martes, 3 de noviembre de 2026

EL FIN DE LA GUERRA EN UCRANIA.



Todo parece indicar que el fin de la guerra en Ucrania se acerca, varios factores apuntan en ese sentido: La retirada, al menos parcial, del apoyo de EE UU al régimen de Kiev y el incesante avance de las tropas rusas en toda la línea del frente, más lento desde que los rusos cambiaron su táctica habitual por atacar con muchas, pero pequeñas unidades, pero más eficaz, pues es imposible para los ucranianos cubrir todo un frente de más de mil kilómetros y la inteligencia satelital occidental sirve de poco cuando hay cientos de pequeñas unidades moviéndose diseminadas. Pero, tan importante o más para ganar una guerra que lo que sucede en el frente es lo que pasa en la retaguardia y qué percepción tiene la opinión pública, nacional e internacional, de los acontecimientos (recordemos el impacto en la opinión pública que tuvieron algunas fotos en la Guerra de Vietnam y como influyeron en el desenlace de aquel conflicto). Cuando Rusia intervino militarmente en Ucrania en lo que el Kremlin califico de "Operación Militar Especial", enseguida se demonizó a los rusos y a su presidente. La verdad es que aquello tuvo unos preámbulos que no podían desembocar en otra cosa. Occidente, como reconoció después la entonces canciller Merkel, había hecho el paripé de los Acuerdos de Minsk, para parar la guerra en el Donbás (donde los ucranianos ya habían matado a 14.000 personas) para dar tiempo al régimen heredero del golpe de Estado del Maidán a armarse con dinero y armas proporcionados por los países de la OTAN y otros. Más de 50 países enviaron dinero y armas a Ucrania, y la mayoría lo siguen todavía haciendo ¿Recuerda usted los cartelitos del "No a la invasión", en los telediarios, en los partidos de fútbol, en todas partes? Aquellos cartelitos desaparecieron, como por encanto, cuando tropas israelíes invadieron la Franja de Gaza, seguramente para que la gente no se confundiera de invasores ¡Rusia, culpable! como diría Serrano Suñer, y Putin un asesino y el culpable de todos nuestros males: Pedro Sánchez, sin ir más lejos, echó la culpa al presidente ruso de la inflación, del apagón y hasta de la invasión de Ceuta y de la inmigración irregular masiva de la que nuestro presidente es, sino el único, si el máximo responsable. Sin embargo, la gente ha ido cambiando su perspectiva en este asunto, a ello han influido varios factores: La información alternativa en las redes sociales, que en los medios tradicionales está censurada, los precios al alza del gasóleo, de los fertilizantes, del gas y, en consecuencia, de toda la cadena de consumo por las sanciones a Rusia y el impacto (de esto en España se habla menos que en otros países) de haber acogido a cientos de miles de refugiados ucranianos a los que se les ha dado gentilmente un salario social, una vivienda, sanidad y educación gratis, etc. En este sentido, ese impacto social es mucho más grave en Polonia  y eso, además de glorificar los ucranianos a los nazis de la matanza de Volinia, tiene mucho que ver con el cabreo de los ciudadanos polacos contra Zelenski y sus secuaces y contra su propio gobierno, lo que es un ingrediente importante de los gravísimos acontecimientos antidemocráticos desatados en Varsovia contra el poder judicial por el primer ministro Donald Tusk, uno de los mandatarios europeos, junto con el alemán, Merz, y el francés, Macron, más comprometidos con el régimen ucraniano contra Rusia. Todas las encuestas arrojan mínimos históricos de aceptación de los ciudadanos a las políticas de estos personajes, por lo que me temo que, y el tiempo es un juez insobornable, el golpe de Estado "institucional" que hemos visto estos días en Polonia no va a ser una singularidad antidemocrática en Europa. Si, la percepción de la opinión pública ha cambiado sobre el conflicto en Ucrania y sobre sus consecuencias, y también sobre quienes han sido los verdaderos culpables. A mi me llamaba mucho la atención que los rusos insistían mucho en que uno de sus objetivos en Ucrania era la "desnazificación " del país, pero, hemos visto, como lo han visto los polacos, que no era ninguna tontería. Inundan las redes sociales las fotos y los videos (de la propia prensa ucraniana) de la "casa de los horrores" descubierta en las inmediaciones de Kiev en la que los reclutadores del régimen torturaban salvajemente y extorsionaban a las familias de los detenidos que se negaban a ir al frente: Personas con las costillas y la columna vertebral rotas, con los intestinos fuera del abdomen, con la lengua cortada, con moratones en la cara y en todo el cuerpo por las salvajes palizas. Un niño de 14 años, al que los de Zelenski también querían enviar al frente, salía tapado por una manta con los ojos puestos en el horror, con la mirada perdida en el más allá a que le llevaron y del que ya nunca se vuelve. Ese niño me recordó a un joven que los sanitarios del Ejército Rojo rescataron en el campo de exterminio de  Auschwitz: la misma mirada, el mismo viaje al que le habían llevado los mismos nazis. Quien sabe, quizá sean los propios ucranianos los que acaben con el régimen de Zelenski.