martes, 6 de enero de 2026

EL DEBATE SOBRE VENEZUELA

        


Es muy interesante el debate que se ha abierto en España a raíz de la intervención armada de EE UU en Venezuela, incluyendo el secuestro de su presidente. Para ser sincero, no solo es interesante, sino fuera por el drama de los venezolanos, hasta es un debate que invita a reír. Para mucha gente tal parece que lo que ha sucedido es una singularidad, es decir, que EE UU no ha estado toda la vida invadiendo países, provocando golpes de Estado o promoviendo revoluciones de colores. Que muchos españoles hoy no tengan ni idea de lo que hicieron los EE UU a nuestro país en 1.898 (USA arrebató entonces a España Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam) o que no sepan que, antes de la Revolución Bolchevique de 1.917, EE UU ya había intervenido militarmente en Iberoamérica en más de cien ocasión, robando a México medio país, por ejemplo, explica muchas cosas de la opinión pública. El debate político y en los medios de comunicación estos días está centrado en la "legalidad internacional", y a mí me produce mucha risa, a la vez que indignación, que sean precisamente los que se pasaron por la entrepierna la legalidad internacional en Yugoslavia o en Libia (con el PSOE en el gobierno de España) los que ahora más se escandalizan ante las acciones piratas de EE UU. Cuando Felipe González ordenó bombardear Yugoslavia no había un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU y cuando Zapatero se unión a la agresión a Libia el único mandato del Consejo de Seguridad de la ONU (con la abstención de China y Rusia) era la exclusión aérea ¿Verdad?

Pero, si es evidente que el ataque a Venezuela forma parte del modus vivendi de siempre de los EE UU y que la pseudoizquierda española es muy hipócrita y tiene muy mala memoria cuando le conviene, la actitud de la derecha y de la ultraderecha de nuestro país con lo que ha sucedido es patética: Los mismos que pedían el Premio Nobel de la Paz para Trump, los mismos que disculpan los aranceles contra nuestros propios agricultores y ganaderos, a los que dicen defender, los mismos que postulaban en las redes sociales machaconamente a María Corina Machado como nueva presidenta, los mismos, en fin, que decían del chavismo que era un cártel de narcotraficantes, ahora, cuando el propio Trump y Marco Rubio han dicho que su interés en Venezuela es el petróleo y que prefieren de presidenta a Delcy Rodríguez, están en una especie de retiro espiritual silencioso para hacer una finta y poder seguir lamiendo el culo a EE UU esgrimiendo nuevas patrañas. La señora Ayuso, enfrentándose incluso a la Fundación FAES y a José María Aznar, o sea al que, en una lista cerrada y bloqueada la puso en primer lugar para que hoy esté de presidenta en la Comunidad de Madrid, ha llamado "cursis" a los que defienden la legalidad internacional, también a José Manuel García-Margallo. Bueno, si un tipo como Trump es presidente de EE UU o un tipo como Milei es presidente de Argentina, que una individua como Ayuso sea presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid no parece tan grave.

Pero, si el debate que estamos viendo en España sobre los acontecimientos en Venezuela es muy ilustrativo del nivel de nuestros políticos y deja diáfano como son capaces de mentir y de tergiversar para arrimar el ascua a su sardina, incluyo con asuntos tan importantes y tan dramáticos como el que nos ocupa, lo de Europa y las instituciones europeas ya es de juzgado de guardia. Los mismos que han puesto todo tipo de sanciones a Rusia (solo falta sancionar la montaña rusa y la ensaladilla rusa) dicen que hay que esperar a ver acontecimientos para condenar, o no, la acción de EE UU contra Venezuela. Cuando escribo estas líneas esta reunida la "coalición de voluntarios", esta vez con la asistencia de Sánchez, para ver como siguen la guerra proxi contra Rusia. Estos días algunos desde la pseudoizquierda han intentado establecer algún tipo de paralelismo, con respecto a la vulneración de la "legalidad internacional", sobre lo que ha pasado en Ucrania y en Venezuela, pero, por supuesto, no existe ningún paralelismo: La intervención rusa en Ucrania estuvo precedida de un golpe de Estado en el país patrocinado y financiado por EEUU, de la masacre de 14.000 personas en el Donbás por parte de las nuevas autoridades ucranianas y de la vulneración de los acuerdos de Minsk y la intervención de EE UU en Venezuela, dicho por el propio Trump, es para apropiarse de su petróleo. Tampoco existe, por supuesto, ningún paralelismo en la respuesta europea a ambas acciones. En Ucrania la UE se ha implicado en una guerra contra Rusia y en Venezuela no van a tomar ninguna medida, por laxa que esta sea, contra EE UU. Pero, el colmo de la desvergüenza europea y lo que definitivamente echa por tierra todo el falso argumentario de los defensores de Trump y de las acciones imperialistas de EE UU, son las amenazas sobre Groenlandia. "La necesitamos", ha dicho el gobierno USA ¿Qué EE UU está amenazando descaradamente a Dinamarca, un país de la UE y de la OTAN? Pelillos a la mar. EE UU no va a atacar Groenlandia con sus portaviones, eso sería demasiado grosero contra Europa, piensa comprar, con dinero, la voluntad de sus pocos habitantes, unos 57.000. Uy, lo que dirían si fuera Rusia. Y con esto llegamos al meollo de la cuestión ¿Por qué en España y en Europa hay gente que está dispuesta a tragar con todo lo que haga EE UU? Pues, porque creen que EE UU, de alguna manera, defiende sus intereses personales, sea Ayuso o sea Macron, el apadrinado del barón de Rothschild, esos temen muchísimo más a la influencia de Putin que a todo lo que hace o pueda hacer Trump. Craso error.