dejado en una
situación muy delicada a los ganaderos, que han agotado el forraje y que tendrán
que comprar pienso. Si ya los precios de la leche en origen eran ridículos,
esto puede ser la puntilla para muchas explotaciones. Pero, además del ganado,
la fauna salvaje lo está pasando muy mal, porque el inusual espesor de la nieve
no les permite encontrar alimento y no pueden ir a los valles más bajos y a la
línea de costa por miedo a la presión humana. Para los lobos (tan castigados
últimamente) y para los carroñeros esto es una fiesta, porque podrán cazar muy
fácilmente y habrá animales muertos por todas partes, pero para los ungulados y
la mayoría de aves esto es un verdadero drama. Venados, corzos, gamos,
asturcones y demás habitantes del “Paraíso Natural” muriéndose literalmente de
hambre porque nadie les tira, al contrario de lo que se hace en otros países,
algo de forraje desde helicópteros. No había ningún plan de contingencia,
ninguna previsión y por eso miles de personas en dificultades no han tenido
ningún tipo de ayuda. Cientos de camiones en la Autopìsta del Huerna bloqueados
porque la concesionaria, que bien que cobra los peajes, no tiene los medios
necesarios para mantener la vía de comunicación más importante de Asturias con
La Meseta abierta y la Variante de Pajares sin fecha de terminación, a pesar de
que el presidente del Principado proporcionó gentilmente la investidura de Rajoy.
Asturias aislada e incomunicada, ese es el resumen.miércoles, 7 de febrero de 2018
IDIOTAS AL PODER
Los ciudadanos del mundo ya
estábamos acostumbrados a que las naciones de este planeta estén gobernadas por
irresponsables, cómo, sino, podríamos entender la loca acumulación de los
arsenales nucleares y que no se ponga freno, de verdad, al calentamiento
global que ya está poniendo en grave riesgo la Biosfera. Pero, una nueva casta está
irrumpiendo con fuerza en los Gobiernos, en los puestos de dirección de las
grandes corporaciones industriales, en los medios de comunicación y en los
organismos que “cortan bacalao”, la cofradía de los imbéciles. Arturo Pérez-Reverte
suele decir, y tiene más razón que un santo, que no hay cosa más peligrosa que
un imbécil, pues bien, los idiotas han llegado al poder y sus fechorías nos pueden
costar muy caras. Ni los guionistas de Los Simpson pensaron nunca en serio que
un tipo como Trump llegaría a presidente de los EE UU y a ninguna persona cabal
se le habría pasado por la imaginación que se podía montar una carísima y muy contaminante
“misión” espacial, como la del cohete “Falcon Heavy”, de la empresa privada
SpaceX, para enviar a Marte (finalmente la cosa no salió bien) una maqueta, con maniquí incluido, de un automóvil
de la marca Tesla, del mismo dueño. Un capricho de un multimillonario que hace coches eléctricos
solo para millonarios. Los idiotas llegan al poder y se ciscan en los
trabajadores honrados y en los héroes, astronautas norteamericanos y
cosmonautas rusos, que arriesgaron sus vidas, e incluso las dieron, en la
conquista del Espacio. No es este un gran paso para la Humanidad, precisamente.
martes, 6 de febrero de 2018
LA ENCUESTA DEL CIS Y LOS PARTIDOS COYUNTURALES
Además de los tradicionales
problemas que más preocupan a los españoles, como el paro y la corrupción, hay
otros que también les preocupan mucho pero que no llaman tanto la atención ni
en las encuestas precocinadas, como la del CIS, ni aparecen casi nunca en la mayoría de foros y
debates. Si somos conscientes de que la opinión pública es muy influenciable, e
incluso manipulable, por eso se inventó la propaganda, y de que la gente casi siempre
se apunta a lo que parece interesar a la mayoría, deberíamos analizar los datos
que reflejan las encuestas desde una perspectiva lo menos mediatizada posible.
Entre los datos que nos ha
servido la última encuesta del CIS se encuentran los que afectan a los partidos
políticos, intención de voto, valoración de sus líderes, etc. No debe ser una
sorpresa para nadie que Ciudadanos, el partido de Albert Rivera, se alce al
tercer puesto, por delante de Unidos Podemos y amenazando al PSOE y al PP. Todo
el mundo sabe que eso no hubiera sido posible sin todo lo que ha pasado y está
pasando en Cataluña. Es decir, Ciudadanos lo ha hecho bien allí y todos los demás,
aunque unos más que otros, la han cagado. Pero, hacer autocrítica y reconocerlo
cuesta mucho. Yo no calificaría a Ciudadanos, ni a Podemos, como partidos
emergentes, sino como partidos coyunturales, me explico: estas formaciones políticas
han aparecido en circunstancias muy concretas, unos en su lucha contra los
nacionalistas en Cataluña y otros erigiéndose en bandera de la indignación que
provocó el estallido de la crisis, pero, a nadie se nos escapa que si estos
factores de influencia, si estas causas, desaparecieran unos y otros también desaparecerían,
porque su espacio político ya está ocupado por el PP, en un caso, y por IU, en
el otro. Fueron esas coyunturas concretas y la obtención de votos
transversales, muy poco ideologizados, los que los hicieron crecer. Algo
parecido sucede con los partidos nacionalistas ¿en qué se diferencian
ideológicamente el PNV y la antigua CIU del PP? pues en nada, porque coincidían
y coinciden en el Congreso de los Diputados y en Estrasburgo en casi todo, solo
se diferencian en su sesgo soberanista. Pero, los partidos nacionalistas no son
formaciones políticas coyunturales, porque ese sentimiento de diferenciación
puede durar cuasi eternamente en Cataluña y País Vasco. El problema de los partidos coyunturales es que tienen muy poca capacidad de adaptarse a los
cambios y asentarse y el efecto suflé opera en ellos de forma inmisericorde. Ya
veremos lo que dicen las encuestas del CIS de Ciudadanos, si se normaliza la
situación en Cataluña, dentro de dos años, cuando tengamos elecciones
generales, sobre todo si siguen manteniendo iniciativas como la “mochila
austriaca”, es decir, que los trabajadores se paguen su propio despido, algo
que tenían en su programa y que habían pactado implementar en el acuerdo de
Gobierno de 66 puntos que firmaron con Pedro Sánchez, acuerdo que IU y Podemos
se negaron a suscribir y por el que han sido injustamente criticados.
La suerte que tienen todos los
partidos políticos en España, los tradicionales y los coyunturales, es que no
han aparecido aquí, al contrario que en otros países de Europa, partidos
verdaderamente populistas, es decir, que se apoyen en problemas que preocupan
muchísimo a la gente, y que les van a preocupar durante mucho tiempo, aunque no
siempre aparezcan los primeros en las encuestas del CIS. ¿Se imagina usted que
apareciera un partido que defendiera casi exclusivamente a pensionistas y
jóvenes, PPJ? ¿Se imagina usted un partido, que no fuera de extrema derecha (en España
estamos vacunados contra eso), que defendiera con énfasis poner coto a la
inmigración masiva e incontrolada? habría un terremoto político, el mismo
terremoto que ha sacudido Austria, Reino Unido, EE UU y otros países.
domingo, 4 de febrero de 2018
¿LEGALIZAR O ILEGALIZAR LA PROSTITUCIÓN?
La pregunta tiene mucho sentido
en estos términos, porque esta actividad en España se encuentra en un Limbo
legal y opera en un mundo paralelo al margen de las normas y de la Ley. La cuestión
es poliédrica, tiene muchas connotaciones y no es fácil de analizar sin tener
en cuenta al menos las más importantes: prostitutas, rameras, putas, fulanas,
furcias, zorras, busconas, cortesanas, mantenidas, etc, la historia de esta
actividad es tan antigua que ninguna otra tiene tantos nombres en el diccionario
de la RAE, pero, yo tengo serias dudas de que sea, como se suele escuchar, “la
profesión más antigua del mundo”, seguramente es más antigua la de los
proxenetas. Engels diría, con razón,
como nos enseña en su libro “El origen de la familia, de la propiedad privada y
del Estado”, que la prostitución está íntimamente relacionada con quien detenta
el poder económico y Marx podría decirnos, con la misma filosofía de su obra maestra “El
Capital”, que unas venden su cuerpo y otros/as su fuerza de trabajo. Así que,
desde la izquierda, siendo conscientes de que a todos nos han obligado a ser un
poco putas, hay que ser especialmente contundentes con este problema. Es
imposible saber con certeza cuantas prostitutas hay en España, no se hacen
censos de estas personas, pero son muchos los que opinan que su número estaría
entre las 300.000 y 400.000, y tampoco hay estadísticas fiables de cuantos son
los puteros (que esta es la madre del cordero) pero si hacemos un cálculo
aproximado de los “servicios” diarios que como media hacen las prostitutas nos
salen unos millones de españoles que regularmente pagan por hacer de todo a
estas mujeres. Este es, a mi entender, el fondo de la cuestión, no solo porque
no existiría la prostitución si no existiera su demanda, también que ninguna
formación política se ha tomado este asunto en serio porque los que van a putas
también votan y son muchos. El perfil de las prostitutas actuales en España nada
tiene que ver con el de las que había hace 30 años. Hoy son en su mayoría
extranjeras, muchas indocumentadas, procedentes de países pobres o con graves
problemas económicos y sociales, como algunos países del Este de Europa (especialmente
Rumanía y Bulgaria) países subsaharianos (Nigeria, Camerún, etc) y de algunas
repúblicas iberoamericanas (Brasil, República Dominicana, Colombia, etc). Estas
mujeres han llegado a nuestro país huyendo de la miseria, algunas engañadas y
otras no, pero todas en manos de mafias que las explotan, drogan, golpean,
amenazan a sus familias y trasladan, como si fueran ganado, por los más de 3.000
clubes de alterne que hay en España. El mayor prostíbulo de Europa (ni Rajoy ni
los independentistas catalanes suelen sacar pecho de esto) se encuentra en La
Junquera, Gerona, “El Paradise”, que así se llama el local, se extiende por
2.700 metros cuadrados, cuenta con 80 habitaciones y en el trabajan cientos de
prostitutas, que atienden a los clientes que llegan en decenas de autocares todos
los días desde Francia, donde la
prostitución está prohibida. Es imposible calcular la cantidad de dinero que
mueve esta actividad económica y todo lo relacionado con ella, pero son cifras
de infarto que escapan al control de Hacienda. Es precisamente esta una de las
razones, aunque las suelen adornar con otras supuestamente beneficiosas para
las putas, de los que piden legalizar la prostitución en España, no por
casualidad, casi siempre hombres, al contrario de lo que han hecho otros países
como Suecia y Francia, que han prohibido esta actividad y castigan a los
clientes con fuertes multas. Afortunadamente, la mayoría de las mujeres y los movimientos
feministas (con los que tengo serias discrepancias en algunas cuestiones pero a
los que apoyo, sin ambages, en las que creo que son justas reivindicaciones)
tienen claro que hay que prohibir la prostitución y lo tienen tan claro como
que hay que mantener la prohibición de la maternidad subrogada, también llamada
“vientres de alquiler”. ¡Ya está bien de explotar a las mujeres y ciscarse en
ellas, en especial a las que no tienen donde caerse muertas!
jueves, 1 de febrero de 2018
¿QUÉ PASA EN PORTUGAL?
Cuando, después de las elecciones
generales del 23 de octubre de 2.015, el secretario general del Partido
Socialista de Portugal (PSP), António Costa, logró formar Gobierno con mayoría
parlamentaria gracias al apoyo del Bloco de Esquerda (similar a Podemos) y los
comunistas del PCP, fueron muchos los que daban a ese Ejecutivo dos
telediarios, los mismos dos telediarios que le dieron al Gobierno
heleno de Alexis Tsipras, que todavía, aunque navegando entre las minas que le
dejaron, sigue ahí. Si lo que había sucedido en Grecia fue inevitable por la
pésima situación social del país, el triunfo de la izquierda en Portugal ya no
era una singularidad, por mucho que en Europa la derecha fuera tomando el poder
en casi todas las cancillerías. Lo harán tan mal que los portugueses se
arrepentirán de lo que han votado y los echarán a gorrazos, se dijeron algunos.
Pero, no fue así.
Portugal es hoy uno de los países
que más crece de la Unión Europea (en los Presupuestos de 2.018 hay previsto un
crecimiento del 2,2%) y se espera reducir el déficit en este ejercicio solo al
1%, para poder meter mano a la gigantesca Deuda Pública que dejó la derecha).
Pero, lo más espectacular es que desde que gobierna la izquierda el paro en
Portugal ha bajado nada menos que un 37% y en estos momentos es el más bajo
desde hace siete años. Pero, los innegables logros que el Gobierno portugués ha
conseguido en tan breve espacio de tiempo no se deben a políticas de ajustes
duros, como han implementado los Gobiernos de derechas en otros países, sino a políticas
expansivas o, si usted quiere keynesianas. António Costa, un hombre con larga
experiencia política y de gestión en el país vecino, que ocupó en el pasado
ministerios y fue alcalde de Lisboa, ha sabido convencer a sus socios de
Gobierno de la necesidad de tomar algunas medidas que eran imprescindibles
cuando llegó al poder y se encontró con un país en bancarrota, como permitir
que a los deudores al fisco y la Seguridad Social que se pusieran al día se les
perdonarían las multas y los intereses de demora. Eso procuró unos recursos
preciosos en un momento económico muy delicado. Al contrario que en España, los
salarios subieron y para los presupuestos del 2.018 se contempla elevar los salarios
de los funcionarios y de las pensiones, en algunos casos por encima incluso de
la inflación prevista. También se prevé una reducción del IRPF a las rentas más
bajas y subidas de impuestos a las grandes empresas. No han sido ni están siendo
políticas del Gobierno portugués las subidas generalizadas de impuestos, al
contrario que en España, donde ningún Gobierno ha subido tanto los impuestos,
IVA incluido, como los de Rajoy. Eso ha llevado a algún encontronazo de António
Costa con sus socios del Bloco de Esquerda que querían subir los impuestos hasta
a las energías renovables, pero no ha llegado la sangre al río. Tan bien lo
está haciendo el Gobierno portugués que los presupuestos para 2.018 también los
han apoyado Los verdes y los animalistas del PAN, además de las fuerzas de
izquierda que gobiernan con los socialistas. En estos Presupuestos figuran
algunas medidas sociales que no se ven por estos lares, como extender el bono
social eléctrico al gas natural y el gas butano, más libros de texto gratuitos
en las escuelas públicas, reducción del ratio de alumnos por aula en la
enseñanza básica y descuento de un 25% en los transportes públicos a todos los
ciudadanos (niños y jóvenes) entre cuatro y dieciocho años de edad.
No estaría de más que las
formaciones de izquierda españolas se acercaran a saludar a sus homónimos
portugueses y les pidieran consejos, desde cómo llevarse bien y ser capaces de
formar un Gobierno y una mayoría parlamentaria hasta tomar las medidas
necesarias para sacar este país adelante. Mucho peor estaba Portugal y ya vemos
todos lo que está pasando allí; aunque no todo lo han gestionado bien nuestros
vecinos, como los pavorosos incendios, la mayoría provocados, que asolaron, con
muchas víctimas, en repetidas ocasiones Portugal.
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